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Un quiero y no puedo en Mestalla

Kondogbia trata de llevarse un balón ante Carrillo./EFE
Kondogbia trata de llevarse un balón ante Carrillo. / EFE

El Valencia sufre para sacar un empate ante el Leganés en un ambiente tenso

PEDRO CAMPOSValencia

Rodrigo desnudó a su entrenador casi sin quererlo. En la entrevista justo al acabar el choque, con poco tiempo para modelar las respuestas, fotografió el juego del Valencia ante el Leganés. «En la segunda parte apenas generamos juego vertical. Casi siempre tocamos en horizontal porque nos costó filtrar pases», explicó el delantero. Y así fue, un quiero y no puedo. ¿Para qué quieres dominar la posesión si no pones en aprietos al portero rival? Sólo al final dispuso de una acción clara tras una jugada magistral de Ferran Torres pero Rodrigo no llegó para remachar el balón. Nada más. Ahí se acabó el potencial ofensivo del nuevo Valencia de Celades ante el colista de la categoría, que se presentaba en Mestalla con un pleno de derrotas. Todo ocurrió en un ambiente tenso, monopolizado por los gritos contra la propiedad tras el despido del grupo que lideraba Marcelino y en el que sólo Mateo Alemany aguanta. Por poco tiempo.

Celades ya ha apuntalado su esquema de juego. 4-3-3 en ataque y 4-4-2 en defensa. Le valió para vencer en Londres ante el pujante Chelsea de las promesas y le faltó para superar al Leganés, con Pellegrino en el precipicio. Cosas del fútbol. En Mestalla se echó en falta el juego directo que proponía Marcelino. Ayer todo era tocar el balón pero sin finalización. El equipo se muestra con menos presencia en ataque aunque por el número de delanteros -tres- debería ocurrir lo contrario. Sobre el nuevo dibujo, en este caso Rodrigo, ya más reflexivo, dio un capote a su entrenador: «Intentamos hacer lo que pide el míster, son variaciones trabajadas». Pues habrá que machacarse entre semana en Paterna, porque todo se quedó en intención.

Sólo cuando Celades hizo caso a los deseos de Singapur de dar protagonismo a Ferran Torres y Kang In la potencia atacante del Valencia se multiplicó. Sería injusto vincular a las dos promesas con la grieta entre la propiedad y la afición. Merecen jugar porque aportan, no porque Murthy asociara el despido de Marcelino al poco interés por la cantera. El de Foios tiene velocidad y descaro para encarar, mientras el surcoreano es fantasía. Cuando le llega el balón ya tiene en la cabeza qué va a hacer con él. Ambos ofrecen alternativas al juego cuando la empanada dejar sin vida al equipo.

El resultado final se fijó en la primera mitad. Comenzó el choque con mayor dominio del Leganés. El Valencia no encontraba la manera de acercarse a la portería rival. Tuvo que esperar 18 minutos para hacerlo. Antes, los madrileños ya habían disfrutado de dos saques de esquina. Hasta que en el minuto 17 Rodrigo se marchaba con calidad y cuando se internaba en el área Rubén Pérez le desplazaba con el brazo. Después de tres minutos de espera para que los moradores del vídeoarbitraje se decidieran se pudo lanzar el penalti. Lo hizo Parejo. Fue gol. Es casi imposible que el capitán falle desde los once metros. Pero el Leganés no se amilanó. Siguió igual. Se dio cuenta de que el Valencia prometía más que competía. Sólo tres minutos después Óscar Rodríguez mandó un balón al palo en un maravilloso disparo de falta y momentos después llegó el tanto del empate. La falta de contundencia de la defensa blanquinegra para enviar el balón a Siberia permitió que Óscar Rodríguez esta vez sí anotara. A dos metros de Cillessen golpeó el balón con su pierna izquierda para dejar tocado al Valencia y a su sufrida y paciente afición.

El conjunto blanquinegro se quiso sacudir el golpe con acciones de ataque, pero sólo llegaban por la parte derecha. Ahí Rodrigo buscaba y buscaba. Porque lo que es la izquierda es para un estudio. Mejor, un máster o un doctorado. Guedes volvió a desaparecer. Le cuesta hasta llegar a los balones que le ofrecen sus compañeros. Parece que está fuera de forma, pero luego ves las jugadas y los goles con su selección y te rebate esta opinión. Y, además, ahora juega donde más le gusta, más adelantado, con menos obligaciones defensivas. Celades lo justificó advirtiendo de que al extremo le afecta el calor. Increíble. Alguien tendrá que decirle que su millonario fichaje conlleva una serie de obligaciones.

1 Valencia CF

Cillessen, Wass, Garay, Gabriel Paulista, Gayà (Jaume Costa, m.56), Coquelin (Ferran Torres, m.83), Parejo, Kondogbia, Guedes, Maxi Gómez (Kang In Lee, m.59) y Rodrigo.

1 CD Leganés

Juan Soriano, Aitor (Awaziem, m.58), Bustinza, Omeruo, Siovas (Rodriggues, m.72), Silva, Óscar, Rubén Pérez, Recio, Braithwaite y Guido (El Nesyri, m.79).

ÁRBITRO:
Estrada Fernández (colegio catalán). Amonestó por el Valencia a Kondogbia, Ferran Torres y Gabriel Paulista y por el Leganés a Recio, Siovas y Rubén Pérez.
INCIDENCIAS:
encuentro disputado en Mestalla ante 39.000 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria de las personas fallecidas en el temporal que asoló la Comunitat Valenciana la pasada semana.

Pudo ocurrir algo de esto en el vestuario, porque la primera acción de peligro del Valencia en la segunda mitad tuvo como protagonista al luso. Se marchó por velocidad, como ocurría antaño, pero chutó flojo, como pasa ahora. En la siguiente jugada Gayà centró desde la banda y remató Maxi. ¿Pero jugaba Maxi? Si Guedes no estuvo, al uruguayo ni se le esperó. 'De forment, ni un gra'. Celades vio entonces la luz y optó por dar salida a Kang In y luego a Ferran Torres. El Valencia seguía con el cansino pase tras pase en dirección horizontal. De esta banda a la otra, pero ahí se quedaba. No finalizaba acción alguna. Lo buscó en balones aéreos, pero con Rodrigo ya en punta no es el juego de cabeza el que más le favorece. Sólo en los instantes finales el conjunto de Celades tuvo opciones de dar normalidad al potencial de ambos equipos. En una falta lanzada por Parejo, el rechace del guardameta Soriano acabó en Garay, pero su disparo golpeó en el brazo de Bustinza. El VAR entendió que no había penalti. La acción más clara llegaba a cuatro minutos del final con una acción de velocidad de Ferran Torres tras una magistral pase del capitán, pero su centro no encontró a Rodrigo. Era la jugada del partido. Aunque la última palabra la tuvo el Leganés. Era ya el minuto 96 y Kevin Rodrigues se plantaba ante Cillessen pero el arquero holandés sacaba el balón en una magistral parada. Esta jugada exasperó a los aficionados, que cogieron las gorras blancas que les habían dado contra el calor para simular una pañolada. Son cinco jornadas pero el valencianismo ha sufrido como si fueran cinco años. Se merece más alegrías y no golpe tras golpe.