Los objetivos originales de la célula seguirán siendo el gran misterio

Agentes de policía vigilan La Rambla mientras un grupo de turistas pasa con maletas. / Pascal Guyot (Efe)

La investigación concluye sin aclarar dónde pretendían hacer estallar los terroristas los explosivos, las granadas y los chalecos

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

La recién nacida teoría de la conspiración del 17-A extrañamente -y a diferencia de otras similares- no surge ni se nutre de las grandes lagunas de la investigación. Y lo curioso es que en los atentados de Cataluña sí que hay -y todo apunta a que no se esfumará- una gran incógnita sin resolver: ¿cuáles eran los objetivos primigenios de los terroristas antes de que la explosión de la casa de Alcanar les obligara a improvisar sobre la marcha los atropellos masivos de Las Ramblas y Cambrils?

La investigación judicial de la Audiencia Nacional se ha dado por concluida sin responder esta pregunta. Es más, el sumario se ha cerrado planteando aun más interrogantes, porque el auto de procesamiento confirmó oficialmente algunos datos inquietantes como que la célula habría fabricado entre 200 y 500 kilos de 'madre de Satán', el explosivo casero más potente que se conoce, que había confeccionado 19 granadas de mano, que trabajaba en la fabricación de fajas bombas para suicidas, que ya había alquilado cuatro vehículos para posibles atropellos y que los terroristas también habían adquirido numerosas armas blancas.

Un arsenal «desconcertante», en palabras de los investigadores de la Policía, Guardia Civil y Mossos, que dos años después no se atreven a precisar cuáles eran los planes originarios de la célula. Todo son especulaciones -reconocen- basadas en el material informático recuperado.

Lo único cierto -explican mandos antiterroristas- es que el primer objetivo que se fijó el grupo, allá por junio de 2016, fue atentar contra la Sagrada Familia. Todos los miembros que entonces componían la célula que dirigía ya el imán Abdelbaki Es Satty se comprometieron con el proyecto de hacer explotar el templo, pero ni siquiera los operativos se han atrevido a certificar al juez que la Sagrada Familia siguiera siendo su objetivo trece meses después de aquella reunión en Ripoll en la que el grupo decidió comenzar a hacer la yihad.

Fotos y búsquedas

En los dispositivos de los terroristas aparecieron fotos «de lugares susceptibles de ser objetivos de atentados», en palabras del juez, como Port Aventura, la Plaza de Cataluña, la Torre Agbar de Barcelona, el Camp Nou , la Torre Eiffel, el Santiago Bernabéu, el Museo Thyssen de Madrid o algunos lugares de Toulouse.

Para complicar más todavía la investigación los terroristas realizaron obsesivas búsquedas en sus móviles de lo que también podrían ser lugares para atacar: 125 búsquedas sobre la Audiencia Nacional, 106 sobre 'La Tomatina' de Buñol, 219 sobre el embalse de Riudecanyes en Tarragona o 104 búsquedas sobre la Alhambra de Granada.

De forma menos recurrente en los dispositivos hay búsquedas igualmente inquietantes: mezquitas chiítas (rama considerada hereje por los islamistas radicales) en Barcelona o Madrid; «vacaciones en Barcelona»; «Lloret de Mar clubs and bars»; la discoteca Colossos de Lloret; las discotecas de Barcelona Razzmataz, Pachá y Badgad; o «discotecas gay de Sitges».

Con esta panoplia tan amplia y con el núcleo duro de la célula muerto los investigadores se resignan ya a que jamás se sabrá con certeza qué planeaban los terroristas antes de que la explosión de Alcanar les obligara a improvisar.