La excavación en la Roqueta se desatasca

Varios operarios, ayer, en el interior del inmueble. / lp
Varios operarios, ayer, en el interior del inmueble. / lp

El Ayuntamiento reactiva los trabajos en el lugar donde la tradición sitúa el enterramiento de San Vicente Mártir

I. D.

valencia. La actividad ha regresado al antiguo convento de San Vicente de la Roqueta, donde la tradición sitúa el lugar de enterramiento de San Vicente Mártir en el siglo IV tras el martirio, lo que lo convirtió en lugar de peregrinación de la cristiandad. El Ayuntamiento de Valencia reactivó ayer los trabajos pendientes tras dos años de paralización debido a varios problemas en los trámites administrativos.

Así, los arqueólogos y el resto de personal de las empresas adjudicatarias de los trabajos pisaron de nuevo el inmueble situado junto a la actual parroquia de Cristo Rey para reanudar una actuación que persigue la investigación sobre los restos medievales y de origen romano que hay en el subsuelo. No así la búsqueda de los restos o la tumba del santo (que es patrón de la ciudad junto a San Vicente Ferrer), sino hacer un trabajo que sirva a la posterior intervención en el inmueble, es decir, determinar dónde colocar cimientos o canalizaciones, por ejemplo.

La localización del enterramiento de San Vicente Mártir ha sido una de las peticiones constantes de las asociaciones vinculadas con la figura del diácono, que han solicitado al Consistorio tanto la realización de excavaciones como que el inmueble se dedique a un centro de interpretación sobre el santo o un espacio de recepción para los peregrinos del camino de San Vicente Mártir.

Sin embargo, la actuación retomada ahora sólo se centrará en catas que permitan determinar la idoneidad de obras posteriores. En concreto, 21 catas en el interior y exterior de La Roqueta para lo que se utilizará un georradar. Tras la excavación, que podría prolongarse diez meses (así consta en el expediente de adjudicación de los trabajos), según la información facilitada en su día por el Ayuntamiento, llegará el turno de la adecuación del edificio al uso que determine el gobierno municipal, propietario del espacio desde 1978.

La primera fase de las obras, que se dieron por finalizadas en febrero de 2017, consistió en consolidar los muros, eliminar postizos y desescombrar. Ahora llega el turno de la investigación de los restos medievales y romanos.