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Francesc de Vinatea, el hombre que salvó el Reino de Valencia

Francesc de Vinatea, el hombre que salvó el Reino de Valencia
/ JESÚS MONTAÑANA
  • Protagonizó uno de estos episodios incruentos, protegiendo el Reino de Valencia y tal vez salvándolo de una invasión en el gran enfrentamiento con Castilla que estaba por venir

Está ahí, de pie, todos los días, observando el caminar apresurado de la gente en la Plaza del Ayuntamiento de Valencia, sin embargo casi nadie parece verlo. Ocupa el lugar donde, en otro tiempo, estuvo el dictador Francisco Franco, y cuando alguien repara en él es fácil escuchar: ¿Esa estatua es de un moro? Nada más lejos de la realidad. Ese hombre de metal, vestido con paños pesados, no es otro que Francesc de Vinatea. ¿Pero quién fue y por qué tiene ese puesto de honor su estatua? Siempre, cuando se construyen los relatos históricos que dan forma a la identidad de un pueblo, suele recurrirse a los hechos de armas, grandes batallas y conquistas, dejando de lado otros momentos que son igual o más importantes que las hazañas bélicas. Vinatea protagonizó uno de estos episodios incruentos, protegiendo el Reino de Valencia y tal vez–eso nunca lo sabremos– salvandolo de una invasión en el gran enfrentamiento con Castilla que estaba por venir.

Los hechos ocurrieron alrededor del 1330, la fecha exacta es dudosa pero gira en torno a ese año. Gobernaba el rey Alfons El Benigne, junto a su segunda esposa Leonor de Castilla, con quién había tenido dos hijos: Fernando y Juan. Sin embargo, los territorios de la Corona de Aragón, incluyendo los territorios italianos, pasarían a su primogénito –hijo de su primera mujer– el futuro Pere El Ceremonios. Esta situación disgustaba enormemente a Leonor, que presionó a su marido para que concediese en posesión una parte muy importante del sur del Reino de Valencia al infante Fernando. Uno de los hechos sorprendentes de este asunto, para empezar, es que el rey estaba dispuesto a desprenderse de una gran cantidad de territorio de realengo, incluso de localidades importantes como Xàtiva, Castellón, Morella, Alzira o Morvedre, en beneficio de su hijo. Esto implicaba muchas cosas, por ejemplo una infracción flagrante de los fueros del Reino de Valencia, lo cual llevaba a una ilegalidad que él mismo sabía que sería recurrida en las Cortes valencianas. Por otra parte, al pasar todos esos territorios a un linaje cuyos intereses estaban fuertemente ligados a los de la monarquía castellana, ponía en peligro al reino y a toda la Corona de Aragón ante un ataque de su mayor rival en la península; esto era otra cosa que Alfons El Benigne debía saber pero, inexplicablemente, decidió ignorar. Este movimiento del monarca alarmó a su hijo, Pere, que veía muy mermados sus futuros territorios y su capacidad de defensa, pero también a la nobleza valenciana, que además observaba cómo el rey se había atrevido a contradecir unos fueros ratificados y modificados por él mismo hacía relativamente poco. Era, se mirase desde donde se mirase, un movimiento extraño y peligroso que tan solo beneficiaba al linaje de Leonor y a su hermano, el rey de Castilla. Es en este momento, cuando entra en escena Francesc de Vinatea como principal valedor de los intereses del Reino de Valencia.

Pero antes de continuar, se hace imperativo preguntarnos quién era y de dónde venía este personaje tan importante de la historia valenciana. Pues bien, Francesc de Vinatea fue un caballero –hijo de un militar que luchó junto a Jaume I– que gracias a sus conocimientos jurídicos llegaría a ser primer jurado del cap i casal. Sin embargo, su vida, llena de luces y sombras, es un perfecto reflejo de la sociedad medieval. Se casó en primeras nupcias con Na Carbona, que era hija del señor de la Todolella, a quién descubrió en relaciones con otro hombre. Como dictaban las costumbres de la época, la mató para proteger su honor y acto seguido viajó a la capital del reino para confesar su crimen y entregarse a la justicia. Sin embargo, Jaume II lo juzgó y le absolvió de todos los cargos, dejándolo libre. Volvió a Morella, pero un tiempo después lo vemos aparecer de nuevo en la ciudad de Valencia para casarse en segundas nupcias con Jaumeta Castella. Lo siguiente que sabemos de él es que fue elegido primer jurado y que tuvo que enfrentarse a la decisión de Alfons El Benigne de mutilar el reino.

Según la crónica de Pere El Ceremonios el encuentro entre el primer jurado y los reyes fue bastante tenso, ya que no solo iba a presentar una denuncia de contrafuero al rey, sino que representaba la voz del heredero al trono y de muchos magnates valencianos que se oponían a un decreto especialmente deseado por la reina. Siempre según la citada crónica, Vinatea se presentó ante los monarcas y su Consejo de manera desafiante, asegurando que iba a impedir las donaciones que pretendían para salvaguardar los intereses del reino; pero no contento con manifestar su determinación, aseguró que se maravillaba de la decisión real y que los llamaba traidores a todos. Por último, y porque lo anterior debía haberle parecido poco, aseguró que defendería esa causa y que bien podían decapitarlo, pero que si él moría los señores de Valencia se alzarían y, entonces, las siguientes cabezas en rodar serían las de los monarcas y sus consejeros. Para los lectores más exaltados, es necesario recordar que la veracidad de toda crónica medieval es siempre bastante dudosa, ya que se concebían no como documento histórico sino como texto propagandísitco y legitimador de un monarca, en este caso Pere El Ceremonios, que en esta contienda política había visto peligrar una parte importante de sus futuras posesiones. Sin embargo, y como no suele haber documentación mejor para seguir el rastro de este tipo de hechos, continuaremos con la citada crónica para conocer el desenlace de la pugna. Lo cierto es que a los monarcas no les debió gustar nada que un primer jurado, pese a su cargo, se dirigiese a ellos en esos términos, pero también debían ser conscientes –sobre todo el rey– de que tras él había importantes respaldos económicos y militares que no se podían permitir como enemigos. Esto es relevante, porque nos recuerda que la situación política de la Corona de Aragón consistía en un juego de pesos y contrapesos de poder que los historiadores hemos llamado Pactismo. Aun así, parece ser que Leonor de Castilla le dijo a su marido con indignación que su hermano, el rey castellano, ante una ofensa así habría degollado sin miramientos a aquel hombre y a todos los que le apoyasen. Aquí es donde Alfons El Benigne, que conocía bien los resortes de la Corona y sabía las implicaciones de aquel reto señorial, pronunció –siempre según la crónica de El Ceremonios– la frase que hoy sigue inscrita bajo la estátua de Vinatea, para evitar que la sangre llegase al río: Reina, reina, el nostre poble es franc, e no és així subjugat com és lo poble de Castella, car ells tenen nós com a senyor, e nós a ells com a bons vassalls e companyons (Reina, reina, nuestro pueblo es libre, y no está subyugado como el pueblo de Castilla, porque ellos me tienen a mí como señor y nosotros a ellos como buenos vasallos y compañeros).

Tras esto, el rey se lo pensó mejor y decidió que no era buena idea partir el reino en dos, por lo que Vinatea se convirtió en un personaje muy relevante que, desde aquel momento, representó para los valencianos un sistema político en el que era necesario pactar y negociar entre todos los actores políticos para mantener la paz: el Pactismo. Años más tarde, Leonor y su hijo Juan morirían a manos de su sobrino, Pedro El Cruel de Castilla, que invadiría la Corona de Aragón sin éxito en una sangrienta guerra conocida como de Los Dos Pedros; el Reino de Valencia fue uno de los que se llevó la peor parte, pero resistió gracias a la pericia política y militar de Pere El Ceremonios y, tal vez, a la valentía de un Francesc de Vinatea que defendió sus fueros y, según algunos autores, murió unos meses después de enemistarse con los reyes en dudosas circunstancias.