Las Provincias

Un inventor croata asentado en Valencia

Christian (Bozidar Konjevic)
Christian (Bozidar Konjevic) / LP
  • Asentó su familia en Valencia a principios de los años setenta del pasado siglo

Christian (Bozidar Konjevic) fue un inventor croata casado con una española (se conocieron ambos en Alemania) y que asentó su familia en Valencia a principios de los años setenta del pasado siglo. Aquí presentó entonces un motor eléctrico que, según aseguró siempre, no consumía energía. En las presentaciones técnicas que realizó del mismo demostró que el motor, una vez enchufado, funcionaba pero el contador eléctrico intercalado se mantenía inmóvil. En la Universidad Politécnica estudiaron el aparato, propusieron abrirlo o que se quedase allí para realizar más comprobaciones, pero el inventor se negó, lógicamente, exigiendo que cualquier cosa se realizara en su presencia, cosa que tampoco aceptaron los docentes universitarios. Un catedrático llegó a decir entonces que si fuera verdad lo que aseguraba Christian, ellos deberían romper sus títulos académicos, aunque les resultaba más que evidente que no podía tratarse de nada revolucionario, y lo rechazaron. Sin embargo, el motor giraba y el contador no contaba. En posteriores comprobaciones técnicas, en laboratorios y talleres privados, quienes lo testaron señalaron siempre que allí había algo raro que merecía investigarse, porque el comportamiento del motor y los datos reflejados en los aparatos de control no parecían posibles, cuando el hecho claro era que el motor estaba girando delante de ellos.

El caso es que Christian nunca pudo encontrar a nadie que estableciera de forma científica que ocurría con el motor, que en años posteriores fue perfeccionando, al tiempo que se dedicaban a otras tareas electrónicas y al desarrollo de pequeños inventos y aplicaciones técnicas para poder ganarse la vida y mantener a su familia. Aquejado gravemente de artrosis cuando aún era bastante joven desarrolló un aparato para tratarse las articulaciones, lo que le permitió recuperar la movilidad perdida y ganar calidad de vida. Una vez comprobados los efectos de su autotratamiento los aplicó con éxito en otras muchas personas. Al mismo tiempo progresó en el desarrollo de su inicial idea de dispositivos que no consumieran energía, preparando acumuladores eléctricos y dispositivos cuya aplicación dejaba boquiabiertos a quienes los mostraba, si bien tampoco tuvo la suerte de poder encontrar a quien financiara pruebas rotundas o definitivas o que, en el peor de los casos, pudiera demostrar qué había realmente detrás de lo que Christian hizo con la mejor voluntad. Sus hijos siguen en buena medida los pasos, con la voluntad, según han manifestado Marco y Christian, de llevar a efecto lo que su padre no pudo completar.

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