Una madre con problemas mentales pasa dos días perdida con su hija entre campos de naranjos

La madre, tras ser localizada por la Policía Nacional. /LP
La madre, tras ser localizada por la Policía Nacional. / LP

La mujer deambuló por campos de la Safor con la niña de nueve años hasta que la pequeña envió una foto al padre para indicar dónde estaban

Ó. DE LA DUEÑAGandia

Una madre con problemas mentales y su hija de sólo nueve años permanecieron perdidas durante casi dos días en la Safor, hasta que fueron halladas por efectivos de la Policía Nacional. El cuerpo de seguridad estableció un amplio dispositivo de búsqueda cuando tuvo constancia de la desaparición de la pequeña y de su progenitora.

La mujer y la pequeña pasaron más de 42 horas vagando por caminos rurales y huertos de naranjos de varias poblaciones cercanas a la capital de la Safor, sin comer y casi sin dormir. Todo apunta a que la madre y la niña salieron de su casa en Gandia sin rumbo y poco a poco se dirigieron hacia el sur de la ciudad.

La mujer abandonó el hogar a última hora del día y la niña no se apartó de ella ni segundo. Los hechos tuvieron lugar la pasada semana, como indicaron fuentes de la Policía Nacional. Una vecina y amiga de la familia echó en falta a la madre y a la pequeña y acudió a la Comisaría .

La mujer, una vez allí, cursó una denuncia y explicó ante los agentes de Gandia que llevaba casi dos días sin tener noticias de su amiga. Esto le generó preocupación, ya que la desaparecida necesitaba medicación por sus problemas mentales.

Pero otro de los factores que hizo que esta mujer acudiera a la fuerzas de seguridad fue que el marido de la mujer y padre de la menor estaba fuera de España. El varón está trabajando en Alemania. El matrimonio no es español y carece de otros familiares en Gandia. Todo esto hizo que la preocupación de la amiga creciera y diera parte a los servicios de seguridad.

Ante esta situación se estableció un «perímetro» de búsqueda para peinar tanto Gandia como las poblaciones más cercanas, como indicaron fuentes policiales. Los agentes entendían que la mujer y la pequeña podrían encontrarse por una zona de naranjos, ya que es lo que comunicó el marido que en ese momento se encontraba fuera.

Estos datos se averiguaron ya que el padre se puso en contacto con la pequeña por indicación de la policía. «La niña, en un descuido de la madre, cogió el teléfono móvil y envió una foto a su padre donde se veía un cartel que marcaba una dirección hacia Gandia y Miramar».

Esto valió a los agentes que integraban el dispositivo de búsqueda para concretar el punto donde se hallaban la madre y la hija. Antes de eso, los efectivos policiales buscaron a las dos mujeres por caminos rurales, diferentes partidas de campo y casas abandonadas.

Para ello utilizaron tanto vehículos del cuerpo como otros de paisano, incluso algunos agentes iban con bicicletas para pasar lo más inadvertido posible y no levantar expectación en ninguno de los municipios, añadieron las mismas fuentes.

Además, en el grupo participaron tanto coches de la Policía Nacional como motos, con la intención de acceder más fácilmente a las parcelas y de agilizar la búsqueda. Los efectivos recorrieron, además de Gandia, Daimús, Bellrreguard y Miramar nada más se cursó la denuncia, ya que se temía por la salud de la mujer y por la integridad de la pequeña.

Búsqueda discreta

La madre y la niña fueron localizadas cerca de la localidad de Miramar, cuando ambas iban a cruzar la carretera que pasa por la población. Todo ello casi dos días después, a media tarde y sin levantar expectación alguna entre vecinos de esta y otras localidades.

Una amiga de la familia denunció la ausencia de la madre y alertó de que toma medicación

Los agentes comenzaron su búsqueda a primera hora del día y hubo que hacer relevo, por lo que todo indica que participaron algunas decenas de efectivos. Emplearon más de cinco horas. En ese momento, la mujer presentaba un elevado estado de desorientación y alteración, ya que había estado casi dos días sin comer y prácticamente sin dormir.

La policía peinó durante cinco horas huertos y casas abandonadas para dar con la mujer

Los efectivos de seguridad ayudaron a la madre y la trasladaron al hospital Francesc de Borja de Gandia, donde quedó hospitalizada para que se recuperara. La pequeña fue atendida y tras ser explorada por los servicios médicos del hospital quedó bajo la custodia de la amiga de la familia hasta el regreso del padre.

Las fuentes consultadas precisaron que en esta búsqueda se priorizaron la salud de la madre y el bienestar de la pequeña. Por ello se trazó un perímetro de búsqueda en torno a la localidad de Miramar, llegando a Daimús y Piles y se destinaron todos los medios.

Save The Children elogia la «rápida respuesta»

Tras el drama de Godella, en el que dos menores murieron presuntamente a manos de su madre con problemas mentales, asociaciones de protección de menores demandan intervenciones ágiles en aquellos casos en los que hay niños en riesgo.

Salvando las distancias con el caso de Gandia, el doble crimen estuvo precedido por desapariciones de la madre con sus hijos que desataron la preocupación entre sus familiares. La Fundación de Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo (ANAR) insta a actuar «con urgencia y no esperar ante la sospecha de que un menor está en riesgo o desamparo». Recibe una media de 1.200 llamadas diarias en toda España. De ellas, al menos tres son casos muy graves que requieren una intervención.

Rodrigo Hernández, responsable de Save The Children en la Comunitat, coincide: «No debemos estigmatizar a los enfermos mentales. Con un apoyo adecuado, son magníficos padres, pero si aparece el riesgo debe primar el principio jurídico de interés superior del menor». Ante la duda, aconseja «poner al niño o la niña en el centro».

Hernández reconoce que apartar a hijos de los padres «es siempre muy duro, pero la protección del menor es, sin duda, lo primero». Esto «no significa que al mínimo trastorno o problema económico haya que separar al niño de sus progenitores, pero sí con riesgo».

En el caso de la Safor elogió la rápida respuesta de la amiga de la madre que dio la alarma al percibir un peligro» y lo citó como «el ejemplo a seguir». En la tarea de proteger a los menores, reflexiona, «todos y cada uno somos responsables de dar la voz de alarma».