Los romanos afloran junto al cauce

Un tramo de las piedras de origen romano encontradas en las obras junto al viejo cauce. / lp
Un tramo de las piedras de origen romano encontradas en las obras junto al viejo cauce. / lp

Las obras de agua potable destapan sillares reutilizados de la Valencia antigua | El análisis determinará si la construcción forma parte de una muralla o de otra edificación anterior al siglo XVI

PACO MORENO VALENCIA.

Las obras de reposición de una tubería arterial de agua potable a lo largo de la marginal derecha del viejo cauce del Turia se están convirtiendo en toda una aventura arqueológica. Al pasar la zanja por el lado norte de Ciutat Vella, era previsible la aparición de restos de la urbe antigua, aunque el resultado ha ido mucho más allá. El último hallazgo, de esta misma semana, ha sido un conjunto de sillares de gran tamaño de época romana, reutilizados en una construcción posterior.

La tubería discurre por el lado izquierdo de la calzada para afectar lo menos posible a los restos arqueológicos que subsisten en el subsuelo, aunque la suerte ha querido que su construcción se tropiece con los citados sillares romanos. Se encuentran a la altura del puente de la Trinidad y los expertos no han determinado todavía para qué fueron utilizados.

La concejalía del Ciclo Integral del Agua se encarga de la ejecución del proyecto, que sustituirá una tubería desde el paseo de la Pechina hasta la plaza de Tetuán. El primer hallazgo afloró en la calle Guillem de Castro, al que siguió otro junto al puente de San José. El último, los cimientos y el arranque de la puerta de Ali-Bufat en la plaza del Temple. Los primeros corresponden a la muralla cristiana que defendió la ciudad hasta su demolición en 1865, mientras que el tercero pertenece a la fortificación islámica, en concreto la entrada donde los historiadores sitúan el lugar de rendición de los gobernantes musulmanes a Jaume I en 1238.

Las piedras son de mayor tamaño que las halladas en la Almoina y están junto al puente de la Trinidad

Pero hasta ahora no había salido nada de época romana. El jefe de la sección de Arqueología del Consistorio, Albert Ribera, estuvo a pie de zanja esta semana nada más producirse el hallazgo, al ser requerido por la delegación del Ciclo Integral del Agua. En un primer análisis, comentó que no se trata de una construcción romana original, sino que los sillares fueron reutilizados en una época posterior, siempre antes de 1517.

El motivo de esto es el mismo diseño del tramo encontrado: «Los romanos construían mucho mejor», indica el también director técnico del Museo Arqueológico de la Almoina, que también apunta otro dato sustancial, como que en un estrato superior se encuentran los vestigios de la riada que asoló la ciudad en 1517. Los arqueólogos han constatado un tipo de tierra diferente, producto de los arrastres del Turia, así como fragmentos de cerámica que encajan con el estilo de dicha época.

Una vez colocada la horquilla en el tiempo, queda lo más difícil y es saber para qué fueron utilizados los sillares. La investigación seguirá y es probable que en unos días se llegue a una conclusión. Las alternativas pasan porque pertenecieran a un puente anterior al de la Trinidad o que formara parte de una fortificación musulmana.

Las piedras son incluso de mayor tamaño a las habituales de la Almoina, comentó Albert Ribera. El puente de la Trinidad está datado entre 1401 y 1407, aunque fue reedificado después de la trágica riada. Incluso hay una opción de que la construcción con sillares romanos formara parte de un muelle portuario en época musulmana, algo que parece poco probable.

En todo caso, es un ejemplo del avance de la ciudad hacia el lecho del cauce, ganando poco a poco terreno. Una vez documentados, los sillares romanos se taparán para su conservación, seguramente con alguna tela gruesa que los separe del hormigón, para continuar las obras.

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