La Guardia Civil alerta por el auge de las violaciones y los robos con drogas que anulan la voluntad

Las fuerzas de seguridad recomiendan no perder jamás de vista la bebida en pubs y discotecas. /Efe
Las fuerzas de seguridad recomiendan no perder jamás de vista la bebida en pubs y discotecas. / Efe

Las fuerzas de seguridad constatan que los casos se concentran en la Comunitat y Baleares y aconsejan aumentar la precaución en verano

ARTURO CHECAVALENCIA.

La primera señal de alarma llegó el pasado mes de mayo. 'La Comunitat ya acumula este año siete investigaciones por agresiones grupales', fue el titular con el que LAS PROVINCIAS reveló la tremenda acumulación de violaciones cometidas por 'manadas' de delincuentes. Una adolescente asaltada por escolares en Gandia, una joven fruto de varios abusos durante las fiestas de la Magdalena de Castellón, la víctima de 19 años forzada por cuatro sujetos en Callosa d'en Sarrià... La confirmación de que algo grave ocurre con los delitos contra la libertad sexual en la región llega con la advertencia que ahora se lanza desde la Guardia Civil: la enorme incidencia en la Comunitat y Baleares de las denuncias por 'sumisión química', aquellas en las que se cometen delitos (sobre todo agresiones sexuales, abusos o robos en cuentas bancarias, tras anular la voluntad de la víctima).

Burundanga o escopolamina -este es el principal componente de la primera- se han convertido en palabras tristemente famosos en los últimos años. El uso de drogas en bebidas, principalmente, se ha incrementado notablemente en los últimos años. Y la Comunitat y las Baleares se sitúan a la cabeza de estos casos, según adelantó ayer el alférez Daniel Moreno, en una información de 'El Mundo', y confirmaron a este periódico desde el Equipo Mujer-Menor Central de la Guardia Civil.

Falta de estadísticas

El primer escollo para su combate es que no existen cifras exactas sobre su incidencia. El uso de drogas que anulan la voluntad no se refleja como tal a la hora de definir los delitos en los siempre endebles registros estadísticos de las Fuerzas de Seguridad. Eso sí, desde el EMUME de la Benemérita hablan de «decenas de episodios», principalmente en Valencia, Mallorca e Ibiza, tradicionales destinos turísticos y escenarios del habitual aumento poblacional en época estival. Y es que en verano es cuando se registran el mayor número de asaltos de este tipo. Las cifras de delitos contra la libertad sexual en la Comunitat superan cada año los 1.300 delitos, según el último informe contabilizado por el Ministerio del Interior. De estos, uno de cada cinco tienen lugar durante los meses de julio y agosto, como refleja la estadistica del Ministerio del Interior. Las Fuerzas de Seguridad recomiendan extremar las precauciones para no acabar sufriendo uno de estos delitos. En primer lugar, no perdiendo jamás de vista la bebida en pubs y discotecas y no aceptando consumiciones de extraños, ni sorbos de copas ajenas de personas no conocidas. Si uno sospecha haber sido víctima de un delito de 'sumisión química' debe procurar someterse a un análisis pericial antes que nada, sin ducharse ni cambiarse de ropa, para evitar la destrucción de pruebas.

Cada año se cometen 1.300 delitos sexuales en la Comunitat, uno de cada cinco en verano

Los casos con droga que anula la voluntad de las víctimas acaban siendo dificiles de probar, principalmente por la complicación de hallar la presencia de componentes como la escolopamina, que desaparece en muy poco tiempo. No obstante, la tasa de resolución de delitos contra la libertad sexual es esperanzadoramente alta. Así de los 1.300 casos que se producen anualmente (según el último informe completo, referente a 2017), más de un millar terminan con el presunto autor detenido, tal y como reflejan los datos de interior. Por delante de la Comunitat, la incidencia de agresiones y abusos es mayor en Cataluña (2.212 casos), Andalucía (2.064) y Madrid.

María Victoria, víctima: «Me desperté desnuda y sin saber dónde estaba»

Marivi, como llaman sus amigos a María Victoria, llevaba dos años trabajando en Madrid como asesora fiscal. Dejó Valencia para coger una atractiva oferta laboral con bastante futuro. «Trabajaba a tope, apenas tenía vida social, prácticamente ni salía. Menos aquella noche...». La voz de Marivi, de 43 años, se entrecorta al recordar el episodio de hace un par de años. Aunque 'recordar' es una manera de hablar, porque su relato se pierde en la cena con unas amigas en el restaurante libanés. Y en los primeros bailes en un local de la plaza de Santa Ana. «Empecé a hablar con un chico, tomamos algo...», y su memoria se borra. Amaneció en su casa. «Me desperté completamente desnuda y sin saber dónde estaba. No conocía ni mi casa, ni mi propia cama». Tenía dolores en los pechos y la vagina. Una inspección hospitalaria confirmó la presencia de excoriaciones compatibles con una agresión sexual. Denunció. Ni rastro de drogas, aunque todo apunta a ello, ni del sospechoso. Dos años después, Marivi sigue marcada: «No he vuelto a pisar un pub».