Un cazador y técnicos del Marjal salvan de perecer ahogada a una de las águilas pescadoras

Antonio Ferrando sostiene en sus manos al águila que quedó atrapada entre cañas durante más de un día. / A. F.
Antonio Ferrando sostiene en sus manos al águila que quedó atrapada entre cañas durante más de un día. / A. F.

Se trata de una de las cuatro aves que forman parte del proyecto de reintroducción en el paraje natural de Pego iniciado hace unos meses

K. CARRIÓ/ B. O.PEGO.

Nadie dijo que iba a ser fácil. La reintroducción del águila pescadora en la Marjal de Pego Oliva sigue avanzando, aunque lo hace superando escollos. El último de ellos, la juventud de los animales, que en ocasiones les juegan malas pasadas y que casi le cuesta la vida a uno de los cuatro especímenes que viven ahora en el paraje natural.

El animal quedó enganchado entre varias cañas cerca en un riachuelo y ya no pudo salir de allí. Los técnicos, quienes colocaron un localizador GPS a cada uno de los especímenes, iniciaron la búsqueda tras comprobar que el águila no se había movido en poco más de 24 horas, «algo muy raro en estos especímenes».

Los técnicos contaron con la colaboración del presidente de los cazadores, Antonio Ferrando, quién facilitó una pequeña embarcación con la que iniciaron la búsqueda por una determinada zona del parque. Finalmente dieron con él, «el pobre tenía las alas enganchadas con unas cuantas cañas, estaba nervioso y se le veía debilitado pero no herido». Consiguieron sacarlo y lo llevaron a la zona donde anida, en la cima de la Muntanyeta Verda.

Tras recuperar al animal, los técnicos comprobaron que no sufría heridas

Respecto a cómo llegó a parar allí, los técnicos y el cazador barajan varias hipótesis. Una de ellas que el animal intentó buscar alimento en el riachuelo, «cuando descienden lo hacen con las alas cerradas, es más fácil colarse entre las cañas, pero puede que al intentar alzar el vuelo quedase atrapado.

Otra de las hipótesis es la de que el águila chocó contra uno de los cables del tendido eléctrico que pasa por el paraje natural. Tampoco descartan que el animal perdiese altura. Por suerte todo quedó en un susto y el animal ya se encuentra en perfectas condiciones.

Desde el consistorio pegolino apuntaron que este tipo de sucesos pueden llegar a ser habitual cuando el animal tiene poca edad, «todavía son muy pequeños. Hay que estar muy atentos a lo que hacen durante estos meses», remarcó la concejal de Medio Ambiente, Laura Castellà. La edil recordó que hace poco otro de los especímenes tuvo otro percance: «voló demasiado tiempo y al final cayó exhausta al suelo, curiosamente, las demás acudieron en su ayuda y volvieron por si mismas junto a los cuidadores».

El trabajo de los técnicos, dos expertos ornitólogos, uno de ellos de la Fundación Migres, «está siendo fundamental, en todo momento están siguiendo el crecimiento de los cuatro especímenes». De madrugada sueltan a las crías para que vayan a pescar y vuelen durante un periodo corto de tiempo, con ello consiguen que se fortalezcan sus alas y afinen su instinto de supervivencia. La concejal de Medio Ambiente, Laura Castellà aseguró ayer que la adaptación de las rapaces al entorno ha sido «muy bueno. Todavía son jóvenes pero ya empiezan a dar vuelos e incluso a cazar por si mismas». Desde su llegada, todos los actores que participan en la reintroducción de la especie están echando una mano para que todo fluya como es debido.

De hecho el consistorio puso en marcha la adaptación del tendido eléctrico que pasa por el paraje natural. Se han incorporado protecciones de goma para evitar las colisiones fatales de los animales. Aunque algunos usuarios del parque echan en falta unos 'correctores de vuelo', indicadores para que las aves desvíen su trayectoria y evitar colisiones. El consistorio, además, cortó el cable de las torres inutilizadas que actualmente se encuentran en la zona de la Marjal. La edil explicó que todavía no se han retirado las punta de dichas torres, «porque los trabajos producirían mucho ruido que resultaría muy molesto para los animales. Hay que intentar que estén lo más tranquilos posible». Castellà aseguró que en el momento en que las águilas sean adultas y empiecen a anidar, «cortaremos estas puntas para ofrecerles unos posaderos y lugares idóneos para incubar sus huevos».

Perpignan

Pese a que todavía cuenta con poca edad, el crecimiento y desarrollo de alguna de las aves es mucho más rápido que el resto. De hecho, Ferrando reveló que uno de los machos emprendió hace unos días el vuelo hacía el norte y ayer los técnicos le confirmaron que las indicaciones del GPS señalaban que se encontraba en Perpignan, Francia. «Puede que estén encontrando demasiado calor y busquen algo más fresquito», bromeó. Ahora toca pasar el verano como se pueda, cuando llegue el invierno, las cuatro ejemplares emigrarán hacía Mali y Senegal.