El Hospital de La Ribera atiende 1.600 partos, el 80% de ellos de forma natural

Una mujer tras un parto en el Hospital de la Ribera. / lp
Una mujer tras un parto en el Hospital de la Ribera. / lp

Se han recreado habitaciones de una casa particular en sus paritorios e incorporado la walking epidural para mejorar la autonomía

LAURA BOSCÁ ALZIRA.

Un total de 1.638 mujeres han elegido el Hospital Universitario de La Ribera para dar a luz durante el año 2016. Asimismo, el 79,24% de estos partos se llevaron a cabo mediante vía vaginal, lo que permite al Hospital Universitario de La Ribera seguir las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en cuanto al porcentaje adecuado de partos vaginales en los centros hospitalarios.

El vaginal es un tipo de parto que permite una más rápida recuperación de la mujer y que no deja cicatriz uterina, por lo que el riesgo de infertilidad y esterilidad posterior es menor.

Del total de partos atendidos en 2016, el centro sanitario de Alzira ha aplicado anestesia epidural a la parturienta en el 78,51% de ellos. En el resto de partos, no se empleó este método porque la mujer prefirió dar a luz de forma natural, por contraindicación médica, tatuajes en la zona de punción o debido a una dilatación muy avanzada que lo desaconsejaba.

Cada año, el Hospital Universitario de La Ribera recibe a mujeres de toda la Comunitat Valenciana para dar a luz a sus hijos, atraídas por las numerosas ventajas que ofrece el centro hospitalario.

En este sentido, el Hospital de Alzira apuesta por un parto humanizado, priorizando siempre el parto vaginal y evitando la realización de la epistomía (corte vaginal), y utilizando la cesárea solo en los casos estrictamente necesarios. De hecho, con un 20,76% de cesáreas realizadas en 2016, el Hospital de La Ribera tiene una de las tasas de cesáreas más bajas de la Comunitat Valenciana.

Ello se completa con técnicas como el contacto piel con piel entre la madre y el recién nacido, el fomento de la lactancia materna y el clampado tardío del cordón umbilical.

En esta apuesta por un parto humanizado, en 2016 el Hospital de Alzira ha acondicionado dos de los paritorios con los que cuenta para recrear la habitación de una casa particular, con el objetivo de dar la máxima naturalidad al proceso de dilatación y parto.

Así, se ha dotado a estos paritorios de colores e iluminación suave, cuadros inspiradores y relajantes y se han ocultado los elementos hospitalarios. Además, se han acondicionado para que las futuras madres puedan disponer e ellos de la música y aroma que deseen.

Junto a ello, se han dotado a estos paritorios de pelotas de fitball y monitores inalámbricos que permiten a la mujer adoptar posiciones más cómodas y caminar durante el proceso de dilatación, ya que en este momento la movilidad es muy importante, y se pueden adoptar posiciones en las que se reduzca su dolor y, además, conseguir que el feto descienda con más facilidad a través de la pelvis acortando así el proceso de dilatación.

Con este mismo objetivo, el Hospital de La Ribera ha sido uno de los primeros de la Comunitat Valenciana en incorporar el walking epidural o epidural ambulante, un tipo de anestesia que ya funcionó muy bien el año pasado, y que controla los dolores del parto sin bloquea las piernas de la mujeres, permitiéndole caminar y moverse, mejorando así su autonomía y autocontrol.

Como destaca la responsable de Paritorios de Alzira, Erma Abarca, «la epidural tradicional deja a la parturienta dormida de cintura para abajo, lo que obliga a la futura madre a permanecer tumbada hasta el momento del parto; con la walking epidural, la mujer puede desplazarse por la sala de dilación y parto con total libertad, ir al baño sola si lo desea, e incluso darse una ducha si le apetece, así como colaborar de forma activa en el trabajo de parto».

Otra de las novedades que ha introducido el Hospital de La Ribera en sus salas habilitadas para los partos durante 2016, ha sido la de ofrecer líquidos a las parturientas durante todo el proceso de dilatación, con el fin de prevenir casos de deshidratación y cetosis (aumento de la acetona en sangre y orina), especialmente en el caso de dilataciones largas.

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