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Emergencias se negó a mandar una ambulancia preparada para el ébola a casa de Romero

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La ambulancia que trasladó a Romero. / Efe | Europa Press

  • CSI-F afirma que el Centro Coordinador de Urgencias no comunicó al Ministerio de Sanidad que tenía un posible caso de contagio

  • El sindicato presenta cuatro denuncias ante la Fiscalía e Inspección de Trabajo contra el Summa la gerencia del hospital Carlos III

Una de las dudas sobre el caso de Teresa Romero reside en por qué una ambulancia corriente trasladó a la auxiliar de enfermería al hospital de Alcorcón y no fue llevada en un medico perfectamente preparado, con la cabina del conductor aislada del resto del vehículo. CSI-F asegura que ocurrió porque el Centro Coordinador de Urgencias (CCU) no informó a Salud Pública, dependiente del Ministerio de Sanidad, para que diera la alerta sanitaria y comenzar así el protocolo en casos de una enfermedad epidemiológica. Por este motivo, el sindicato ha presentado ante la Fiscalía y la Inspección de Trabajo dos denuncias contra la gerente del Servicio de Urgencias Médicas de Madrid (Summa) por sendos delitos contra la salud de los trabajadores, tipificado en el artículo 316 del Código Penal, además de otros incumplimientos de la normativa sobre prevención de riesgos laborales y biológicos y de los protocolos sanitarios. Argumentos similares ha usado el sindicato para presentar otras dos denuncias contra la gerencia del hospital Carlos III.

El texto presentado por el sindicato detalla que a las 6.15 horas del 6 de octubre, el CCU recibe la llamada de Romero, quien asegura que tienen 38,3 grados de fiebre y que ha estado trabajando con el misionero Manuel García Viejo, fallecido por ébola el 25 de septiembre. El CCU se pone en contacto con la Dirección General de Salud Pública, dependiente del Ministerio, e indica que la auxiliar sea tratada como “Una fiebre inespecífica más”. La Unidad de Atención Domiciliaria, una ambulancia normal, acude al centro. El médico que atiende a Romero se percata de que además de la fiebre, que no cruza el umbral de los 38,6 grados, detecta unos sarpullidos o petequias, que pueden ser compatibles con una enfermedad hemorrágica compatible con el ébola.

El profesional sanitario comunica sus hallazgos al CCU. Y no pasa nada. “No llaman a Salud Pública porque ya habían llamado antes”, asegura Fernando Hontangas, responsable de acción sindical de Sanidad Madrid, que es el argumento que se ofrece desde Urgencias. “Una meningitis tiene también fiebre y petequias y no se manda una ambulancia sino una UVI móvil”, ha señalado Elena Moral, portavoz de CSI-F, quien también ha comentado que nunca tuvo que ser llevada Romero al hospital de Alcorcón, sino directamente al Carlos III.

Ante la ausencia de la ambulancia preparada, el médico se protegió “con lo que tenía a mano”. “Se puso dobles guantes, mascarilla y gafas. Actuó de diez”, asevera Hontangas. Pero a pesar de un posible caso de ébola, la ambulancia que llevó a Romero siguió trabajando con normalidad hasta las 22.00 horas del 6 de octubre. “Estuvo 14 horas llevando más pacientes a distintos puntos de la Comunidad de Madrid sin el procedimiento de desinfección pertinente según protocolo”, asevera la denuncia.

En cuanto al Instituto de Salud Carlos III, el sindicato ha detectado deficiencias en la eliminación de los residuos biosanitarios, al no constatar que se haya formado de manera adecuada al personal sobre los riesgos, precauciones y medidas a adoptar en su tratamiento. Además, han denunciado que las mascarillas protectoras “todavía no han llegado” y los trajes, con escafandra y unidad de oxígeno, “son demasiado grandes para las habitaciones”. Unos lugares con unas esclusas demasiado pequeñas y que se han tenido que arreglar a marchas forzadas. “En el hospital de La Fe de Valencia han convertido dos habitaciones en una, con una esclusa de entrada y otra de salida. Mucho más efectivo”, ha indicado Moral.