Podemos rechaza la llegada del Sabadell a Alicante por ser «presiones financieras»

Podemos rechaza la llegada del Sabadell a Alicante por ser «presiones financieras»
Efe

La formación reprocha al Consell la «fervorosa bienvenida» con la que considera que ha recibido la decisión

Álvaro Mohorte
ÁLVARO MOHORTEValencia

Podemos en la Comunitat Valenciana no celebra el traslado del Banco de Sabadell desde Barcelona a Alicante. La organización ha trasladado en un comunicado que su secretario general, Antonio Estañ, considera que “el territorio valenciano y la ciudad de Alicante tienen por sí mismas mucha riqueza que crear y mucho que crecer sin necesidad de mostrar servilismo hacia instituciones financieras que tratan de influir en política y taponar vías de diálogo”.

Es más, el político asevera que “los que apostamos por una solución democrática no deberíamos alegrarnos de las presiones financieras para tomar decisiones”, ha advertido. En todo caso, Estañ considera que que el Banco Sabadell “es una entidad privada y como tal tiene derecho a decidir donde ubica su sede, pero esta situación tiene mínimos efectos legales y apenas va a repercutir positivamente en las arcas de la Comunitat Valenciana, como algunos están apuntando de manera errónea”.

Estañ señala que el Impuesto de Sociedades se circunscribe a la recaudación estatal y que sólo el Impuesto de Actividades Económicas (IAE) repercutiría “mínimamente” a nivel local. El responsable de Podemos se muestra preocupado por los gestos de “fervorosa bienvenida” con la que considera que el Consell ha recibido esta decisión.

En Podem, ha apuntado, ”no vamos a celebrar una llegada con consecuencias más simbólicas que reales de quien fue parte protagonista de la crisis que nos ha traído hasta aquí, que sigue con clausulas abusivas en su política inmobiliaria y que también es parte responsable del modelo de concesión administrativa sanitario del modelo Alzira, que ahora debemos revertir”. También ha destacado que el Sabadell “se aprovechó” de la caída de la CAM para adquirirlo a coste cero, “con un comportamiento de fondo-buitre”.

Por ello, ha concluido que “todos los partidos demócratas, especialmente los progresistas, no deberíamos alegrarnos de que aquellos que no son votados, pero acumulan mucho poder, pretendan tomar las decisiones políticas. La banca privada es un actor importantísimo en nuestras sociedades, pero los gobiernos —y menos aún los de progreso— no deberían subordinarse a sus intereses ni ayudar a blanquear sus decisiones”.

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