Ares del Maestre: a los pies de los molinos

Panorámica de la localidad de Ares del Maestre, desde los molinos./
Panorámica de la localidad de Ares del Maestre, desde los molinos.

La comarca castellonense ofrece una ruta de senderismo alrededor de fortificaciones del siglo XVIII

BEATRIZ OLMOS

La Comunitat es una tierra de contrastes morfológicos. A pesar de que son la playa y el sol lo que atrae a la mayoría de viajeros, el turismo de interior está cada vez más de moda. Las rutas de senderismo son una de las alternativas más buscadas por la población para conocer los parajes naturales de excepción que posee la región.

El Maestrazgo es una de las comarcas con mayor historia de nuestro país. Se extiende a lo largo de dos provincias, comienza en el norte de Castellón y llega hasta el sureste de Teruel. La belleza de esta zona reside en la autenticidad de sus paisajes, en la rotundidad de su arquitectura y en la vivencia acumulada a lo largo de los siglos.

En la comarca del Alto Maestrazgo, en Castellón, se encuentra la bella localidad de Ares del Maestre. Situada a 146 kilómetros de la ciudad de Valencia, se halla la segunda población más alta de la Comunitat Valenciana con 1.348 metros. El municipio cuya población apenas supera los doscientos habitantes censados, está coronado por un castillo, actualmente en ruinas, pero que en el año 1232 fue la primera plaza que conquistó el rey Jaime I. El ascenso a las ruinas de la fortificación está habilitado con pasarelas y caminos para que cualquiera pueda subir y disfrutar de las vistas desde el punto más elevado de la localidad.

Hasta el mar Mediterráneo se prolonga un conjunto de sierras muy erosionadas por los ríos que con el paso del tiempo han llegado a formar profundos barrancos. Uno de ellos es el de los Molinos, que reúne un valioso conjunto de elementos arquitectónicos, paisajísticos y naturales declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en el año 2009.

Ruta natural

Ubicación

Ares del Maestre (Castellón). Comarca del Maestrazgo.

¿Qué visitar?

Los cinco molinos del siglo XVIII que conforman el Barranco de los Molinos. Las ruinas del castilloui

¿Qué comer?

Quesos, cecina, la olla de Ares, los garbanzos con ajoaceite y el ternasco.

En este rincón exclusivo castellonense se encuentra un sendero con una distancia de siete kilómetros donde se hallan los cinco molinos harineros, que reciben el nombre de Molino de la Roca, Molinet, Molino de Dalt, Molino de la Balsa Redonda y Molino del Sol de la Costa. Se ha encontrado documentación únicamente de tres de ellos, la cual permite conocer el año de construcción de los mismos.

Las edificaciones fueron construidas durante la segunda mitad del siglo XVIII para paliar la creciente demanda de trigo que existía en la zona causada por el aumento de población que se produjo en el municipio de Ares. Con el paso de los años las obras quedaron obsoletas gracias a la aparición de la industrialización y de la máquina de vapor.

Para comenzar este recorrido histórico hay que desplazarse hasta la plaza mayor del pueblo, donde se encuentran los primeros postes indicadores. Es necesario atravesar las estrechas calles del lugar para encontrar el camino de herradura que conduce hasta el fondo del barranco.

Esta travesía de singular belleza e interés se inicia desde la zona de menor altura y finaliza en el Molí de la Roca, el primer molino de la red de agua y el que se encuentra a mayor altitud.

La senda es de dificultad moderada por lo que cualquier persona puede ser capaz de alcanzar la cima. El recorrido de aproximadamente dos horas y 50 minutos está totalmente señalizado, según se informa en la web del consistorio de la localidad.

La primera parada es el Molino Sol de Costa, hoy en día es un museo donde se encuentra toda la maquinaria de moler restaurada, una exposición de elementos etnológicos y un proyector a través del cual se puede visionar el conmovedor testimonio del último molinero que trabajó en el Barranco de los Molinos. La construcción podría ponerse en funcionamiento ya que es la única que conserva en buen estado todos sus elementos.

Sin abandonar el sendero aparece el Molino de la Balsa Redonda. Los levantamientos se suceden uno tras otro por el cauce del barranco y de tanto en tanto se pueden contemplan pequeños saltos de agua. Toda la ruta está señalizada por paneles informativos muy didácticos y gráficos colocados por el consistorio de Ares del Maestre.

Chopos, sauces, olmos y pinos son los principales árboles que forman un paraje natural de gran valor medioambiental. A lo largo de todo el recorrido también están presentes varios puentes de madera que atraviesan el barranco de un lado a otro.

Siguiendo las marcas del sendero aparece el Molí de Dalt, donde habitaba el molinero, con su cuadra, la sala de moler y la cocina. Desde este lugar ya se divisa el salto de agua que abastece los molinos.

La siguiente parada es el Molinet, este alzamiento sí permite visitar su interior, donde se contempla una sala de moler y el conducto donde caía el agua, que permitía la producción de la energía necesaria para moler el trigo.

El marcado sendero se eleva hasta el último molino, el Molí de la Roca, situado a 1014 metros. Se encuentra adosado y excavado en la roca, de ahí viene su nombre.

El último alto de esta ruta centenaria es el mirador del Salt. Desde aquí se observa todo el recorrido realizado y el barranco donde el agua se precipita por dos gradas rocosas a 67 metros de alto. Otra de las singularidades del barranco es que a diferencia de otros lugares, el agua sirve para alimentar el siguiente molino y por tanto se reaprovecha completamente.

A unos 30 metros del mirador se encuentra un lavadero conocido como el Fregadero de la Roca, otra de las fuentes que aporta agua al sistema hidraúlico del barranco.

Después de este camino será necesario reponer fuerzas. Es una buena ocasión para disfrutar de los productos típicos de Ares del Maestre entre los que destacan los quesos, la cecina, la olla de Ares, los garbanzos con ajoaceite y el ternasco.

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