DINERO SUCIO

Héctor Esteban
HÉCTOR ESTEBANValencia

La Serie A ha dispuesto que la final de la Supercopa de Italia se dispute en Jeddah (Arabia Saudí) el próximo 16 de enero a cambio de siete millones de euros. El partido que enfrentará al Juventus y al Milan ha generado una tormenta social en Italia por la marginación y discriminación que sufre la mujer en el país asiático. Las espectadoras saudíes, que pueden acceder a los campos de fútbol desde enero de 2018, tendrán que ver el partido en las gradas superiores y acompañadas siempre por un hombre, y se les ha recomendado que vistan de negro. En Italia muchas voces califican de sucio el dinero que recaudará la Serie A por llevar este partido a unas fronteras sobre el respeto a los derechos humanos siempre está en cuestión. Pero la sumisión del fútbol a los petrodólares no es nada nuevo. En mayo de este año, el Valencia Club de Fútbol fue a jugar a Arabia Saudí un partido amistoso ante el Al-Nassr para homenajear al futbolista Fahad Al-Hurifi a cambio de medio millón de euros. LAS PROVINCIAS obvió el contenido de aquella pachanga infame y denunció que el club de Mestalla daba cobertura a un país que no respetaba los derechos de la mujer a cambio de un puñado de dólares. El Valencia y À Punt, porque la nueva televisión pública valenciana decidió pasar a la historia con una primera retransmisión cargada de imágenes de mujeres con burkas o niqabs. Algo que no debió preocupar mucho a la directora del ente, Empar Marco. La vicepresidenta y responsable de las políticas de igualdad del Consell, Mónica Oltra, pasó de puntillas sobre la retransmisión de À Punt aunque calificó de denigrante la imagen de una mujer con burka sin entrar en más detalles. La información publicada por LAS PROVINCIAS no fue digerida por el Valencia, que tomó la correspondiente represalia con el diario por la información publicada. Durante unos meses, la sección de Deportes estuvo vetada y la primera decisión fue no poder entrevistar a Marcelino García Toral. Chicos malos estos periodistas. Hubo sermones y justificaciones injustificables de por medio para darle consistencia al castigo. En las altas esferas del club están acostumbrados a vivir en una permanente dictablanda y detrás de cada sonrisa siempre se esconde un pase a cuchillo si no se baila al son que toca. Por cierto, y para que no reprochen olvidos, el Levante también ha participado de este negocio de los petrodólares de Arabia Saudí en la figura de Fahad, un futbolista de aquel país que llegó la temporada pasada previo ingreso de un par de millones de euros. Las cosas del fútbol moderno. El clamor en Italia es un síntoma de que en ocasiones el fútbol vive alejado del latido de la sociedad. El conocido como «el partido del asco» ha unido hasta a los partidos de las dos orillas del arco parlamentario italiano.