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Philippe Jaroussky ofrece hoy un concierto en Valencia. :: lp
Philippe Jaroussky ofrece hoy un concierto en Valencia. :: lp

Philippe Jaroussky, contratenor: «Soy prudente. Mi voz no es grande y he tenido que ser paciente para que creciese»

  • Todo un fenómeno en internet por su especial talento, el cantante lírico ofrece hoy un concierto de Vivaldi en el Palau de la Música

Las visitas a sus vídeos en Youtube se cuentan por millones. Philippe Jaroussky es todo un fenómeno que va más allá incluso de los límites de la música clásica. Hace unos meses ocupó páginas de los periódicos cantando con la belugas del Oceanogràfic. Ese éxito lo ha logrado con una voz tan especial como es la de contratenor y en un repertorio tan especializado como es la música barroca. Hoy vuelve al Palau de la Música con un monográfico dedicado a Vivaldi.

-Es usted la gran estrella del mundo de los contratenores. ¿Es fácil alcanzar esa fama? ¿Más o menos que para una soprano o un tenor?

-Tuve suerte porque llegué en un buen momento, porque se empezaba a buscar hombres para los papeles que antes se daban a mujeres. Por ejemplo, a mí se me dio el papel de Nerone en 'L'incoronazione di Poppea' de Monteverdi. Hoy en día eso es más normal, pero entonces se le solía dar a sopranos o mezzos. De eso hace más de diez años. Otra razón es que yo tenía una gran curiosidad y muchos proyectos innovadores, y eso me permitió firmar con una gran firma discográfica. Si tuviese que empezar ahora, no creo que fuese tan fácil conseguir este éxito. Hoy hay muchos más contratenores y más competencia.

-¿Cómo se decide un cantante por la voz de contratenor cuando empieza a estudiar? Lo normal es tenor, barítono, bajo.

-Yo creo que los contratenores lo sabemos, aunque para mí fue un shock. Yo era violinista y entonces en un concierto escuché a un contratenor francés y pensé «quiero hacer eso». Pero no sabía que tenía esa voz; sin embargo, luego resultó la voz que más natural me resultaba al cantar, más que como barítono. Me salía instintivamente cantar de cabeza.

-En el concierto compagina su labor de cantante con la dirección del conjunto Artaserse. ¿Cómo es compatibilizar ambas facetas?

-Dirijo, pero de manera discreta. No es una dirección física, sino artística, hecha sobre todo durante los ensayos. Estoy contento, en Francia (Lyon) han dicho que mi grupo me ha robado el éxito. Al fin y al cabo eso es también fruto de mi trabajo.

-¿Y en un futuro piensa emprender una carrera como director?

-No sé qué pasará con mi voz, pero probablemente me queden diez años más de edad de oro. De la dirección hay cosas que me gustan: trabajar con otros cantantes o buscar nuevos repertorios. Así que puede ser una posibilidad.

-El programa es un monográfico a Vivaldi, ¿qué significa para usted su música?

-Canté mucho Vivaldi al principio de mi carrera y me ha ayudado mucho a que me conozca el público. Por ejemplo, mi grabación del aria 'Vedro con mio diletto', que cantaré hoy, tiene casi tres millones de visionados en Youtube.

-En cuanto al repertorio, llama la atención que cante no solo barroco sino también música del siglo XIX y XX.

-Mucha gente se sorprende. Piensan que es curioso, pero en realidad pasa lo mismo con el barroco. El 90% de la música que canto era para castrati que tenían una voz distinta a la nuestra, y el otro 10%, mujeres. El contratenor es una voz muy nueva y yo quiero seguir simplemente mi instinto.

-¿Y ocurre lo mismo con la música contemporánea?

-Hay muchos compositores que les gusta la voz de contratenor. Tengo muchas propuestas que me encantan, pero no puedo hacerlas porque es un trabajo que me lleva dos o tres meses de preparación. Hice una ópera sobre Caravaggio y tengo un proyecto con Peter Sellars que haremos seguramente en España.

-Al parecer ha decidido seleccionar más su repertorio operístico.

-Sí, yo siempre he sido muy prudente, porque mi voz no es grande y he tenido que ser paciente para que creciese y se proyectase para las grandes salas. Siempre he preferido mi registro agudo porque se proyecta mejor, pero ahora me siento mucho mejor en el centro. Creo que ahora es mi momento para cantar más Haendel y un repertorio más espiritual, en especial Bach.

-Regresa a Valencia tras su encuentro con las belugas en el Oceanogràfic. ¿Volverá a visitarlas?

-Lo intentaré. Podría pasarme después del concierto, si tengo tiempo.

-¿Cómo surgió la idea de ese encuentro?

-Fue idea del Oceanogràfic. Hay cierta polémica porque muchos dicen que son animales en cautividad y tienen razón. Pero estos dos ejemplares son los únicos en Europa y son animales muy desconocidos. Creo que poderlos ver aquí en Valencia hace que mucha gente conozca a esta especie y se conciencie sobre la importancia de protegerlos en su medio natural.