El corredor verde de Ribó se llena de agua

Un tramo del nuevo cauce, inundado por las lluvias. / jesús signes

El PP califica la propuesta del alcalde de «disparate» por el riesgo de incluir construcciones en la gran infraestructura acabada en 1969 para evitar la inundación de Valencia

PACO MORENO VALENCIA.

La propuesta del alcalde Joan Ribó que hizo pública en el debate del Estado de la Ciudad para construir un corredor verde en el nuevo cauce del Turia, entre el parque de Cabecera y la pista de Silla, necesitará del permiso de la Confederación Hidrográfica del Júcar, al tratarse de un dominio público hidráulico y verse por tanto afectado por la Ley de Aguas.

Así lo aseguraron ayer fuentes de la entidad dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, quienes precisaron que todavía no han recibido ninguna propuesta oficial al respecto por parte del gobierno municipal. El nuevo cauce es una infraestructura indispensable para garantizar que no se produzcan nuevas riadas en Valencia desde el río Turia, por lo que cualquier obra necesitará de esa autorización.

Las mismas fuentes indicaron que están «receptivos» a estudiar la propuesta cuando llegue, aunque reiteraron las obligaciones marcadas por la legislación acerca de dejar libres de cualquier interrupción este tipo de cauces. Ribó citó proyectos de transformaciones como el del Manzanares en Madrid, el Besós en Barcelona, o el Segre en Lleida, para señalar que «manteniendo su carácter de prevención de inundaciones, cumplen también las funciones de parque fluvial y de corredor verde». ¿Por qué no podemos hacerlo también en València?».

El organismo estatal señala que será «receptivo» al estudiar la propuesta municipal

La respuesta no es tan sencilla, ni por parte de la normativa que rige las competencias de la Confederación Hidrográfica del Júcar ni por las opiniones de otros partidos. El portavoz del grupo popular, Eusebio Monzó, calificó de «disparate» el anuncio de Ribó, para considerar la propuesta como una «ocurrencia inoportuna con la que el alcalde ha tratado de tapar el fracaso de su gestión el día en que se debatía en el pleno el estado de la ciudad».

Inoportuna por lo que sucedió ayer mismo, con un episodio de gota fría que dejó la ciudad con inundaciones parciales. «Esta enorme infraestructura hidráulica es fundamental para evitar las avenidas del río, por lo que plantear cualquier construcción en su lecho, es una irresponsabilidad muy grave del alcalde si no se cuenta con la máximas garantías de la Confederación Hidrográfica del Júcar y de los colegios de ingenieros», dijo.

Ribó aseguró durante su intervención que la premisa pasa porque el nuevo cauce mantenga totalmente su función de evacuación de aguas. Con una longitud de 8,8 kilómetros y 175 metros de anchura, supone un espacio de más de 150 hectáreas sobre el que se quiere actuar con algún tipo de intervención peatonal y jardinería. Poco más se sabe salvo la intención de la «renaturalización del nuevo cauce».

En opinión de Monzó, Ribó se presentó al pleno «con un balance de gestión pésimo, y ante la falta de propuestas atractivas y lo aburrido de su discurso, se sacó de la manga un anuncio ficticio, que a día de hoy más parece una ocurrencia política, un eslogan, que un proyecto real». El lecho del nuevo cauce está repleto de matorrales y piedras, amén de que carece de cualquier acceso desde las marginales adecuado.

La Ley de Aguas incluye también la llamada zona de policía, una franja a ambos lados de los cauces donde la Confederación del Júcar tiene también competencias. El propio Ribó reconoció que la idea está en mantillas, por lo que no se sabe ni el ámbito de la actuación.

La construcción del llamado Plan Sur acabó en 1969, aunque muchos años después, los vecinos de Valencia siguieron pagando la gran obra con un sello de 25 céntimos que debían pegar en cada envío postal. El nuevo encauzamiento del Turia consta de tres tramos, uno desde Quart de Poblet hasta el azud de Xirivella, con una longitud de 3,1 kilómetros. El segundo, hasta el puente de la Pista de Silla, de 5,6 kilómetros y una anchura de 175 metros. El tercero y último llega hasta el mar con tres kilómetros de extensión.

Un proyecto de la Generalitat de 2008 quiso destinar esta zona para actividades náuticas como un área reservada para la práctica del remo, aunque finalmente no cuajó debido a impedimentos técnicos. La propuesta del gobierno municipal evitaría esta zona y se limita a la parte seca, aunque en días como el de ayer, es frecuente que se produzcan inundaciones en numerosas zonas.

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