Crece el debate en Compromís a causa del estancamiento electoral

Ejecutiva de Compromís celebrada el pasado lunes. / EFE
Ejecutiva de Compromís celebrada el pasado lunes. / EFE

La coalición teme su posición residual fuera de Valencia y los críticos reclaman reforzar el mensaje sobre la utilidad del voto a la formación

 Burguera
BURGUERAValencia

La reunión de la ejecutiva de Compromís para analizar el resultado de las cuatro citas electorales de los últimos meses se zanjó con un mensaje de optimismo. La portavoz de la coalición y vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, zanjó el asunto asegurando públicamente que el balance electoral es positivo por haber fidelizado el voto. Sin embargo, históricos y nuevos dirigentes nacionalistas se preguntan por qué Compromís mejora sus datos en la ciudad de Valencia (9.000 votantes más que en 2015, sube cerca del 10%), por qué en una batalla frente a una candidata socialista, Sandra Gómez, que pensaba aprovechar la ola de la pujanza socialista, Joan Ribó crece en votos y concejales mientras el balance global en la Comunitat es negativo (45.000 sufragios menos que cuatro años antes, una caída del 12%). El número de concejales es similar (pasa de 721 a 724), pero el descenso de votos en conjunto supera el 10% (a pesar de que en Valencia capital aumenta). Además, en algunos casos, se registra una pérdida de algunas alcaldías relevantes como Sagunto, además de la caída de su presencia en las grandes poblaciones valencianas: Alicante, Elche, Castellón, Torrent, Xàtiva o Paterna.

De este modo, la gestión de Compromís a nivel autonómico, algo nunca visto en la Comunitat, no se rentabiliza. La efervescencia en los municipios (en 2015 dobló su número de concejales habitual, unos 300, y pasó a más de 700) contribuyó a incrementar la visibilidad de la marca, pero tampoco ha servido para crecer, convencer a más votantes de las bondades de su gestión.

Un tercio de todos sus votos se concentraron en Valencia ciudad. Y tres de cada cuatro papeletas en las elecciones del domingo se depositaron en las urnas de la provincia (donde logran 21.000 votos menos, bajan cerca del 8%). La expansión autonómica de la marca econacionalista no se ha producido. Al contrario, hay una contracción. Más arriba de Castellón y más abajo de Denia, el voto de Compromís es casi residual.

La pérdida de alcaldías como Sagunto recupera la disyuntiva de si apostar por lo identitario o por lo social

Los resultados electorales, tanto en los comicios municipales como en los autonómicos, no han permitido que ninguna de las corrientes ideológicas que conviven en la coalición imponga su hegemonía. La coalición se enfrente a una disyuntiva: el discurso más nacionalista (vinculado a la lengua, al refuerzo de la identidad valenciana frente a la española...) frente al discurso más social (políticas de igualdad, o las relacionadas con servicios públicos y derechos sociales). Uno de los dos debe ganar peso, y ni siquiera los clásicos nacionalistas tienen claro qué es mejor, a tenor de lo que ha sucedido en municipios como Sagunto, donde un alcalde de corte clásico del Bloc, Quico Fernández, ha perdido la vara de mando.

En el Bloc hay dos grandes preocupaciones. Desde la dirección del partido mayoritario se considera necesario destinar recursos a la expansión de la coalición en los territorios del norte y sur de la Comunitat, habida cuenta de que la provincia de Valencia está consolidada pero el resto, especialmente Alicante, Compromís es una opción de muy escasa relevancia. Dirigentes históricos nacionalistas señalan, además, la necesidad de dotar al discurso de Compromís de la idea de utilidad. Es decir, reforzar el mensaje de que votarles sirve para cosas concretas. De otro modo, la marca depende de su candidato: Oltra en el ámbito autonómico y Ribó como bastión municipal. Sin embargo, en las elecciones nacionales o europeas el resultado se reduce drásticamente porque, según concluyen algunos dirigentes, los valencianos no consideran útil votar a Compromís más allá de hacerlo en su pueblo, en su ciudad, o para la Generalitat. La utilidad del voto a la coalición se limita a lo territorial, y no va más allá de Almansa.

Oltra, por su parte, intenta cerrar filas. Ese blindaje también tiene que ver con la importancia de presentarse compactos y agrupados durante las próximas semanas, cuando se va a negociar la arquitectura del próximo Consell con los socialistas y podemistas, un diálogo que se inicia precisamente hoy, después de que la semana pasada se realizase un balance de la gestión del Gobierno valenciano durante la pasada legislatura.

Oltra mantuvo el discurso, en un receso de la Ejecutiva de Compromís celebrada el lunes, de que la coalición ha mejorado el número de alcaldías que ostenta y que aquellas donde gobernaban con mayoría absoluta han pasado de 18 a 35, además de aumentar el número global de concejales. «Seguimos siendo decisivos en la mayor parte de los ayuntamientos donde ya estábamos gobernando, lo que demuestra que cuando Compromís comienza a gobernar, la mayoría de izquierdas se amplía gracias a las políticas, y un ejemplo lo podemos encontrar en la ciudad de Valencia, donde se ha conseguido ganar por primera vez las elecciones», señaló.