Tierra de segundas residencias

Una de las múltiples urbanizaciones construidas en los pueblos del Camp del Túria en las décadas de los 80 y 90.:: JOSÉ MARÍN/
Una de las múltiples urbanizaciones construidas en los pueblos del Camp del Túria en las décadas de los 80 y 90.:: JOSÉ MARÍN

En las últimas décadas han proliferado numerosas urbanizaciones en los pueblos de la comarca del Camp de Túria

B. LLEDÓ

Muchos son los valencianos que en las últimas décadas han elegido el Camp de Túria para establecer allí su primera o segunda residencia. Las buenas comunicaciones, la cercanía a Valencia y la existencia de paisajes naturales como la sierra Calderona han llevado a la proliferación en las últimas décadas de urbanizaciones en esta comarca.

La historia contemporánea de Camp de Túria, que no se constituyó como tal hasta 1970, se escribe entre campos de cítricos, hortalizas y viñas. El vino vivió momentos de expansión en diferentes momentos del XIX en localidades como Bétera, la Pobla Vallbona y Olocau. En estos años se produce una modernización en la agricultura. Aparecen los fertilizantes, el aumento de las tierras de regadío y se inicia la exportación. Todo ello acompañado por un avance en el transporte gracias al ferrocarril.

En 1888 se inaugura la línea del trenet Valencia-Llíria. En 1891 llega a Bétera el tren a vapor, el ferrocarril de vía estrecha que comunica con El Grao y favorece la exportación de los productos agrícolas. En octubre de 1890 se construye el hoy desaparecido tramo Vilamarxant-Llíria con un apeadero en el Molinet y l'Estació de Dalt, hoy sede cultural. Este avance en las comunicaciones propicia que la comarca se especialice en la exportación de cebolla a Inglaterra y Alemania. Se crean muchas empresas confeccionadoras con marca propia, algunas exportadoras locales y agentes comerciales de la población trabajando para famosos exportadores de Valencia. Un desarrollo comercial, el cultivo de la cebolla, que será el principal pilar en la economía de Benaguasil hasta mediados del siglo XX. El comercio de esta planta también será fundamental en la Pobla de Vallbona.

En Llíria aumentan las exportaciones de las plantaciones de frutales y cítricos, así como la hortalizas. La antigua Edeta vive una prosperidad económica y un desarrollo que, en 1887, le procuran el título de ciudad.

En Bétera, el dinamismo de la población, con una economía ascendente, y un aumento constante de habitantes, impulsa la construcción de importantes edificios que, con la llegada del tren, son símbolos de prosperidad. En 1882 se inaugura el matadero público y acaban las obras de la ermita, pintada y dorada en 1884. El panteón concluye en 1892 y cinco años más tarde se coloca el reloj del castillo.

Además, en el siglo XIX nacen el Ateneo Musical Banda Primitiva y el Centro Instructivo Unión Musical (1903), las bandas de música de Llíria que le han valido el sobrenombre de Ciudad de la Música. También en Benaguasil se forman la Banda Primitiva o la Vella de tradición carlista y la Banda Nueva del Partido Liberal, que se unirían en septiembre de 1905 creando la actual Unió Musical que ha conseguido grandes premios.

Cercanía a Valencia

Durante el siglo XX, Náquera pasa a considerarse una zona ideal para establecer en ella una segunda residencia por el buen clima, el entorno boscoso, y la cercanía con la capital. Así comienzan a surgir los primeros chalets, en la zona del paseo de las delicias, estableciéndose la primera urbanización del municipio, la Carrasca.

Durante la Guerra Civil, Náquera vuelve a tener cierta relevancia ya que el gobierno republicano se afinca en los chalets de la zona de la Carrasca, de ahí la existencia de restos de arquitectura militar de este periodo, como son los refugios o las trincheras. A finales de 1950 y principios de los 60 comienza a construirse un gran número de urbanizaciones, como la Font de l'Or, Corral Nou, Collao dels Llops y muchas más. De este modo, cambia la base de la economía de Náquera que pasa de ser principalmente agrícola a una de servicios y construcción.

Náquera no fue el único lugar escogido por la burguesía de Valencia para veranear. A finales del siglo XIX y principios del XX, muchas familias de la ciudad eligieron Bétera para construir sus casas (casi siempre en la periferia del pueblo), chalets (generalmente cerca del pueblo) o masías (en diferentes puntos del término).

Aquellas construcciones destacaban, en mayor o menor proporción, por sus detalles, características y comodidades, que todavía no habían llegado a las casas del pueblo. En la actualidad todavía se pueden contemplar algunos ejemplares de aquella época, unos en uso y otros bastante abandonados. Otros han convertido sus terrenos en urbanizaciones, como la Masía de Torre en Conill.

Actualmente, Bétera continúa siendo receptora de muchas familias que van a vivir a las urbanizaciones, en zonas con casas unifamiliares, adosadas, con un pequeño jardín, edificadas alrededor del pueblo.

Por otro lado, en 1935 empieza a levantarse el campamento militar en la partida de Les Maelles de Bétera. Las obras finalizan en 1940 y es ocupado por el ejército. En 2002 se inaugura la nueva base de la OTAN en el campamento militar de Bétera.

El fenómeno de las urbanizaciones como hoy las conocemos comienza a gestarse en la segunda mitad del siglo XX. La autovía CV-35 (antes comarcal 234) y la circunvalación de la A-7 han impulsado el auge urbano de Camp de Túria. Uno de los ejemplos más claros es l'Eliana, que inicia su expansión urbanística en los años 60 y es una de las primeras localidades de la zona con chalets y zonas residenciales, lo cual produce un crecimiento de la población considerable, ya que mucha gente de Valencia capital se trasladaría al municipio a vivir o a tener su segunda residencia.

También en la Pobla de Vallbona, donde el desarrollo de los medios de comunicación y transporte durante el siglo XX producirá un importante desarrollo agrícola y comercial. El hecho de tener mejor comunicación con Valencia favorecerá la implantación de fábricas y la expansión de su economía hacia otros sectores.

Fotos

Vídeos