El gobernador del Banco de España sabía los problemas de Bankia dos años antes de caer

El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordoñez. /LP
El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordoñez. / LP

Un correo, cuyo contenido literal se desveló ayer, refuta la declaración de Fernández Ordóñez, que negó conocer nada

ÁLVARO MOHORTE y R.E.Valencia

El exgobernador del Banco de España Miguel Ángel Fernández Ordóñez conocía desde julio de 2010 los problemas de solvencia, liquidez y rentabilidad de las cajas que dieron lugar a Bankia, según un correo electrónico remitido el 5 julio de 2010 por el inspector José Antonio Casaus a sus superiores y del que no se había conocido su contenido literal y los destinatarios hasta la sesión de ayer. Esto significa que el máximo responsable del regulador sabía 21 meses antes de la intervención de la entidad los problemas que se cernían sobre el banco.

Casaus relata a sus superiores la reunión que había mantenido en esa misma fecha con Fernández Ordóñez, en la que advirtió al entonces gobernador de los problemas de las cajas que se integraron en Bankia. El correo electrónico en el que Casaus resumía su reunión con Fernández Ordóñez lo recibieron el entonces director de Inspección del Banco de España Pedro González, el exjefe del grupo de Inspección del Banco de España en Caja Madrid, Francisco Javier del Río, y Francisco Monzón, del departamento de Supervisión.

El regulador conocía desde 2010 la escasa liquidez, rentabilidad y solvencia de los integrantes del banco

De esta forma, Casaus refuta lo que sostuvo Ordóñez durante su declaración como testigo ante la sección cuarta de la Sala de lo Penal el pasado 25 de marzo, cuando aseguró que no recibió ninguna alerta de sus inspectores sobre la situación de la entidad hasta 2012. Dijo también que desconocía los correos que el inspector José Antonio Casaus remitió a sus superiores, cuyo contenido «acertó por casualidad» con los problemas de viabilidad pero no con las razones.

El citado correo de 5 de julio de 2010 no obraba hasta ahora en la causa, pero fue aportado por el exdirector de Inspección del Banco de España Pedro González, que declaró el lunes como testigo y cuya comparecencia continuó ayer. Según el texto de Casaus, por aquel entonces inspector de cabecera de las cajas de ahorros que dieron lugar a Bankia -Caja Madrid, Bancaja, La Caja de Canarias, Caja de Ávila, Caixa Laietana, Caja Segovia y Caja Rioja-, en aquella reunión explicó a Fernández Ordóñez que estas cajas afrontaban «graves» problemas de solvencia, liquidez y rentabilidad.

Sin «soluciones ortodoxas»

El inspector añadía que para esta situación no cabían «soluciones ortodoxas y sí un SIP (Sistema Institucional de Protección), saneando contra reservas y reduciendo capacidad». Entre los problemas que describe Casaus, destacan unos activos «deteriorados notablemente hasta el punto de comprometer no ya la rentabilidad, sino la solvencia».

Mencionaba también un considerable volumen de activos a largo plazo con muy baja rentabilidad, como hipotecas a 30 años que suponían el 40% del riesgo crediticio, y serias dificultades de liquidez que «en el mejor de los casos» provocarían un sensible aumento de los costes financieros. Asimismo, señalaba un sobredimensionamiento de personal y de red de oficinas.

Otra fuente de problemas fue la «grave distorsión en el mecanismo de fijación de precios de los activos, al aparecer una demanda muy agresiva en el volumen y absolutamente inelástica al precio, que ha creado una espiral inflacionista» en todos los activos, mobiliarios, inmobiliarios y materias primas.

El exdirector de inspección admite que Bancaja estaba peor de lo que pensaban

El exdirector de Inspección del Banco de España Pedro González admitió ayer que el Banco de España «no supo o no pudo» diagnosticar adecuadamente la situación real de Bancaja, «que era peor de lo que pensábamos», antes de integrarse con otras seis para dar lugar a Bankia.

En su segunda jornada de declaración como testigo en el juicio por la salida a Bolsa de Bankia, González defendió el trabajo realizado por los equipos de inspectores, de una gran profesionalidad y que trabajaban «en un régimen de semiesclavitud» con horarios muy exigentes. Pero eso no fue suficiente para acertar con el diagnóstico de Bancaja, y añadió que hay que reconocer que estaba peor de lo que se pensaba y que ya en el último trimestre de 2011 se empezó a detectar cómo aumentaba la morosidad en cantidades alarmantes.

A ninguna entidad se la obligó a integrarse, explicó, pero sí se les dijo que, «si no se integraban, estarían en una situación dramática»; seguramente a Bancaja se la obligó a que se integrara en algún sitio, pero «no con Caja Madrid», ha dicho, y ha puesto en duda que los entonces gobernador y subgobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez y Javier Aríztegui, respectivamente, lo hicieran.

González ha reiterado en varias ocasiones durante su testimonio ante la sección cuarta de la Sala de lo Penal que la labor del Banco de España no es dar una imagen fiel de una entidad financiera o vigilar la formulación de cuentas, tareas cuya responsabilidad recae en el auditor y en los administradores.

De hecho, cuando se enteró de que Bankia había formulado sus cuentas de 2011 sin el informe del auditor, lo que supo por la prensa, se quedó muy sorprendido, según sus palabras, y al equipo de inspectores del Banco de España «que no sabíamos nada, nos dio mucha ansiedad, y nos dijimos: ¿qué ha pasado aquí?»

Todo ello alimentaba un negocio bancario de apalancamiento total, como demostraba la cantidad de suelos comprados por los promotores españoles y el precio disparatado pagados por ellos. Dada la «magnitud» de los saneamientos necesarios y la debilidad de las cuentas de resultados, prosigue el correo, no cabe una solución ortodoxa, como la de sanear los activos en dos o tres años.

Como testigo, Ordóñez aseguró que «el Banco de España no lo sabe todo, ésa es la labor de los gestores». Sobre la postura crítica de Casaus ante la situación de las cajas que dieron lugar a Bankia, explicó que «es como si me dicen que usted se va a morir a la salida porque le puede caer encima un teja, y muere, pero no por ese motivo».

El caso Bankia, en la Audiencia Nacional