La desalinizadora de Torrevieja acaba la ampliación sin una red para distribuir el agua

Un operario camina por las instalaciones de la desalinizadora. / nacho garcía
Un operario camina por las instalaciones de la desalinizadora. / nacho garcía

El Gobierno todavía no ha elaborado los proyectos para crear la infraestructura de conexión de la planta con los clientes

J. S. VALENCIA.

Las obras para ampliar la producción de la desalinizadora de Torrevieja están prácticamente finalizadas, según destacaron desde el Ministerio de Transición Ecológica. La capacidad de producción de la planta pasará de 40 hectómetros cúbicos anuales a 80, la máxima para la que fue construida.

Pero sólo tiene compradores para el 20% del agua que genera. Únicamente se han suscrito convenios con las comunidades de regantes del Campo de Cartagena, Margen Derecha de Pilar de la Horadada y del Río Nacimiento (en las localidades alicantinas de San Miguel de Salinas y Pilar de la Horadada). Entre todas adquirirán 15 hectómetros cúbicos anuales.

LOS DATOS

uProyecto
La planta fue proyectada en 2004 y tenía que estar acabada en 2008. No entró en servicio hasta 2014.
uPresupuesto
La planta ha supuesto una inversión de 300 millones de euros. Hasta ahora sólo podía funcionar al 50%.
uPrograma Agua
Nació dentro de este plan para traer agua al sureste del Mediterráneo tras la derogación del trasvase del Ebro.

La desalinizadora se puso en marcha en 2014 con una capacidad de 40 hectómetros cúbicos anuales. A principios de 2018 el Gobierno decidió ampliar la producción ante el déficit pluviométrico, el trasvase al Segura paralizado por la falta de recursos y la amenaza de restricciones a la vista en el sur de Alicante y Murcia.

Ahora bien, acabadas las obras, poco puede hacer la planta para aliviar el déficit hídrico, ya que no tiene clientes que le compren el agua. Fuentes del Ministerio de Transición Ecológica explicaron que están trabajando para llegar a acuerdos con otras comunidades de regantes, aunque todavía sin nada concreto.

Además, tiene otro problema. La desalinizadora tampoco dispone de una red de distribución para llevar el agua a más regantes. En estos momentos sólo puede trasladar los recursos que genera hasta las zonas más inmediatas.

Han pasado casi quince años desde que en 2004 se presentara el proyecto de la desalinizadora de Torrevieja. Pese a los años transcurridos y a los cerca de 300 millones invertidos, no cuenta aún con una red de distribución capaz de transportar el agua a sus clientes potenciales.

Fuentes del Ministerio de Transición Ecológica han señalado en este sentido que todavía no se ha elaborado un proyecto de esta infraestructura por lo que su ejecución podría demorarse años.

En un primer momento, desde la desalinizadora confiaban en utilizar el embalse de la Pedrera y su red, propiedad de los regantes del trasvase Tajo-Segura, para transportar el agua. Pero esta tiene un alto contenido en minerales que dañan las hortalizas y por lo tanto no sirve para regar. Como consecuencia, los regantes han negado el permiso para que se use la infraestructura por los perjuicios que les puede ocasionar.

A fines de 2017 e inicios de 2018, los regantes del trasvase Tajo-Segura llegaron a utilizar el agua de la desalinizadora. En ese momento no disponían de ningún otro recurso. Ni del trasvase ni de los pantanos. La planta se presentaba como su última posibilidad. Pero aún así sólo pudieron usarla tras mezclarla para disminuir su alto contenido en minerales, especialmente el boro.

La planta fue la estrella del Programa Agua impulsado por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en sustitución del derogado trasvase del Ebro. Desde los regantes se critica que en 2004 se les aseguró que tendrían agua más barata y más rápidamente con el trasvase del Ebro. «Pero han pasado los años y estamos igual», destacan desde el colectivo.

 

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