Bendita rutina

Beatriz De Zúñiga
BEATRIZ DE ZÚÑIGA

Cuando una escapa transitoriamente de la zona de confort en realidad lo que desea es que, al regresar al punto de origen, todo continúe exactamente igual. En el mismo sitio. Sin sobresaltos ni desórdenes inesperados. Bastante tenemos, los que huimos del trabajo en agosto, con que los recurrentes descuadres bancarios ahora se acompasen, además, con la interminable cuesta de septiembre. Y lo cierto es que, con este desgobierno en funciones (cuasi ya crónico), la adaptación postvacacional ha sido mucho más sencilla que de costumbre. Sin excepciones. No hay ninguna novedad. Ni un ápice de frescura o primicia en el espectro político de este país, porque nuestros vecinos, los británicos, no descansan. Sigue todo como en aquellos días en los que empezábamos a desempolvar las sombrillas. Sin acuerdo. Ni de cooperación, ni de coalición, ni de colaboración. Ni de ínfimo acercamiento. Ni tan siquiera hemos retornado al quehacer periodístico con la certeza de que en noviembre habrá nuevos comicios. Estamos como siempre. Inmersos en una espiral satírica de incapacidad política que ya empieza a resultar, la verdad, un tanto melodramática. Incluso la obra, como consecuencia del funesto devenir, ha hallado banda sonora en los últimos días y resuena a algo así como un «¡ya no puedo más!, siempre se repite la misma historia». Porque para norias, la que tenemos montada en el Congreso -y no la del London Eye-, que, como decimos por estos lares, está todo el día 'roda i volta' al mismo tema. Que, sinceramente, no sabemos si habrá España Suma o España Resta. Pero de lo que no hay duda es que en esta situación España No Avanza por mucho que el eslogan del PSOE sea 'Siempre hacia delante'. Bienvenidos a la bendita rutina.