CAMPAÑAS A MEDIA NOCHE

Álvaro Mohorte
ÁLVARO MOHORTEValencia

Ya sé que la víspera de Todos los Santos antes era de poca fiesta. Las abuelas ponían velas junto a las fotos de los ausentes y en general escaseaba la jarana en una España que, paradójicamente, conservaba el humor negro. Sin embargo, aquella actitud hacia la ultratumba poco o nada tiene que ver con el tránsito hacia el 1 de noviembre que ya se avisa en los chinos.

La noche de las calabazas de plástico, las telarañas de pega y los 'truco o trato' poblará con gente disfrazada de vampiros, momias y fantasmas las guarderías, los locales de copas y, aunque parezca mentira, algunos geriátricos (tengo fotos). Esta noche ya popularizada como Halloween cuenta en ocasiones con personajes más modernos, como el Jason de Viernes 13, Freddy Krueger e incluso la careta de marioneta siniestra con una especie de diana en cada mejilla de John Kramer, más conocido como Jigsaw o Puzzle.

Este personaje ofrece a sus víctimas un acertijo que han de resolver. Además de mala leche, estos enigmas siempre suelen acabar mal para los pobres personajes de relleno que pueblan estas historias en las que todo el reparto podría numerarse en función de su permanencia en la trama antes de pasar por las armas del asesino.

Sin embargo, la disolución de las Cortes para la celebración de las próximas elecciones el 10 de noviembre y el inicio de una campaña exprés la noche del 31 de octubre nos ofrece oportunidades para la inquietud y no pocas soluciones tramposas a una situación de inestabilidad política en plena desaceleración económica.

Nadie gana hoy unas elecciones después de ofrecer «sangre, sudor y lágrimas», aunque hay muy pocos problemas reales y complejos que se puedan solventar sin dejarnos algunos pelos en la gatera. Los síntomas de debilidad que muestran España y la Comunitat Valenciana en el empleo, el PIB y la exportación apenas se pasean por las orillas de la trifulca electoral. Los recortes que se avecinan siguen escondidos en las carpetas del escritorio de cada conseller y ministro, que ya se cuida de no dejarlos asomar más de lo necesario.

Bien se sabe que pueden ser una bomba después de que muchos altos cargos de hoy lucieran en sus solapas chapas con tijeras dentro de signos de prohibido... antes de que su partido accediera al poder. Mejor es sacar a pasear otras pesadillas, otros acertijos, para tenernos entretenidos como lo hace una película de miedo en un cine abarrotado.

Así se tira un plátano al simio que fuimos porque, una vez encajados en una sociedad en la que ningún antílope va a saltarnos al volver del Mercadona, interesa más a los líderes de la manada atenuar la capacidad para la detección de riesgos y generar problemas hechos a medida de sus soluciones.