Las Provincias

CELEBRACIÓN

Puedo presumir de ser amigo de Paco García, 'Polit', desde hace más de una década. En 2004, cuando nos conocimos, Paquito era un adolescente inteligente e inquieto, lleno de entusiasmo, que acababa de comenzar sus estudios de Comunicación Audiovisual en la Universitat de València. Lo recuerdo asomándose al micro por primera vez en las tertulias levantinistas que dirigía David Blay en LP Punto Radio, deslizando sus opiniones entre las intervenciones de Pepe Puchades y Moisés Rodríguez. Lo que empezó como mera curiosidad (Paco acompañaba a la radio a su padre, contertulio y comentarista de la emisora) acabó derivando en oportunidad: algún tiempo después, integrado como becario en la máquina de trabajo de la calle Gremis, Paco inició su camino en la profesión. Comenzó desde abajo, recogiendo cables y aprendiendo día a día los fundamentos del periodismo y la radio. Sus inicios en el mundillo, que fueron muy similares a los míos, le ofrecieron unos cuantos disgustos pero también le llenaron el zurrón de valiosas enseñanzas. Y le otorgaron, sobre todo, perspectiva. Esa perspectiva, la de quien se empeña en conocer todos los resortes de los medios de comunicación, la de quien se preocupa por documentarse en lugar de ponerse a vocear, es la que echo de menos hoy en los aspirantes a informadores. Por un puñado de retuits mal contados y un minuto de gloria muchos «futuros periodistas» (así firman en sus perfiles) se creen en posesión de la verdad absoluta y pontifican, subidos al falso pedestal de las redes sociales, sobre el periodismo y sus actores. Mal camino hemos emprendido, amigos.

El tiempo no haría sino confirmar las dotes de Paco para la profesión. Durante años dirigió el programa de transmisiones deportivas más fresco y ameno de la radio valenciana. Al mismo tiempo, desperdigó las semillas de su inmenso talento en infinidad de proyectos. Fue, además, uno de los primeros comunicadores de la ciudad en comprender la importancia del nuevo mundo digital y contribuyó destacadamente a abrir las puertas del periodismo deportivo valenciano a Internet (a través de blogs, redes sociales y unos prehistóricos podcasts). Luego, como muchos otros (entre los que me cuento), Paco sufrió el desencanto del oficio, que es maravilloso pero también venenoso como un áspid, se apartó de la primera línea, la que más desgasta, y entregó los bártulos para que otros prosiguieran el camino. Hace un tiempo decidió apostar por la especialización profesional y sumó a la información otra pasión: la docencia. Desde hace un año mi amigo desarrolla una muy necesaria labor al frente de Esport Base, un ambicioso proyecto multimedia que contribuye a otorgar visibilidad al fútbol infantil y juvenil y a realzar y potenciar sus valores positivos.

Este breve perfil viene al caso del sarao que Paco y su gente montaron el pasado jueves en el Camp de la Malvarrosa. Fue, me cuentan, un espectáculo espléndido que consiguió reunir a varias generaciones de amantes y practicantes del fútbol sobre el histórico campo, vivero del fútbol marítimo. Y fue, además, una jornada dotada de una inevitable carga emocional. Como escribía unas líneas más arriba, los inicios de mi amigo en el periodismo estuvieron íntimamente relacionados con su padre, el carismático Paco García 'Polit', uno de los protagonistas del fútbol regional valenciano en los 80, fallecido hace ahora diez años. En su honor, y al calor de ese deporte que tanto amó, su hijo ha instituido una reunión deportiva, el Memorial Paco Polit, cuya pertinencia y éxito quedaron más que demostrados el jueves. Y cuya perpetuación, a modo de ancla anual para el fútbol base, deseamos todos.

A veces, perdidos entre tanta estupidez y tanta tontería, olvidamos que el fútbol es mucho más que lo que nos cuenta la televisión que hacen o dejan de hacer las estrellas de Primera, sus novias y amigos. Hemos de volver a recordar que el fútbol es, en esencia, una celebración del deporte, una reunión familiar en la que padres, madres e hijos aprenden y comparten ilusiones y valores. Gracias, Paco, por ayudarnos a hacerlo.

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