23 claves para el nuevo curso en la Comunitat

Una profesora, en una clase. /AFP
Una profesora, en una clase. / AFP

Más de 760.000 estudiantes empiezan un ejercicio donde más allá de la polémica hay novedades importantes y claves que deben conocer las familias para mejorar la convivencia, ejercer sus derechos y disponer de toda la información

Joaquín Batista
JOAQUÍN BATISTAValencia

En 24 horas llega el curso 2017-2018. Hoy será un día de reencuentros, nervios, ilusiones y esperanzas. Como ya es habitual arranca al mismo tiempo en casi todas las etapas, de manera que los centros valencianos recibirán a la vez a más de 760.000 estudiantes, desde Infantil hasta FP y pasando por Primaria, ESO y Bachillerato.

Más allá de las polémicas relacionadas con las políticas educativas, el plurilingüismo, la regulación de los interinos o los problemas en las escuelas oficiales de idiomas, son varias las novedades que afectan directamente a las familias y los alumnos. Y son muchas las claves a tener en cuenta para aportar un granito de arena a la convivencia, para implicarse en el centro, enterarse de cualquier novedad o para ejercer los derechos que les asisten. Pueden parecer obvias, pero no por ello hay que dejarlas de lado.

En cuanto a las novedades, la más importante es que entra en vigor la nueva organización de Primaria, que da a los centros más flexibilidad para decidir la carga horaria de las asignaturas dentro de unos mínimos. Por ejemplo se pueden aumentar las horas de las materias lingüísticas o de Matemáticas, lo que facilita la especialización, o bajar las de Religión, opción que están analizando con preocupación los representantes de este colectivo docente.

Además, se permite a los centros disponer de tres horas y media lectivas semanales como quieran, para reforzar una materia o para implantar proyectos donde se trabajen áreas de manera conjunta. En definitiva, mientras no se salgan de las 25 horas semanales -contando recreos- ni de los mínimos marcados, pueden jugar como quieran. El único pero es que el decreto que regula este cambio llegó tarde, en julio, por lo que no todos los centros han tenido margen para explotarlo al máximo y han optado por la continuidad, esto es, por un modelo parecido al de años anteriores. El curso que viene será otro cantar.

Por primera vez se regula el uso de vestimentas religiosas y no se podrá impedir la entrada a las alumnas que lleven hiyab

En las aulas de tres años, las de 1º de Infantil, si el centro quiere -y el profesor especialista tiene horas libres- se pueden vehicular hasta dos horas en inglés, una opción que Educación permitirá pese a no estar previsto a finales del pasado curso. Y a partir de enero todos los colegios públicos dispondrán de un auxiliar de conversación para mejorar las destrezas orales. Los concertados, si lo quieren, lo tendrán que pagar con sus propios medios.

En cuanto a convivencia, Educación ha regulado por primera vez la cuestión de la vestimenta de carácter religioso, de manera que no se puede impedir la entrada a ningún alumno que luzca prendas de este tipo siempre que no dificulten su identificación. El ejemplo más claro, atendiendo a las polémicas de otros cursos, es el uso del hiyab de las mujeres musulmanas.

Aunque mucho se ha hablado ya de la jornada continua las familias deben saber que, si no se ha aplicado en su centro, aún puede suceder, si bien la conselleria quiere revisar la normativa que lo permite.

Freno a la jornada continua

La idea, como informó Vicent Marzà el pasado jueves, es que las escuelas donde los padres votaron en contra en la última consulta no puedan repetir el proceso en tres cursos, de la misma manera que las que tienen ya esta modalidad la mantendrán durante el mismo periodo. Una manera de reducir las tensiones allí donde una parte de los padres recela de esta organización.

En cuanto a claves y consejos, las familias, con pequeños gestos, pueden ayudar a la convivencia. Desde dar un uso adecuado al grupo del Whatsapp -rara es la clase donde no existe- hasta conocer el reglamento de régimen interno, donde se suele dejar claro que hacer fotos en la fila de entrada -o desde la valla- puede no ser la mejor opción. Por no hablar del uso del móvil entre los pequeños, cada vez más extendido y prohibido por norma general.

También es importante controlar los canales de comunicación para estar al día -la labor de las Ampas es impagable y altruista- y saber que cualquier queja se puede tramitar en el centro, con el correspondiente protocolo, pues las familias tienen derechos, como la revisión de calificaciones o el acceso al proyecto lingüístico, además de deberes. Uno obvio, e importante, es gestionar bien las relaciones con el tutor, que por cierto, tiene condición de autoridad. Por ejemplo, si todos los centros cuidan la alimentación saludable, quizá no sea la mejor idea que el almuerzo habitual sea bollería. O si se está en contra de los deberes, siempre es mejor hablarlo que decirle al niño que no los haga.

Pagos, cuotas y aportaciones, siempre voluntarias

Independientemente de la titularidad, un padre no está obligado a pagar por conceptos como la enseñanza (salvo en conciertos singulares). Ni tampoco a participar en una caja socializada de clase, algo bastante extendido en la red pública, ni mucho menos a asociarse al Ampa para participar en Xarxallibres. Otra cosa son actividades extraescolares y servicios añadidos, o el material escolar adicional para el alumno.