DESAFÍO TOTAL II EL DESASTRE

Álvaro Mohorte
ÁLVARO MOHORTEValencia

Hay pocas secuelas buenas. El anuncio de la continuación de una película que nos gustó o incluso un 'remake' de aquella producción de la que guardamos un buen recuerdo desde hace décadas genera un escalofrío ante el alto riesgo de que se produzca un ultraje injustificable. La lista de desbarajustes es larga y resulta más hiriente cuanto mejor fue la original. Debieron emprenderse acciones legales cuando alguien dijo que era una buena idea hacer 'Matrix Reloaded' o volver a embarcar a Jack Sparrow para 'Piratas del Caribe II: El cofre del Hombre Muerto' o, si optamos por entrar ya en abominaciones, 'Scarlett' (1994), secuela en formato serie de televisión de 'Lo que el viento se llevó'.

El reparto de esa última no era malo: Joanne Whalley (la guerrera de 'Willow'), Timothy Dalton (el mejor actor que ha hecho de 007 con un peor resultado) o Sean Bean (el tipo del que hemos visto decenas de películas y en el que no había caído casi nadie hasta que disparó su club de fans como Eddard Stark en 'Juego de Tronos'). Sin embargo, ¿realmente alguien se cree que se puede hacer al plantel original un efecto Darrin (cambiar de actor para un mismo personaje)? Vivien Leigh, Clark Gable, Olivia de Havilland, Leslie Howard, Hattie McDaniel (primera persona de raza negra en ganar un premio Oscar por su personaje de Mammy)... 'casi res porta el diari'.

Otro tanto se puede decir de los lamentables episodios I, II y III de la saga de 'La guerra de las galaxias', y podríamos discutir sobre la segunda parte de 'Alien', si coincidimos en la preferible extinción del resto de la camada con... ¡media docena de cachorros de afiladas mandíbulas retráctiles! ¿Qué decir de Pesadilla en Elm Street? Está claro que una mala noche la tiene cualquiera, pero ¿son de recibo tantas?

Tampoco se pudo salvar 'Desafío total', en la que, primero Arnold Schwarzenegger y hace un par de años Colin Farrell, un currante del futuro se implanta unas vacaciones emocionantes en una colonia minera de Marte hasta confundir la realidad y la ficción... o eso le quieren hacer creer. Esto último es un recurso habitual en películas con protagonistas con trastornos mentales, como el Russell Crowe de 'Una mente prodigiosa', pero también nos encontramos que supera los límites de la ficción hasta salpicar a nuestro día a día de muchas maneras pero ninguna inocua.

Esta semana hemos tenido buenos ejemplos de este tipo de fenómenos en acciones y declaraciones desde mundos paralelos. El alcalde de Valencia, Joan Ribó, y medio Consell pidiendo repetir la declaración de impacto ambiental para el rellenado del dique norte del Puerto porque no les gusta y tienen ganas de menear el árbol (seguramente buscando otras nueces) y los sindicatos de la hostelería, anunciando una huelga para el puente de agosto en un verano en el que el turismo ha demostrado que no puede salvar el pellejo al empleo valenciano, que cae por primera vez en julio desde 2008. Lo malo es que puede que haya otros mundos, pero no están en éste.