«No peligra un aula, sino la libertad de los padres para elegir colegio»

José Javier Sebastián, con la camiseta elaborada por la plataforma, en La Purísima. :: irene marsilla/
José Javier Sebastián, con la camiseta elaborada por la plataforma, en La Purísima. :: irene marsilla

José Javier Sebastián, portavoz de la plataforma Libertad de Enseñanza 27.1, pide el máximo apoyo del sector de cara a la protesta: «Mañana puede tocarle a cualquier escuela»

J. BATISTA VALENCIA.

José Javier Sebastián, profesional del colegio La Purísima Franciscanas de Valencia -al que Educación le retira el concierto de Bachillerato- compagina estos días su labor de orientador con la portavocía de la Plataforma Libertad de Enseñanza 27.1, nacida al calor de los recortes en la etapa y que aglutina a gran parte de los colegios afectados. La actividad es frenética: desde informar a los padres hasta coordinarse con los centros, sin olvidar la recogida de firmas, en la que se implican los propios alumnos, o la preparación de la manifestación del sábado, a la que se suman sin vacilar. Insiste en la importancia de la solidaridad del sector: hoy son ellos, pero mañana pueden ser otros.

¿Por qué nace la plataforma?

Surge desde el momento en que se filtra a la prensa el listado de centros, algo que nos cogió en vacaciones. Nos pusimos en contacto con Fere -Federación de Religiosos de la Enseñanza, integrada en Escuelas Católicas- que es nuestra patronal, y le pedimos que nos explicara qué había pasado, por qué unos centros perdían y otros no. La respuesta en ese momento nos pareció tibia y pedimos una reunión. Como no llegaba desde La Purísima contactamos con los afectados y les convocamos para ver qué hacer. De esa reunión y de ese malestar surge la necesidad de aglutinar esfuerzos y unificar líneas de acción. Queremos dejar claro que no queremos un enfrentamiento con la enseñanza pública, sino que estamos en contra de que un padre no pueda elegir el modelo educativo de sus hijos.

La organización reúne más de 26.000 firmas en cuatro días

Una de las acciones de la plataforma ha sido la recogida de firmas, tanto en papel como a través de la web Change.org, donde en sólo cuatro días se han conseguido más de 26.000 apoyos que acompañarán a la carta que será remitida a Ximo Puig, Vicent Marzà y Miguel Soler, el secretario autonómico.

En la misiva se alega que la supresión de 31 unidades implicará «impedir el acceso a centros con demanda social» a más de un millar de alumnos el próximo curso, el «despido de profesorado y personal de administración y servicios y la restricción de un derecho fundamental como es la libertad de enseñanza».

También se critica que las eliminaciones se han condicionado «únicamente a la existencia de oferta pública y a la aplicación de unos criterios preferenciales» contrarios a la jurisprudencia del Supremo, que dice que la negación de conciertos debe estar motivada por la falta de alumnado.

La carta también reivindica el derecho fundamental a la libertad de enseñanza de la Constitución (artículo 27.1) y pide concertar todas las aulas de 1º solicitadas al considerar que tienen demanda social.

¿Cómo cayó la noticia?

Nos sentíamos desamparados. La plataforma nace para aunar inquietudes y esfuerzos y que se nos escuche con una sola voz. El mensaje a lanzar es que no están peligrando unas unidades de Bachillerato o un concierto, sino unas libertades, la de elección, el que los padres puedan decidir el modelo educativo para sus hijos. Y que se está atacando la igualdad de oportunidades. Contra lo que algunos piensan, los concertados no representan a clases elitistas. La Purísima, por ejemplo, está en un barrio obrero, periférico, con población con unos recursos limitados. De nuestros alumnos de 4º de la ESO sólo un porcentaje mínimo quizá podría mantenerse en un Bachillerato privado. Y no podemos ignorar que se trata de una maniobra ideológica. La intención es acabar con el modelo de educación concertada. Lo lleva Compromís en el programa. Es lícito que lo lleven, pero nos suscita esta pregunta: ¿por qué no se suprime a todos y a unos sí y a otros no? Puede responder a la estrategia de divide y vencerás.

A su juicio, ¿que implica perder aulas de Bachillerato?

Supone la ruptura de un proyecto educativo, con un ideario y unos valores, una metodología, una forma de atender a la diversidad y con innovación. Este corte a los 16 años llega en un momento clave para los alumnos, que empiezan a perfilar su orientación, a decidir qué quieren estudiar... Y empieza a tener una importancia fundamental el rendimiento académico. Si el Bachillerato en sí ya es estresante, si añadimos un cambio de centro, el abandonar donde ha estado desde los tres años, supone una disrupción muy significativa. Los alumnos preguntan: ¿qué centro me va a tocar?

En su primer comunicado reclamaron transparencia.

Hay centros, como el nuestro, que aún no han recibido la comunicación. Una de las principales angustias es que el 22 empieza el proceso de matriculación y aún no sabemos qué plazas tenemos, más allá de la lista. El procedimiento deja mucho que desear y poco tiene que ver con la transparencia. Los criterios de innovación o atención a la diversidad no sabemos cómo se han valorado. Por la información que tenemos la denegación ha sido bastante general y basada en dos motivos: suficiente oferta en la zona y la no obligación de concertar Bachillerato.

¿Qué esperáis de la manifestación del próximo sábado?

Que haya una respuesta de la sociedad, que todas las personas que entiendan que estamos ante un recorte de libertades salgan a la calle y se solidaricen. Los concertados no afectados deben entender que mañana pueden ser ellos. Cualquier centro. Hay que saber que las ratios de las segundas unidades se han elevado y en la matrícula pueden eliminarse más aulas. En la reunión con Fere, que la tuvimos el martes, pedimos un pronunciamiento de apoyo y un llamamiento a los centros para secundarla. Nosotros nos hemos dirigido a todos los que hemos podido. El año pasado no estuvimos afectados por los recortes y acudimos a la plaza de la Virgen.

¿Qué le diríais al padre de un alumno de un centro no afectado?

Le haría esta reflexión: ¿Qué pensarías si te dijeran que no puedes matricular a tu hijo en el centro donde estudia desde los tres años, qué estarías dispuesto a hacer? Pedimos que se solidaricen y vengan el sábado a Porta de la Mar a las 18 horas.

Fotos

Vídeos