La gestora del PP en Valencia se plantea continuar hasta las elecciones de 2019

Junta directiva provincial.
Junta directiva provincial. / Irene Marsilla

Génova y la dirección regional rechazan las prisas de los candidatos y planean el congreso para dentro de dos años

BURGUERA MOLANO VALENCIA.

«No hay plazo que no llegue / ni deuda que no se pague / Mientras en mundo viva / no es justo que diga nadie: / ¡Cuán largo me lo fiáis! / siendo tan breve el cobrarse.» Así dice el cantar que suena en 'El burlador de Sevilla', de Tirso de Molina, en el momento en que don Juan Tenorio debe pagar sus pecados. A veces las cuentas se ajustan con mucho calendario por delante. Así se contempla desde Génova el panorama del PP en la provincia de Valencia. Así lo ven también desde la dirección regional e incluso desde la propia gestora que se ha hecho cargo de la organización provincial una vez saltaron las alarmas en la direccion nacional y regional por el clima de tensión propiciado entre la militancia a cuenta de las elecciones internas.

A la vista de que tanto Vicente Betoret (diputado autonómico y presidente del PP en Valencia hasta que la llegada de la gestora le obligó a renunciar al puesto) como Mari Carmen Contelles (portavoz del PP en la Diputación de Valencia) mantienen sus perfiles de candidatos, tanto los dirigentes nacionales como los autonómicos ya se plantean que la gestora no sea una solución a corto plazo.

El órgano gestor se constituyó a mitad de junio y algunos de sus miembros coinciden con las fuentes vinculadas a la dirección del PPCV, que admiten plantearse que la situación se alargue hasta después de las sucesivas elecciones autonómicas, locales y europeas, que se celebrarán en el primer semestre de 2019. De este modo, la gestora no tendrá precisamente una vida corta, sino que es posible que se alargue durante dos años y deba asumir el difícil reto de organizar al partido de cara a los comicios.

Los mensajes enviados por Génova y por el propio presidente del partido, Mariano Rajoy, desde hace meses son claros: hay que prepararse para las elecciones autonómicas. Ese es el objetivo. Génova pretende abordar la elección de los candidatos a las capitales de provincia en la primera mitad de 2018, con una ardua labor por delante: buscar candidatos para ciudades como Madrid, Valencia o Alicante (donde el PP ha ocupado la alcaldía durante muchos años), así como Barcelona, donde las posibilidades de ganar son casi nulas, si bien la situación catalana obliga a elegir con acierto. Lo demás es ruido para los populares.

Ante todo esto, las recientes declaraciones de Contelles y Betoret pidiendo que se celebre el congreso de la provincia de Valencia lo antes posible han sido consideradas una perturbación. Desde el PPCV dan por hecho que «no habrá congreso ni en septiembre, ni en octubre, ni en noviembre». Eso deja muy poco margen, un par de meses a lo sumo, diciembre o enero, para organizar un congreso provincial que, además, aún no se vislumbra como un cónclave pacífico, que es lo que más desea Génova.

«Es que los dos están convencidos de que van a ganar y de que, con el paso del tiempo, sus opciones, las de cada uno de ellos, se afianzan frente a las del otro», señala una de las personas que participa en la gestora. Fuentes vinculadas a la dirección del PPCV confirman que la posibilidad de confeccionar una lista única es muy remota, que ningún candidato la acepta abiertamente. Ante ese panorama, en Génova, que ya se han jugado su principal baza al instalar una gestora al frente de la provincia, no está dispuesta a convocar un congreso. La dirección nacional prefiere esperar y la provincial no pone objeciones al constatar que los candidatos enfrentados siguen comportándose como candidatos y siguen enfrentados públicamente. Frente a toda esta situación, y como suele ser moneda corriente en el PP nacional, la receta es esperar a que el tiempo ponga las cosas en su sitio.

Al situar el congreso provincial más allá de los comicios del 2019, tanto los candidatos como los alineados con uno y otro aspirante quedan a expensas de cómo se configurarán esas listas electorales, donde a buen seguro habrá castigos y recompensas en función de lo que, desde la cúpula del partido, consideren que se ha contribuido a la buena salud del PP de cara a las elecciones.

Rubén Moreno, presidente de la gestora que tiene la misión de acabar con la crisis interna del PP de Valencia, le tiró ayer de las orejas al expresidente provincial, Vicente Betoret, y a la portavoz popular en la Diputación de Valencia, Mari Carmen Contelles. Los dos futuros aspirantes a liderar el partido en la provincia recibieron la llamada de Moreno, quien, como señaló en la cadena SER, les pidió explicaciones sobre sus últimas declaraciones, en las que pidieron que se fijase con urgencia una fecha para la celebración de la asamblea.

La gestora, según su presidente, no está por la labor de convocar un congreso a corto plazo, algo que quiso dejar claro ante la llamada de la citada emisora de radio. Y dio un aviso, esta vez público, a navegantes. Habrá congreso «en el momento en que este tipo de manifestaciones -las de Betoret y Contelles- desaparezcan», e insistió en que «hoy» ninguno de los dos «son candidatos» a nada.

Para el diputado nacional, que tanto Betoret como Contelles aparezcan en los medios reclamando celeridad en el proceso congresual «puede generar la falsa idea de que existe debate sobre este tema», porque no lo hay y «no va a condicionar en modo alguno el momento del inicio del congreso». Más claro agua. Moreno les pide que se dejen de pataletas y acaten los pasos que marque Génova. No quiere rifirrafes ni escenitas. La imagen del partido está por encima de todo. El desgaste originado por problemas internos se debe evitar por todos los medios.

'No' a un congreso dividido

Para que pueda celebrarse finalmente el congreso provincial del PP de Valencia debe cumplirse una máxima: «el hecho de que alguien pueda presentarse con absoluta normalidad y no genere división». Porque Moreno no quiere que a los populares les ocurra lo mismo que al PSOE «como consecuencia de un congreso que no tuvo los resultados que se esperaban». En Ferraz han visto como recientemente dimitía Antonio Trevín como diputado socialista en la Cámara Baja y como, a finales del pasado mes de julio, hacía lo propio Eduardo Madina. Ambos partidarios de la candidatura de la derrotada Susana Díaz ante Pedro Sánchez en la lucha por la secretaría general federal de los socialistas.

En estos momentos, no hay fecha para el congreso provincial del PP de Valencia, la decisión última la tomará la dirección provisional, como bien saben los futuros aspirantes. A pesar de que uno de ellos, Vicente Betoret, como publicó este periódico en su edición de ayer, se dirigiera a altos cargos de Génova con la intención de presionar para que la asamblea se celebre una vez finalice la temporada estival. El expresidente habría recordado a los dirigentes nacionales que aceptó la gestora sin hacer ruido porque a cambio se le aseguró que el congreso se celebraría a partir de septiembre.

En Génova no están dispuestos a disolver la gestora si no está todo bien atado; es decir, que si las candidaturas no están dispuestas a llegar a acuerdos para evitar «lío», desde Madrid prefieren que siga la direccion provisional. Fuentes cercanas a la cúpula directiva del PPCV admitieron que, de no celebrarse en diciembre o, como mucho, enero, es probable que el congreso quede pospuesto hasta después de las elecciones de 2019. El planteamiento de ese escenario por parte de la dirección que preside Isabel Bonig es un modo de apretar a los candidatos para que lleguen a un acuerdo.

La única de los futuros aspirantes que parece estar por la labor de limar asperezas es María José Penadés, exalcaldesa de La Font de la Figuera, quien siempre ha estado en un segundo plano ante Betoret y Contelles y quiere convertirse en el remedio a la actual crisis interna.

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