May defiende en Belfast los beneficios de su plan europeo

Theresa May. /Reuters
Theresa May. / Reuters

La primera ministra viajó por la frontera en su primer viaje a Irlanda del Norte

IÑIGO GURRUCHAGACorresponsal en Londres (Reino Unido)

Theresa May visitó ayer la comarca fronteriza de Fermanagh, en Irlanda del Norte, y pronunciará hoy un discurso en Belfast defendiendo su propuesta para la futura relación con la Unión Europea. También se entrevistará con los líderes de los partidos norirlandeses, que no han logrado un acuerdo para restaurar la autonomía, suspendida desde enero de 2017.

La situación de la provincia ha mejorado tanto que, aunque las escalas de May en la región fronteriza se anunciaron con posterioridad a su visita, no se despliegan las medidas excepcionales de seguridad para la primera visita de la jefe de Gobierno que hubiesen sido necesarias hace dos décadas. May se detuvo en una fábrica de vajillas y porcelanas en la circunscripción de la líder unionista, Arlene Foster.

Disparos contra la Policía en unos disturbios en Derry y ataques con artefactos explosivos de poca potencia a las viviendas en Belfast de Gerry Adams y de otro exdirigente del IRA- obra en los tres casos de disidentes republicanos- son los sucesos violentos más llamativos en los últimos días. La fiesta 'orangista' del 12 de julio creaba tensiones callejeras más graves en el pasado.

May dirá hoy en Belfast que «nuestra tarea no es trabajar por un 'Brexit' teórico, sino hacer que sea un éxito en la práctica para toda nuestra población». Su propuesta de dar continuidad al comercio con la UE en bienes industriales y productos agroalimentarios, manteniendo las regulaciones comunitarias, evitaría la creación de nuevas infraestructuras aduaneras en la frontera irlandesa.

Bruselas propuso un acuerdo similar, pero limitado a Irlanda del Norte. Significaría la creación de controles fronterizos en toda la isla, algo que rechaza el partido de Foster, el DUP, cuyos votos en el Parlamento son necesarios para la estabilidad del Gobierno conservador. Los negociadores de la UE tienen que considerar ahora si aceptan que su propuesta se extienda a todo Reino Unido.

Graham Gudgin, economista jefe del grupo de estudios Policy Exgange, afirma que «muy pocos en Irlanda del Norte van a unirse a los 'brexiters' ingleses en su preocupación por las limitaciones a futuros acuerdos comerciales o por el restringido margen para cambios regulatorios», en el Libro Blanco de May. «Pueden ser vistos como cortos de ambición, pero tal ha sido la histeria sobre peligros más inmediatos que la gran mayoría aceptará este acuerdo con pocas quejas».

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