Las Provincias

«En Valencia nos asedia el turismo de borrachera»

Un grupo de turistas descansa en una terraza del centro de la ciudad en una imagen de archivo. :: efe
Un grupo de turistas descansa en una terraza del centro de la ciudad en una imagen de archivo. :: efe
  • Residentes en Ciutat Vella estallan tras dos días «tremendos» con vómitos en los portales, fiestas y «tunas» en las calles de madrugada

  • Los vecinos denuncian un fin de semana «infernal» provocado por huéspedes de apartamentos

«El turismo de borrachera y los apartamentos de borrachera se han instalado en Ciutat Vella». Así de contundente se mostró el martes Juan Bayona, vecino de Ciutat Vella y portavoz de la Coordinadora de Entidades de Ciutat Vella, tras lo que calificó como un fin de semana «tremendo», con fiestas y «tunas» en las calles hasta altas horas de la madrugada por todo el corazón del barrio del Carmen.

«La situación no ha mejorado después del verano. Este último sábado noche fue algo tremendo. Los niveles de ruido, suciedad en las calles y molestias a los vecinos que hemos tenido que soportar en Ciutat Vella durante el fin de semana han sido desmesurados», explicó Bayona, que lamentó que el problema de los «apartamentos de borrachera» trascienda lo turístico. «Se ha convertido en un fenómeno de ocio barato, que atrae a Valencia a un tipo de personas que solo buscan extraer el máximo partido en juergas y borracheras durante el tiempo que están en nuestra ciudad», comentó el dirigente vecinal, que hizo estas valoraciones como vecino del barrio y no como portavoz de la coordinadora porque no se han reunido para valorar la situación vivida los pasados días 1 y 2 de octubre.

En concreto, la problemática ha sido especialmente cruenta este fin de semana en calles como Bolsería, Caballeros, Plaza de l'Arbre, Quart, Alta y Baja, entre otras. «Aunque el pasado fin de semana los escándalos protagonizados por grupos llegaron a zonas habitualmente mas tranquilas como Corretgeria, plaza del Doctor Collado, incluso María Cristina y el entorno del Mercado Central y la Lonja», explicó el portavoz de la coordinadora.

El turismo de borrachera, que «asedia» a los vecinos, no llega aún al extremo del que se vive en otras ciudades, según Bayona, pero en opinión de los vecinos del barrio del Carmen el centro histórico «es un lugar donde se vive peor que hace apenas 5 años». «Y ese empeoramiento de la calidad de vida de los residentes en el distrito se está viendo agravado en el último año por la falta de respuestas acertadas por parte de parte del actual gobierno municipal», dijo Bayona, que afea a determinados concejales la falta de diálogo con los vecinos del centro de la ciudad en lo referente a cuestiones como las molestias derivadas de los apartamentos turísticos, tanto legales como ilegales, o los procesos participativos que ha organizado el Ayuntamiento de Valencia.

A las molestias habituales de vomitonas en los portales, llamadas a todos los porteros automáticos de una finca para entrar en los apartamentos borrachera, fiestas en los mismos, con música alta, etc... este fin se ha sumado la llegada de grupos de «supuestos 'tunos'», según Bayona, que han estado por las calles «molestando a cualquier hora».

Más críticas vecinales

El de Bayona no es el único testimonio de vecinos del Carmen. Miguel vive en la calle Baja y asegura que la noche del sábado fue «infernal». «Fue un escándalo, incluso me planteé irme a un hotel el domingo porque no pude dormir en todo el día», lamenta este vecino, que no quiere dar su apellido ni concretar dónde vive por miedo a las represalias de los propietarios de los apartamentos. «Había fiestas hasta las tantas y se gritaban desde el balcón a la calle», comentó.

También Elena García, que vive en la calle Santo Tomás, criticó la inacción del Ayuntamiento y de la Policía Local. «Llamé varias veces y no vinieron y apenas se podía dormir con el escándalo que había en la calle», denunció esta vecina que, además, aseguró que las molestias provocadas por llamadas «a las tantas» a los telefonillos le impidieron dormir durante buena parte de la noche. «Es una barbaridad y nadie hace nada por ayudarnos, nos sentimos muy indefensos», criticó.