Las Provincias

Hotel de murciélagos en Catarroja

Uno de los nidos que se han colocado en el mercado municipal. :: LP
Uno de los nidos que se han colocado en el mercado municipal. :: LP
  • Los expertos consideran que su presencia en el casco urbano ayudará a atajar el avance del mosquito tigre o la oruga de la procesionaria

  • Una iniciativa pionera trata de que vuelvan a anidar en la ciudad para atajar insectos

Atrás han quedado los años en los que junto a cualquier farola de una calle se agolpaban los murciélagos sobrevolando las cabezas de los transeúntes y aprovechando para cazar cualquier mosquito que osara acercarse a la luz de la bombilla. Los murciélagos se han ido buscando un hábitat mucho más amable, prácticamente han desaparecido del casco urbano de los pueblos y ciudades . El efecto colateral ha sido el aumento de insectos y mosquitos.

El Ayuntamiento de Catarroja, concretamente desde la concejalía de Urbanismo y Protección Animal, ha decidido, con poco presupuesto, que los quirópteros retornen a sobrevolar el cielo de la población para que puedan cumplir con su misión en la cadena alimentaria.

La mejor opción que han encontrado ha sido la de ponerles unos pequeños hotelitos donde poder anidar y formar una colonia donde suelen concentrarse cerca de un centenar. Aunque sin muchas comodidades, estas casetas de madera pueden parecerles un hotel de cinco estrellas, lejos del alcance de cualquier depredador natural como pueden ser los gatos. Por ello, 11 de estas celdas se han colocado estratégicamente a cuatro metros de altura para evitar que nada ni nadie pueda molestarlos cuando están en época de cría. Pero su retorno no será inmediato, tal y como explica Toni Rubio, técnico de la empresa La casa de bitxos, que ha sido la encargada de colocar estas casetas, «los murciélagos, frente a otras especies, tardan mucho en asentarse en un lugar concreto, pero el aspecto más positivo es que cuando lo hacen son muy sedentarios y ya no suelen abandonarlo». Por tanto, los resultados de esta iniciativa pionera en Catarroja todavía tardarán unos años en poder comprobarse.

Efectos beneficiosos

Los beneficios de la presencia de los quirópteros están más que comprobados. «En una noche pueden llegar a comer cerca de 2.000 mosquitos y polillas», comenta Rubio. «Últimamente estamos poniendo estas cajas también en los bosques para combatir la procesionaria», añade. Según señala este especialista, se ha tomado como referencia «el Delta del Ebro, porque el hábitat es similar y allí, la presencia del murciélago es muy beneficiosa para la agricultura. Los arroceros han dejado de usar pesticidas porque solo con la presencia de una treintena de ellos pueden combatir el gusano del arroz».

Catarroja es un municipio arrocero y su cercanía a la Albufera hacen que todavía haya esperanza para que estos mamíferos regresen al casco urbano. «Se ven muchos cerca del lago y en el barranco, por ello, esperamos que estas zonas hagan de puente para que se asienten en la parte urbana», puntualiza Rubio.

Los pequeños hoteles para quirópteros se han colocado en puntos estratégicos como el depósito de agua de Les Barraques, la zona de Paluzié, el mercado y en el barranco y todos ellos en orientación este y sureste, evitando el sur. Pero el trabajo no acaba con la colocación de los nidos, después, se tiene que ir comprobando el resultado y cuando son ocupados se contabilizan para tener constancia de si es su hogar definitivo.

El concejal de Urbanismo y Protección animal, Martí Raga, señala que con la instalación de estos nidos para murciélagos, «Catarroja apuesta por la fauna autóctona para combatir las plagas de insectos. Estamos orgullosos de ser el primer municipio de la comarca que apuesta por un modelo sostenible para el control de mosquitos y procesionaria, entre otros».

Además, recuerda que «ya existen murciélagos en nuestro municipio, que los ha habido siempre y que son completamente inofensivos para los humanos. La instalación de estas casetas lo que busca es suplir la ausencia de un refugio para ellos que ha causado la nueva forma de construir». De hecho, el pasado de este municipio está ligado con este mamífero que incluso está representado en uno de los lados de su escudo. Las nuevas casas de madera que están repartidas por diversos puntos son un reclamo para que vuelvan de nuevo a las calles y con su apetito voraz se enfrenten a las plagas de mosquito tigre y las orugas de la procesionaria que no logran combatir otros sistemas artificiales a base de compuestos químicos.

No hay nada más natural que permitir que sea la propia cadena alimentaria de los animales la que se encargue de acabar con estas nuevas y peligrosas plagas de insectos que despiertan la alarma entre los vecinos, más que lo pueda hacer la presencia de los murciélagos.