Marea ciudadana por la concertada

Manifestación por la libertad educativa en el centro de Valencia./
Manifestación por la libertad educativa en el centro de Valencia.

Más de 40.000 personas inundan el centro de Valencia en una manifestación masiva contra el cierre de aulas de Bachillerato y por la libertad educativa en la Comunitat

ÁLEX SERRANO

En una de las manifestaciones educativas más multitudinarias que se recuerdan, más de 40.000 personas según cálculos de la organización marcharon ayer por el centro de la ciudad con una reivindicación clara: la libertad educativa. La manifestación, convocada por la plataforma Libertaddeenseñanza27.1, discurrió entre la Porta de la Mar y la plaza de San Agustín. Más de 45 minutos después del comienzo de la marcha, aún había cientos de personas que apenas se habían movido. Durante todo el recorrido, las consignas que pedían libertad de enseñanza se mezclaban con las que defendían la educación pública y la concertada.

Y es que la Federación Católica de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado (Fcapa), que había convocado la manifestación junto a la plataforma y USO, centró sus reivindicaciones en la recuperación de las 31 aulas de 1º de Bachillerato que 25 colegios concertados de toda la Comunitat Valenciana perderán el curso que viene. Para los convocantes de la manifestación, este recorte «supone impedir a más de mil alumnos la continuidad del próximo curso 2017-2018 en sus propios centros», entidades educativas «con acreditada y reiterada demanda social, y en los que también peligran los puestos de trabajo del profesorado y del personal de administración y servicios», según el comunicado con el que se cerró la manifestación.

«Los padres, como ciudadanos que sostenemos con nuestros impuestos tanto la red pública como la concertada y, especialmente, como primeros responsables de la educación de nuestros hijos, tenemos derecho a que estos reciban una educación de calidad, a escoger libremente el centro al que queremos confiar su educación, y a que ésta esté de acuerdo con nuestras propias convicciones, ya sean religiosas, morales, pedagógicas o filosóficas», reza el comunicado, que se leyó al final de la marcha en un acto ligeramente caótico, donde apenas se escuchó a Sebastián.

Asimismo, este documento hace hincapié en que la concertada no quiere «ninguna imposición», ni de lengua, ni de distrito escolar, ni de ideología de género, ni de un modelo educativo único y uniforme. «Contra toda imposición, exigimos libertad de educación. Las familias tenemos derecho a la libre elección del modelo educativo y pedagógico y del centro escolar que deseamos para nuestros hijos», reza el manifiesto, que exige a la Administración «que respete la complementariedad de las dos redes, pública y concertada, en igualdad de condiciones».«No somos números, detrás de cada plaza que elimina (Marzà) hay un alumno, una familia, una historia personal, unos amigos, unos profesores y unos sueños», añadieron.

De hecho, los organizadores se dirigieron directamente al presidente de la Generalitat, Ximo Puig;a la vicepresidenta del Consell, Mònica Oltra, y al conseller de Educación, Vicent Marzà, que protagonizó no pocas pancartas (incluidos varios carteles al inicio de la manifestación en la que su imagen aparecía boca abajo). El comunicado insiste a los responsables políticos que «nada puede hacerse sin las familias» en materia de educación. «Más aún, nada puede hacerse contra las familias. No tienen ustedes el derecho a trastornar la vida de miles de familias, tanto las de los alumnos como las de los docentes y demás trabajadores de la educación. No tienen derecho a sacar a nuestros hijos de sus colegios, ni a jugar con su futuro para satisfacer sus proyectos ideológicos y programas políticos», se lee en el contundente documento remitido a los medios.

La marcha, que se desarrolló en medio de un eminente ambiente lúdico y familiar (con la masiva presencia de niños de todas las edades), estaba encabezada por el portavoz de la plataforma Libertaddeenseñanza27.1. Javier Sebastián señaló que la intención de los colectivos participantes en la misma era «defender unos derechos que peligran». «Este año hemos sido una serie de centros, pero es previsible que, si esto no lo conseguimos frenar, vayan cayendo más aulas y vayan atacando a más centros», advirtió Sebastián, que aseguró que los colegios concertados están empezando a conseguir su objetivo, que no es otro que concienciar a la sociedad y que crea «en la libertad de elección de centro, que los concertados son una opción complementaria de la pública». «Hacen falta unas enseñanzas pública y concertada de calidad, y por eso luchamos», comentó el portavoz de la principal plataforma organizadora de la marcha que tiñó sobre todo de sonido las calles del centro de la ciudad (hubo muchos pitos e incluso una charanga que se arrancaba con acordes del tema Libre, de Nino Bravo, muy celebrado por los asistentes).

El presidente de Fcapa, Vicente Morro, dijo que las razones de esta movilización, que no se descarta repetir en otras ocasiones, «son muchísimas y muy generosas, y por eso la gente ha dicho basta ya». «Por eso hemos salido a defender la libertad de enseñanza contra toda imposición de recorte, contra toda limitación de los derechos de las familias», comentó Morro, que instó a la Administración a sentarse a negociar y lamentó que detrás de la decisión del Consell hay un «motivo ideológico». «Quieren una escuela única, como si estuviéramos en Corea o en China, y evidentemente no vamos a permitir eso», aseguró. «Nosotros no tenemos un proyecto ideológico, tenemos un proyecto de defensa de nuestros derechos, y lo vamos a defender contra viendo y marea», dijo Morro.

Supera expectativas

Lo cierto es que la manifestación fue multitudinaria, casi más de lo que la propia organización esperaba. Convocada con premura, en apenas ocho días, y sin el apoyo de las grandes patronales de la educación concertada, la asistencia superó casi todas las expectativas. Se fletaron autobuses desde Castellón y Alicante y acudieron miembros de las comunidades educativas de los colegios La Purísima de Alzira;San Antonio de Padua y María Inmaculada de Carcaixent; Domus de Godella; El Armelar de Paterna; Nuestra Señora del Pilar, Sagrado Corazón Esclavas, San José de Calasanz, Santa Ana, Guadalaviar, La Purísima Franciscanas, Nuestra Señora de Loreto, San Vicente Ferrer Dominicos y Santísima Trinidad de Valencia;Mater Dei de Castellón y Altozano de Alicante. En algunos de estos colegios, como el Mater Dei o Guadalaviar, han perdido todas sus aulas de primero de Bachillerato y en dos cursos perderán las de segundo, lo que obligará a los alumnos a trasladarse de centro para continuar sus estudios escolares.

Las protestas quedaron plasmadas en pancartas como No al decretazo, sí a la elección, Ni ideología de género ni lengua ni distrito ni supresión de conciertos. Contra la imposición, libertad de educación, Yo prefiero una educación concertada y religiosa o El meu futur el trie jo. Se hicieron notar sobre todo las estudiantes del Guadalaviar, que conformaron uno de los grupos más ruidosos de la manifestación. Cabe destacar, asimismo, que la marcha discurrió sin ningún problema ni con la policía ni con viandantes y turistas. De hecho, muchos valencianos se unieron a la manifestación conforme avanzaba desde la Porta de la Ma hasta la plaza de San Agustín. Fue un recorrido largo por la afluencia de participantes:duró más de dos horas.

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