Educación retrasa otra vez la exigencia de que las extraescolares sean gratis

Educación retrasa otra vez la exigencia de que las extraescolares sean gratis
José Ramón Ladra

Las instrucciones de inicio de curso recogen la medida, pero incluyen una moratoria para que los centros con jornada partida puedan evitarla

Joaquín Batista
JOAQUÍN BATISTAValencia

La Conselleria de Educación presentará a los sindicatos, el jueves día 27, el borrador que recoge las instrucciones de funcionamiento para el próximo curso, un compendio de directrices y resúmenes normativos fundamental para los centros y cuyas disposiciones afectan sobre todo a los públicos.

Una de las novedades es, precisamente, que no hay novedad alguna en la regulación de las actividades extraescolares que se organizan dentro de la jornada escolar (entre las clases de la mañana y las de la tarde) en escuelas con horario tradicional. La administración vuelve a exigir que por regla general sean gratuitas para las familias de cualquier colegio, más allá de su modalidad horaria, pero a la vez establece una moratoria para el curso 2019-2020 a la que pueden acogerse sólo los centros con jornada partida. Es decir, estos no tendrán la obligación de planificar la oferta de esta forma, pero sí los de horario intensivo. Dicho de otra forma, la gratuidad en este caso se retrasa una vez más.

La historia es larga y tiene mucho que ver con los cambios en relación a la jornada continua, la concentración de todas las sesiones lectivas antes del comedor. La primera orden, de 2016, estableció que debían ofertarse actividades gratuitas hasta las cinco, la hora de salida, una manera de cubrir las necesidades de conciliación de los padres que no podían recoger a los niños antes.

Sin embargo, en enero de 2018 Educación cambió de criterio tras la presión de Ampas y empresas y diseñó una nueva normativa que abrió la puerta a que también se incluyeran de pago, con precios máximos limitados, durante al menos dos días a la semana, conviviendo ambos modelos. En las instrucciones de funcionamiento publicadas con posterioridad, las del ejercicio que termina, se clarificó que todos los colegios de Infantil y Primaria, tuvieran jornada continua o partida, debían regirse por las mismas condiciones: con carácter general debía existir gratuidad, y si así lo acordaba el consejo escolar, se introducían opciones de pago asumiendo el centro, con sus recursos, el coste de estas para el alumnado becado de comedor que quisiera participar. Fue la vía que encontró la conselleria para evitar una diferencia de trato en función de la situación económica de las familias. Además, evitaba que, para una misma oferta, existiera una manera de proceder en centros con jornada partida y otra para las escuelas con horario intensivo.

Aplicación inviable

La decisión, que llegó con el curso ya terminado, cogió a contrapié a muchas escuelas y a las Ampas, las organizaciones que tradicionalmente se encargan de contratarlas, pues ya estaban planificadas para el curso siguiente de la mano de las empresas responsables. Es decir, resultaba inviable la gratuidad a corto plazo. Por ello Educación decidió rectificar y aplicó una moratoria sólo para los centros con jornada partida. Los de continua han tenido que funcionar con la nueva regulación.

A principios de mes la Confederación de Ampas Gonzalo Anaya, mayoritaria en la escuela pública, envió un escrito a Educación pidiendo aclaraciones sobre cómo se iban a regular las extraescolares incluidas en el horario escolar por el mismo problema: saber a qué atenerse a la hora de organizarlas. La respuesta ha llegado con el borrador de las instrucciones para el nuevo curso. Todo sigue igual. No hay obligación de gratuidad. Ni de que los centros cubran a los becados con sus fondos.

El problema para las Ampas es que organizar actividades gratuitas por regla general es casi imposible con sus propios recursos. De hecho, la confederación siempre ha reclamado partidas presupuestarias específicas –igual que los sindicatos– para que no haya coste, garantizando que la oferta aporte valor añadido. Se corre el riesgo de que suceda lo mismo que con la jornada continua, donde se priorizan juegos populares o deportivos, filmotecas o tiempo para hacer deberes, por poner ejemplos.

Las instrucciones, en este aspecto, no obligan a los concertados, y es importante destacar que estas disposiciones se refieren únicamente a las actividades organizadas dentro de la jornada escolar. Es decir, las que tradicionalmente se ofertan tras las clases podrán seguir siempre siendo de pago sin ninguna limitación. Además, cabe destacar que se frena temporalmente la obligatoriedad de acatar la norma, lo que no quita que los centros que quieran se hayan adaptado a esta forma de funcionar.