¿Por qué aceleramos si nos adelantan?

Detenido un conductor por acosar a los vehículos que le precedían cuando circulaba a gran velocidad.

Un 20% de los conductores reconoce haber acelerado alguna vez cuando se les adelantaba

J.A.M./EP

Con la proliferación de las autopistas y autovías, los conductores desconocen los secretos y peligros de las carreteras secundarias. En estas vías los riesgos son muchos e impredecibles y por ello se requiere un extra de atención y alerta. De todos los peligros de las vías secundarias, uno de los más graves es el del adelantamiento, una maniobra que cada vez se conoce menos y que es extremadamente peligrosa. En un choque frontal a 80 km/h el riesgo de muerte es ya de un 70 por 100. Además un dato preocupante: casi un 20% de los conductores reconoce haber acelerado alguna vez cuando se les adelantaba.

Conductas agresivas como la del conductor que circulaba a 208 kilómetros por hora por la autovía A-66 en dirección Sevilla. A esa velocidad se atrevió además a acosar a todos los conductores que se interponían en su camino hasta que detectado por el helicóptero de la DGT, que alertó a dos motoristas de la Guardia Civil que le cortaron el paso.

Tráfico accidente

O como los dos conductores que se pusieron a circular a una velocidad inferior a 60 kilómetros por hora en la A-35 y a hablar por la ventanilla de vehículo a vehículo y, con ello, provocaron un accidente múltiple en el que fallecieron un bebé de 45 días de edad y su padre, de 30 años. Precisamente, la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Valencia ha confirmado este martes 23 de julio las condenas de un año y ocho meses de prisión y de dos años y cuatro meses y medio de retirada del permiso de conducir para los dos hombres.

El fallo considera probado que sobre las 00.01 horas del 20 de agosto de 2011 circulaban por la A-35 dos coches, de matrícula alemana, conducidos por dos hombres. Al llegar a una bifurcación tuvieron dudas sobre la dirección a seguir y decidieron situarse en paralelo «desatendiendo ambos a las más elementales normas de circulación» y comenzaron a conversar con las ventanillas bajadas a una velocidad «excesivamente reducida», menor a 60 kilómetros por hora, cuando la permitida era de hasta 120 y sin accionar ningún mecanismo de aviso.

Un tercer vehículo, conducido correctamente por un hombre y en el que viajaban además su mujer y su hijo menor de edad en la parte trasera y una niña de solo 45 días en una sillita infantil en el asiento del copiloto, se aproximó a los coches conducidos por los condenados quienes, «al no cumplir con la más mínima diligencia en su conducción», no se apercibieron de su presencia. Así, pese a que el tercer coche efectuó una maniobra evasiva a fin de evitar la colisión, chocó contra uno de ellos y quedó desplazado de forma perpendicular a la carretera.

Como consecuencia del golpe, la bebé falleció en el acto, algo en lo que también influyó la activación del airbag del asiento en el que viajaba en la sillita infantil.

A continuación, los tres conductores salieron de sus respectivos vehículos para salvar a los familiares del tercero pero, cuando el padre se encontraba desabrochando los cinturones de seguridad de sus hijos, fue embestido por un camión que no lo vio. Como consecuencia de los accidentes, el padre también murió, el hijo menor quedó herido con traumatismo craneoencefálico, entre otras afecciones, y la madre sufrió múltiples heridas y contusiones.