Las Provincias

Los expedientes X valencianos

Los expedientes X valencianos
  • El Ejército del Aire publica el caso Manises y varios sucesos ocurridos en la región entre 1968 y 1986

  • Defensa desclasifica 80 informes sobre OVNI, entre ellos varios en la Comunitat protagonizados por aviones militares y vuelos comerciales que se encuentran con luces desconocidas

«Tenemos una luz muy grande al alcance de nuestra posición. Se ha apagado de repente y ha bajado muy deprisa al mar... ha subido otra vez y la seguimos teniendo en el morro. Está como un ovni», dice el piloto del vuelo de Iberia 249 que el 4 de noviembre de 1968 sobrevolaba Valencia al cubrir la ruta entre Barcelona y Alicante. El relato del piloto figura en los 80 expedientes OVNI del Ejército del Aire que el Ministerio de Defensa ha desclasificado esta semana. Entre los legajos tardofranquistas hay casos en la C. Valenciana: un total de cinco expedientes protagonizados por aviones seguidos por luces, cazas que persiguen ecos de radar y guardias de bases aéreas que ven objetos desconocidos en la noche.

El más importante es el ocurrido la noche del 11 de noviembre de 1979, cuando incluso varios trabajadores de tierra del aeropuerto de Manises vieron las luces que seguían a un avión que hacía la ruta Palma-Tenerife y que tuvo que aterrizar, con la tripulación asustada, cuando comprobaron que varias luces les seguían. Este caso propició un vuelo de reconocimiento, o «scramble», de los cazas de la base aérea de Albacete, que no encontraron las luces. Sin embargo, lo cierto es que el avión aterrizó y que la voz del piloto suena asustada cuando dice «me voy para Valencia», en la conversación con la torre de control, al constatar que esas extrañas luminarias flotan a su lado.

Es el caso más famoso, pero no el único que se puede leer en los expedientes desclasificados. Los encuentros de vuelos tanto comerciales como militares con luces desconocidas en el cielo son una constante a lo largo de la historia. Los expedientes desclasificados ahora, después de la decisión de hacerlo a finales de los años 90, son una pequeña muestra de los que obran en el poder del Ministerio de Defensa, como demuestra la anotación que acompaña todos los documentos: «No se aprecian aspectos que hagan aconsejable mantener la condición de 'materia clasificada'» .Esa frase evidencia que otros expedientes sí mantienen esa condición.

Lo que todos los documentos tienen en común es una llamativa aceptación de los hechos. Las preguntas desde las cabinas de los aviones a las torres de control son normales. No lo son tanto algunas respuestas, como la que la torre de control de Barcelona espeta al piloto de un vuelo Barcelona-Alicante que ve unas luces ante su nave. «¿Las tres luces que ha visto usted estaban sobre el objeto», preguntan desde el aeropuerto del Prat.

Particularmente interesante es un expediente en el que se da cuenta de determinados sucesos vividos en la Estación de Vigilancia Aérea (EVA) de Alcoy, en Alicante. Se trata de un informe en el que aparecen eventos de distintas bases por todo el estado. En el caso de la instalación situada en la Sierra de Aitana, durante más de una década el Ejército del Aire tiene constancia de distintos encuentros con luces extrañas o objetos no identificados en el radar de la base y en el del Centro Operativo de Control, más conocido como Pegaso. En algunos de estos casos, incluso, los trabajadores de la base llegaron a ver las extrañas luces en el cielo. En uno particularmente llamativo, ocurrido en 1986, se detecta la caída al mar de un objeto desconocido y se llega incluso a avisar a la Guardia Civil, pero el expediente no da más datos.

Los documentos, además, no suelen dar explicaciones a los fenómenos vividos en los aviones. En uno ocurrido entre Sagunto y Valencia en febrero de 1969, el Ejército del Aire apunta que lo que los pilotos vieron y definieron como «una cosa que cambia de rojo a blanco» podía ser el planeta Venus, pues coincidía la hora en que se vio con la hora en que el planeta era visible en el firmamento. Pero es el único. Incluso otros casos, como el ocurrido sobre la vertical de Valencia en septiembre de 1973, apenas se aventuran posibles explicaciones (en esta ocasión, los faros de aterrizaje de un avión que pudiera haberlos encendido para avisar al caza de su presencia), pero sin resolverlo definitivamente. Por eso, estos casos desclasificados solo arrojan más misterio sobre esas luces que acompañan a los aviones y parecen flotar sobre el mundo.