Pablo Iglesias reivindica a Podemos como «heredero» del 15M

Pablo Iglesias./
Pablo Iglesias.

Considera que su partido ha dado cauce político y convertido en programa la indignación popular que inundó las calles hace cuatro años

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Pablo Iglesias aprovechó hoy el cuarto aniversario del 15-M para proclamar a Podemos, el partido que lidera desde hace un año, como «el movimiento heredero» de la explosión indignada que llenó calles y plazas de todo el país y como «su mejor expresión política».

Iglesias aseguró en un acto electoral en Valencia, junto a sus cabezas de lista a la Alcaldía y a la comunidad autónoma, que Podemos es la formación que ha conseguido traducir la frustración social de las decenas de miles de personas que se echaron a la calle a gritar su desafección con la política y las instituciones y ha plasmado sus principales demandas en un programa electoral para las autonomías y para tratar de lograr, en otoño, el asalto al Parlamento y la Moncloa.

Según su tesis, el 15-M puso sobre la mesa «los ingredientes del cambio político», porque fue «la mejor expresión social de esa crisis del régimen político español» de 1978, y fue su partido quien los trasladó a la lucha política, porque «ha sabido concretar buena parte de esos elementos del cambio» tanto en su organización como en su alternativa programática.

Considera que Podemos canaliza políticamente «la frustración de una mayoría de la población que tiene la sensación de estar gobernada por sinvergüenzas y privilegiados a los que no les afectan los recortes que aplican al resto de la gente» y «la intuición de la gente que tiene la sensación de que no hay democracia de verdad y que gobiernan los que no se presentan a las elecciones», los grandes intereses financieros.

Iglesias pareció querer relativizar en un momento dada las rotundas afirmaciones iniciales, al aclarar que «nadie puede representar polícamente al 15-M», pero volvió a insistir de inmediato en la herencia y en que es Podemos quien ha sistematizado las dos grandes demandas de los indignados, que la corrupción es una forma de gobernar que hay que desterrar de España y que la defensa de los derechos sociales y de la democracia es una lucha central de la gran mayoría del país.

«Resultados irreversibles»

De hecho, este último aspecto le sirvió para justificar por qué buscan ser un partido transversal, que arañe votos de la izquierda al centro, una moderación del discurso y el programa por la que uno de sus fundadores, Juan Carlos Monedero, dejó la dirección en los últimos días, mientras reclamaba, de hecho, un vuelta a la radicalidad del 15-M.

Iglesias aseguró que 15-M y Podemos han producido ya «resultados irreversibles» en el país y se rió de Pedro Sánchez, que ya habla de «élites privilegiadas» y hace asambleas, o del popular José Antonio Monago, que se promociona con vídeos de rap. Sin embargo, aseguró que algunas «imitaciones», como el Ciudadanos de Albert Rivera, «se equivocan» cuando tratan de enfrentar a jóvenes y mayores, cuando lo necesario para la regeneración es, dijo, «un pacto de generaciones».

Lo cierto es que Rivera describió también hoy a sus futuros votantes como «gente que se indignaron y están ilusionados con el cambio», pero que, a diferencia de otros, buscan que la regeneración venga por «el centro» y no «por los extremos».

Mientras ambos partidos, cada uno a su manera, se reivindicaban herederos de la indignación, miembros de las asambleas madrileñas del 15-M celebraban el cuarto aniversario con actos festivos y de debate en la Puerta del Sol y con la proclamación de ser un movimiento «apartidista».

 

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