Las joyas de Renfe

Pasajeros en uno de los salones del tren de Gran Lujo Al Andalus./
Pasajeros en uno de los salones del tren de Gran Lujo Al Andalus.

La compañía ferroviaria pone en marcha a partir del 4 de abril su nueva temporada de trenes turísticos de lujo

MIGUEL ÁNGEL ALFONSOMADRID

Hay viajes que atraviesan una distancia concreta y otros que, además, transportan a épocas pasadas. En el Al Andalus, uno de los ferrocarriles que forman parte de la temporada de 'trenes turísticos de lujo' de Renfe, el tiempo parece haberse detenido en 1929, el año en el que la monarquía británica encargó su construcción para utilizarlo en sus vacaciones de verano entre Calais (norte de Francia) y la Costa Azul (sur). Desde 1985, tras su restauración y puesta a punto, forma parte junto al Transcantábrico y al Transcantábrico Gran Lujo de un tipo de turismo que cada vez tiene más tirón dentro y fuera de nuestras fronteras. Desde el próximo 4 de abril, realizarán rutas exclusivas por Andalucía, Extremadura, Galicia y la Cornisa Cantábrica, pero lo importante no será la velocidad ni la puntualidad, sino el trayecto en sí.

Y esto se entiende mejor sentado en uno de los cuatro salones que forman parte de los vagones del Al Andalus. El tren fue construido a imagen y semejanza del mítico Orient Express, el mismo que inmortalizara la escritora Agatha Christie en una de sus novelas y que a día de hoy todavía realiza su ruta entre Londres y Estambul. «Aunque nuestros trenes son más lujosos que el Transiberiano y el Orient Express», asegura Javier Díaz, gerente del Área Comercial de Renfe, que saca pecho cuando habla del equipamiento de las 32 'suites' de este ferrocarril de lujo. Incluyen camas de 150x200 cm, cuarto de baño privado, armarios y minibar para no más de 64 viajeros, con lo que todo quedará en familia.

Como novedad, este año la compañía ha ampliado un día más, hasta siete, la duración de sus tres rutas con un total de 19 salidas en 2016. La primera, que se realiza en primavera y entre septiembre y octubre, recorre Andalucía pasando por Cádiz, Jerez, Sevilla, Córdoba, Granada y Baeza. En junio, el tren cambia de vía para seguir la Ruta de la Plata entre Sevilla, Zafra, Mérida, Cáceres, Toledo y Madrid. Por último, en los meses de verano, viaja a Santiago de Compostela desde Madrid. Estos trayectos tienen un coste que varía de los 2.900 a los 3.500 euros dependiendo de los servicios elegidos.

En el caso del Transcantábrico y el Transcantábrico Gran Lujo, que se diferencian en el equipamiento de sus habitaciones, las rutas se realizan por el Norte de España. El primero recorre la distancia entre León y Santiago de Compostela, mientras que el segundo hace lo propio entre San Sebastián y la capital gallega con un coste similar al del Al Andalus.

En todas estas rutas, el tren se detiene por la noche para facilitar el descanso de los viajeros. Por la mañana los desplazamientos se hacen en autobús por las ciudades que conforman el itinerario, ya sea para visitar sus monumentos o probar la gastronomía típica. «Pero una de las cosas que más gusta a los viajeros son las cenas en el propio tren, por eso intentamos que todas se hagan a bordo», explica Díaz. Todo está incluido en el precio.

Expreso de La Robla

Más del 70% de los viajeros que utilizaron los trenes turísticos de Renfe en 2015 fueron extranjeros (10% de alemanes, 8,5% de estadounidenses y 8% de británicos, entre otras nacionalidades). Estos datos han convertido a los 'trenes turísticos' en todo un filón para la compañía, y el año pasado le reportaron unos ingresos de siete millones de euros. Las reservas para este año superan ya el 60% del total de ocupación, una cifra que sus directivos miran con optimismo y que les hace prever una ganancia de 8 millones de euros de cara a 2016.

Pero este tipo de turismo no es para todos los bolsillo, y Renfe pretende buscar a otro tipo de viajeros que quieran experimentar la sensación de viajar en un tren clásico pero con las comodidades del siglo XXI. Es el caso del Expreso de La Robla, que desde 2009 recorre dos itinerarios alternativos, uno entre Bilbao y Oviedo (llamada Ruta del Paraíso Verde), y otro entre León y Bilbao (la ruta de La Robla). Su precio es de 800 euros y la duración del viaje es de cuatro días y tres noches.

O el del Tren Peregrino, que sigue la ruta del Camino de Santiago desde Madrid durante cinco días. Sus habitaciones son más modestas, pero el viajero cuenta con baño privado en cada una de ellas. Renfe ha decidido adelantar una de sus cuatro salidas a la última semana de julio para hacerla coincidir con la festividad de Santiago Apóstol (25 de dicho mes).

Y los que dispongan de poco tiempo pueden probar con los 'trenes turísticos estándar', un producto de elevada demanda que ofrece viajes de un día, con visitas guiadas a un precio asequible. Los cinco itinerarios que el año pasado se ofrecían en Galicia (con una tarifa de 40 euros) pasarán a ser siete este año, tras registrar una ocupación del 100% en 2015. Las dos nuevas rutas serán el Tren Termal del Camino del Norte, que incluye sesión termal en el Balneario de Guitiriz (Lugo), y el Tren del Vino del Condado, que hace una ruta por las bodegas de la zona de Ribeiro con cata incluida.

millones de euros ingresó Renfe en 2015 gracias a sus trenes turísticos, en los que lograron una ocupación casi completa en sus principales recorridos. Para 2016 esperan llegar a los ocho millones. La inmensa mayoría de pasajeros de estas vacaciones ferroviarias -siete de cada diez- fueron extranjeros.