La procesión 'del comulgar'

El párroco sostiene entre sus manos el Santísimo, debajo del palio./
El párroco sostiene entre sus manos el Santísimo, debajo del palio.

Un año más, decenas de personas tomaron parte en la clásica procesión del Santísimo bajo palio que salió a las calles con motivo del día de San Vicente Ferrer

FRANCISCO REYES TORREVIEJA

Fiel a sus tradiciones, Torrevieja vivió ayer su día de fiesta local con motivo de la celebración de San Vicente Ferrer, patrón de la Comunitat Valenciana y del antiguo Reino de Valencia, así como de la Diócesis de Orihuela-Alicante, tal y como destacó el párroco de la Inmaculada, Manuel Martínez Rocamora, en el transcurso de la misa previa a la 'procesión del comulgar' que recorrió las calles de la ciudad. Con los actos religiosos que tuvieron lugar a primera hora de la mañana se cerró el programa de la Semana Santa torrevejense iniciado el Viernes de Dolores.

La Iglesia Arciprestal de la Inmaculada acogió la celebración de la misa principal del día, con su altar mayor engalanado con motivo de la canonización de los papas Juan XXIII y Juan Pablo II, luciendo dos grandes pancartas con los rostros de los pontífices. Precisamente en la ceremonia que tuvo lugar el domingo en Roma la parroquia torrevejense estuvo representada por el coadjutor, Francisco Román Rodríguez, uno de los concelebrantes tal y como pudo verse en las imágenes de la retransmisión televisiva de esta destacada ceremonia. El párroco, Manuel Martínez, destacó este hecho y también ensalzó la figura de San Vicente Ferrer como predicador en ciudades cercanas a Torrevieja como Orihuela, así como su destacado papel en la solución del cisma de occidente y su cercanía con los enfermos.

Tras la eucaristía, el Santísimo Sacramento bajo palio salió en procesión, precedido por dos grandes hileras de fieles que seguían la cruz parroquial. El cortejo tuvo en efecto la finalidad de acercar la comunión a los enfermos e impedidos cuyos domicilios se encuentran próximos al recorrido. De esta forma el cortejo se detuvo hasta en cinco ocasiones para administrar el sacramento. En una de ellas la visita se realizó a la torrevejense más anciana, Josefina Blanco Díaz, que el próximo mes de mayo cumplirá 108 años.

En cada una de las visitas el ambiente fue de gran emoción y recogimiento. Tras el palio se situó la banda de la Unión Musical Torrevejense, que interpretó marchas de procesión acordes a este día, entre ellas el 'Himno Eucarístico' que los asistentes fueron cantando por las calles del centro de la ciudad. La presidencia civil estuvo encabezada por el alcalde de la ciudad, Eduardo Dolón, acompañado únicamente por ediles del gobierno municipal del PP, tal y como ha ocurrido en todas y cada una de las procesiones de la Semana Santa salinera. También estuvo presente el presidente de la Hermandad del Santísimo de la Parroquia de la Inmaculada, José Miguel Torres Almira.

Pasadas las diez de la mañana se recogía la procesión en el templo, con la interpretación de la Marcha Real en el momento de situarse el palio en el dintel de la puerta de la Iglesia de la Inmaculada. Atrás quedaron para el recuerdo los muchos años en los que esta procesión se dirigía al Santo Hospital de Caridad de las Hermanas Carmelitas, donde se distribuía la comunión entre los ancianos residentes hasta que esta institución se trasladó al extrarradio del casco urbano en 1999. Ahora la procesión se ha convertido en un cortejo de gloria, que sigue celebrándose por el arraigo que muchas personas mantienen con su asistencia cada año. También en este día, muchos son los torrevejenses que disfrutan de la jornada al aire libre, como el último día de la mona de Pascua. Por este motivo muchas fueron las familias que ayer se trasladaron a espacios como las pinadas de La Mata y Guardamar, el área recreativa Lo Albentosa o el hondo de la Dehesa de Campoamor y alrededores.