LA OTRA CORÍN TELLADO

María Teresa Sesé, prolífica y popular autora de novelas rosas en la España del franquismo, cumple el miércoles 100 años

RAFA MARÍ

Túnel del tiempo. Las novelitas rosas forman parte de los subgénerospolvorientos aparcados en el túnel del tiempo. Ahora predominan los relatos criminales, las memorias de la gente de 'Sálvame' y los mordiscos y martillazos en las redes sociales. De aquel masivo edulcoramiento en libritos de pequeño formato se recuerdan ya muy pocas cosas. Un poco -muy poco- a Corín Tellado (Asturias, 1927-2009), nombre mayor de ñoñas historias románticas con final feliz muy leídas, sobre todo por mujeres necesitadas de ilusiones en una sociedad machista, reprimida y oscura.

Finales felices.En el siglo XXI casi todos se han olvidado de la escritora vasca María Teresa Sesé, una de las autoras de novelas rosa más prolíficas y populares en la España del franquismo. Publicó más de quinientos relatos amorosos entre 1940 y 1983. En los años más comerciales, Bruguera le pagaba 8.000 pesetas por cada novelita. Llegó a editar hasta cinco títulos al mes de Sesé. ¿Y qué fue de María Teresa? Me hice esa pregunta hace poco.

Guipúzcua. Indagué en internet y me llevé una sorpresa. María Teresa Sesé Lazcano, nacida en 1917, reside actualmente en su Guipúzcua natal. El próximo miércoles cumplirá 100 años. En su época de esplendor se le llamaba 'la otra Corín Tellado'. Dentro de las rigidas normas del género, quienes leían a las dos afirman que María Teresa tenía más sentido del humor que Corín. Era menos empalagosa, dicen. Sus últimas novelas las firmó con el nombre de Maite Lazcano. Utilizó el de Maite Lazkano para publicar algunos cuentos en euskera.

Lolita Beltrán.El centenario de María Teresa Sesé trae a mi memoria a Lolita Beltrán (1921), vecina y amiga de mi madre en Les Palmeretes, la playa de Sueca. Mi familia pasaba allí más de cuatro meses (de junio a octubre, los días de Semana Santa y bastantes fines de semana), adaptándose del mejor modo posible a los compromisos escolares de sus hijos. En los años 50-60, cuando la organización casera lo permitía, en vez de vivir en Valencia nos quedábamos en Les Palmeretes. De vez en vez, Lolita Beltrán, que tenía ambiciones literarias y había publicado alguna novela rosa, venía a contarle a mi madre sus afanes creativos. Mi madre la escuchaba con aparente admiración. Pero nada más marcharse Lolita...

'La escritora' ...Nada más marcharse, mi progenitora exclamaba con retintin: '¡Lolita, la escritora!'. Con esas tres únicas palabras expresaba su desdén moral. Un ama de casa (Lolita, casada con un procurador, tenía tres hijos) se debía exclusivamente, en opinión de mi estricta madre, a las tareas domésticas, renunciando a peligrosas veleidades artísticas. En nuestras conversaciones nunca llamó por su nombre a Lolita: siempre se refería a ella, sarcástica, como 'la escritora'.

'Invádeme de paz'.No he vuelto a saber nada de la soñadora Lolita Beltrán (Sueca, 1921). Quizá sea una superviviente, como María Teresa Sesé. He buscado en internet y tras evitar la confusión con el nombre de la cantante Lola Beltrán, encontré la página 'Lolita Beltrán, escritora', de 2005, en la que se publica un párrafo de su novela 'El amor equivocado' y unos dignos sonetos suyos: 'El silencio se acerca a tu lamento,/ y miro el cielo, cuya luz mitigas:/ déjame, por favor, no me persigas,/ e invádeme de paz, por un momento'.

Paella en Sueca.Esta semana compartiré una paella con amigas y amigos de Les Palmeretes. En algunos casos hace mucho tiempo que no nos vemos. Rosa y Pepa Remigia, Julia, Mariano Gomar, Mariano Pérez, Federico, Daisy, Paco y José Antonio Martí, Tere, María José, Vicent Matoses, Carlos, Juan Carlos... Un grupo formidable. Lolita vivía al lado de la casa de Mariano Pérez y enfrente del bar Galiana, nuestro lugar preferido de reunión.

Vigilancia.Preguntaré a mis amigos de Sueca si guardan alguna novela de Lolita. Debería de haberlas leído entonces y comentarlas con ella cuando venía a visitarnos. No lo hice porque el género romántico me aburría (y porque yo era un adolescente y la adolescencia es egoísta). Además, me habría visto obligado a sortear la vigilancia de mi madre. Descubrir que su hijo mostraba interés por 'la novelista' no le hubiera hecho ninguna gracia.

Fotos

Vídeos