El músculo de las mujeres en la Comunitat

Precariedad laboral, brecha salarial, violencia de género o falta de oportunidades, entre los principales problemas de la población femenina | Las mejoras apenas se han notado un año después de la movilización del 8-M

ISABEL DOMINGO

Un 'tsunami' de concienciación. Una oleada de movilizaciones contra la desigualdad de género en todas sus vertientes. Son algunas de las etiquetas que acompañan al 8-M de 2018, una jornada en la que miles de personas, sobre todo mujeres, inundaron las calles de España en una convocatoria sin precedentes para exigir igualdad en sus derechos.

Términos como brecha salarial, discriminación laboral o corresponsabilidad saltaron de la calle a la agenda pública. Pero ¿en qué ha cambiado la situación de la mujer desde aquella marea violeta? ¿En qué se han traducido las medidas e iniciativas que se pusieron sobre la mesa? El próximo viernes se cumple un año de aquella cita y toca rendir cuentas sobre los doces meses transcurridos. A priori, con los informes en la mano, las mejoras apenas se han notado, más allá de alguna medida política que aún se aprobaba el pasado viernes en el Consejo de Ministros.

En la Comunitat, por ejemplo, la población femenina es mayoritaria (un 50,7% frente al 49,3% la masculina) y el porcentaje con estudios universitarios o similares es superior. Sin embargo, hay menos presencia de mujeres en el mercado laboral y, por tanto, ocupan menos puestos de trabajo. De hecho, tanto en términos de población ocupada como en afiliación a la Seguridad Social, la cuota femenina representa el 45% frente al 55% masculina.

Según datos facilitados por la Conselleria de Economía, la mayor parte de las mujeres trabaja en el sector servicios, que es, además, donde se concentra el 86% de toda la ocupación femenina. Y tienen una presencia más reducida en el ámbito del trabajo por cuenta propia. No obstante, dado que la mujer tiene más dificultades para lograr un empleo, el número de autónomas se ha incrementado desde 2009.

El informe que anualmente elabora CC OO sobre la situación de la mujer también refleja que los puestos que ocupan son más precarios y que el desempleo en la Comunitat tiene rostro femenino, con un 52,4%. En el terreno de las retribuciones, la brecha salarial se sitúa en el 22,5%, es decir, los hombres ganan de media 5.322 euros más que las mujeres, por lo que éstas tendrían que trabajar 82 días más al año para que su salario medio anual se equiparase al de sus compañeros.

En el ámbito educativo, artes, humanidades y ciencias sociales son las ramas por las que se decantan las estudiantes de Bachillerato, mientras que ellos siguen optando por ciencia y tecnología.

Así que, un año después del histórico 8-M, la precariedad, desigualdad laboral, falta de oportunidades o violencia de género continúan como los principales problemas ante los que se encuentran las mujeres. «Queda mucho por hacer. Y lo que se haga, debe ser una acción conjunta de todos», asegura Eva Blasco, presidenta de la Asociación de Empresarias y Profesionales de Valencia (Evap) y de CEV Valencia.

«El 8-M de 2018 supuso un paso importante para despertar la conciencia de la sociedad en la lucha por la igualdad, más allá de ideologías, género o edad», reflexiona. «Es cierto que la transformación de la sociedad no se puede hacer de un día a otro. Es necesaria más concienciación, implicación de los poderes públicos con iniciativas legislativas o mayor reconocimiento hacia las mujeres en premios o asociaciones para que se vea que hay referentes», plantea Blasco.

Una opinión que comparte la directora de la Unidad de Igualdad de la Universidad CEU-Cardenal Herrera, Ruth Abril, quien resalta cómo el 8-M marcó «un antes y un después» porque se consiguió «unir a todos los grupos que trabajaban por la igualdad de derechos y oportunidades de las mujeres».

«Queda mucho por hacer y mucho por reivindicar: que las promesas se conviertan en realidades; que las leyes se cumplan y se dote adecuadamente las políticas públicas de apoyo a la maternidad, a la mujer superviviente de violencia o a las ancianas jubiladas, donde se concentra el mayor número de personas pobres en la sociedad española; involucrar a los hombres», remarca. Y añade: «La igualdad de derechos de las mujeres no es cosa sólo de ellas, es cuestión de toda la sociedad que es, aparte de la propia mujer, la beneficiaria del avance en este campo».

Situaciones sexistas en el día a día de las administraciones

El 50% de las trabajadoras de las administraciones públicas convive a diario con situaciones sexistas. Es la principal conclusión de una encuesta realizada por el sindicato CSIF, donde se refleja que aspectos como soportar piropos o comentarios sobre la apariencia, humor sexista, contacto físico no deseado (como roces o acercamiento excesivo en una conversación) o recibir citas para hablar de cuestiones laborales fuera del trabajo, entre otros, son habituales en este sector.Para la secretaria de Igualdad y Responsabilidad Social de CSIF en la Comunitat, Susana Marco, aunque la desigualdad se va reduciendo «queda mucho por hacer en aspectos como la dificultad para acceder a puestos de responsabilidad o la desigualdad a consecuencia de un mayor disfrute de medidas de conciliación, pues luego repercute en la carrera profesional».