Junio de 2019, el mes de los récords meteorológicos

Junio de 2019, el mes de los récords meteorológicos

Fue «extremo» en temperaturas en la Comunitat, pasando del «fresco» a una «extraordinaria» ola de calor

EUROPA PRESSValencia

El mes de junio ha sido en la Comunitat Valenciana ligeramente más cálido de lo normal y «extremadamente seco», y ha estado marcado por la oscilación térmica, ya que se han batido los récords tanto de las mínimas, con heladas y 2 grados en la primera mitad, como de las máximas, con una «extraordinaria» ola de calor que elevó los mercurios hasta los 40 grados.

Según el avance climatológico de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), el mes ha sido extremo en cuanto a temperaturas, con fresco o incluso frío en la primera mitad, con heladas incluso el día 12 y récords de temperatura mínima más baja en un mes de junio en algunos observatorios de Castellón, y con una extraordinaria ola de calor en los últimos días que afectó con más intensidad a esa misma provincia, donde se superaron gran parte de los registros históricos de temperatura más alta en un mes de junio.

La temperatura media ha sido de 21,1 grados (+0,2 grados respecto a la climatología de referencia) y, según Aemet, «seguramente por el recuerdo de los efectos de la ola de calor de los últimos días del mes la sensación sea que junio ha sido muy cálido, pero la realidad es que gran parte del mes las temperaturas se mantuvieron por debajo de los valores normales«.

Así, explica que el día 12 fue el más frío, con mínimas por debajo de 2 grados en localidades del interior de la mitad norte. En los observatorios provinciales de Valencia y Castellón no se registraba una mínima tan baja a estas alturas del mes de junio desde hace más de dos décadas.

El contraste térmico del mes, más notable en Castellón, queda de manifiesto en el comentario que envió Melcior Rovira, el observador meteorológico de Atzeneta del Maestrat, estación con datos ininterrumpidos en el mismo emplazamiento desde 1944: «En un mismo mes hemos batido récord de máxima absoluta y mínima absoluta en junio. El día 12 hicimos 4,5 grados, mínima absoluta por debajo del anterior récord de 5 grados del año 1966; y el día 29 hicimos 40 grados, récord de máxima por encima de los 39 del 15 de junio de 2003».

Térmicamente, el fenómeno más singular se produjo en los últimos días del mes, cuando una extraordinaria ola de calor que afectó a gran parte de la mitad norte y al nordeste de la Península se dejó sentir en la Comunitat Valenciana los días 28 y 29, con registros que son efemérides de temperatura máxima en un mes de junio en todos los observatorios de la provincia de Castellón, salvo en los del extremo sur.

En cuanto a la lluvia, ha sido un mes «extremadamente seco», con una precipitación acumulada de 1,5 l/m2, un 94% inferior que la del promedio climático del periodo 1981-2010 (25,5 l/m2). Ha sido el mes de junio más seco desde al menos 1950, con una cuarta parte del territorio en la que la precipitación ha sido nula y dos terceras partes en que ha sido inferior a 1 l/m2. Solo en zonas aisladas del interior y nordeste de Castellón se ha superado ligeramente los 10 l/m2 de acumulado mensual.

La ausencia de precipitaciones en junio está muy relacionada con la ausencia de tormentas. Solo hubo tres días de tormenta en el mes que dejaron un total de 42 rayos en el territorio valenciano, con diferencia el registro más bajo de rayos en un mes de junio, ha precisado Aemet.

Junio, que ha sido extremadamente seco, no ha sido una excepción en gran parte de nuestro territorio durante la primera mitad del año 2019. El temporal del mes de abril, que afectó sobre todo a la mitad sur, se puede considerar que ha sido el único episodio de lluvia importante del año.

Así, en gran parte del litoral de Valencia, desde Cullera y hacia el norte, y en amplias zonas de Castellón, la precipitación acumulada en los seis primeros meses de 2019 es inferior a la mitad de lo que suele ser normal. Mientras, zonas dispersas del sur de Valencia y de Alicante, presentan superávit en este mismo periodo debido a la precipitación acumulada durante el temporal de levante de Semana Santa.