Comercios y parques vacíos

El conserje de un instituto de Vila-real coloca el aviso de la suspensión de las clases. / efe
El conserje de un instituto de Vila-real coloca el aviso de la suspensión de las clases. / efe

La Fundación Deportiva Municipal de Valencia y la Junta Central Fallera suspendieron sus actividades como medida preventiva El Ayuntamiento de Valencia cerró los jardines y los cementerios

MAR GUADALAJARA VALENCIA.

El reloj marcaba las ocho y media de la mañana. Los vendedores ambulantes montaban sus paradas en el mercadillo del Cabanyal, pero ayer no dejaban de mirar al cielo mientras descargaban. Una hora y media después tuvieron que recoger sus puestos, porque la lluvia no permitió continuar con la venta como todos los jueves en el barrio.

Desde primera hora de la mañana, Valencia empezó a sufrir las consecuencias de la gota fría. Las calles del centro no tenían la afluencia habitual a esas horas. Las mesas y sillas de las terrazas ocupaban las aceras, pero estaban vacías. Algunos comerciantes hacían sus propias apuestas sobre las previsiones meteorológicas: «No sé yo si caerá tanto como anuncian en la televisión», dijo una mujer en la puerta de su local.

Los parques de la ciudad cerraron sus puertas al público y no se permitieron las visitas en los cementerios, que a las 11 horas ya estaban clausurados. Con la alerta naranja decretada por la Agencia Estatal de Meteorología, el Ayuntamiento de Valencia ordenó el cierre de todos aquellos jardines perimetrados de la ciudad. Los Viveros, Monforte, el parque de la Rambleta, entre los afectados. Brigadas de guardia de mantenimiento de jardines actuaron ante los posibles riesgos y colaborando con el resto de servicios municipales.

El Oceanogràfic y el Bioparc abrieron sus puertas, pero tuvieron poca afluencia de gente

A partir del mediodía, la situación empeoró. Los camareros se apresuraban a recoger las mesas y sillas. «No pensaba que iba llover tanto. Mira cómo están ahora las mesas», señaló un joven mientras metía el mobiliario en el bar. Excursiones, visitas y extraescolares suspendidas. La lluvia también impidió que los museos mantuvieran ayer su horario habitual. El Bioparc sí mantuvo las puertas abiertas hasta las seis de la tarde, como de costumbre, pero «durante la jornada no hubo tantas visitas y los animales son los únicos que parecen disfrutar de la lluvia», explicó el responsable del parque. Lo mismo ocurrió en el Oceanogràfic de Valencia, «un día sin incidentes con descenso de afluencia, aunque aquellos que venían de lejos no quisieron perdérselo», aseguró un trabajador.

La Fundación Deportiva Municipal de Valencia anunció en sus redes sociales la suspensión de todas las actividades deportivas al aire libre en las instalaciones municipales de la ciudad. Los incidentes llegaron a complejos de ocio y grandes superficies cuando sus instalaciones se vieron afectadas. En unos grandes almacenes, las filtraciones de agua por el techo provocaron algunos desperfectos.

Los falleros pagaron de igual modo las consecuencias del temporal. El concurso de 'playbacks' organizado por la Junta Central Fallera se suspendió «por causas meteorológicas». La Sala Canal no acogió el certamen previsto para celebrarse la noche de ayer, en la que hubiera cumplido 33 ediciones. La Federación de Primera A también tuvo que suspender la presentación de los bocetos de sus monumentos, que quedó aplazada al próximo lunes.

«El clima en esta ciudad nos afecta más de lo que pensamos», explicó un trabajador de la hamburguesería Angus. «Solo han venido extranjeros y turistas». La noche fue dura para la restauración en Valencia. La Lambrusquería notó el efecto de la lluvia en pleno centro de la ciudad. «Hay mesas vacías y un jueves no es normal esto», aseguró una camarera. En la taberna Mamamaracha y en el bar De calle también tuvieron pocos clientes. «Por suerte nosotros no hemos tenido ninguna cancelación», señaló otro empleado del último restaurante.

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