Las ayudas a la industria suponen un «elevado coste» a pesar de su baja eficiencia

Una fábrica de vehículos./Efe
Una fábrica de vehículos. / Efe

La AIReF propone suspenderlas y concluye que de los 4.900 millones en préstamos concedidos a empresas, aún quedan 3.300 por devolver

Edurne Martínez
EDURNE MARTÍNEZMadrid

La Autoridad Fiscal sigue pasando la factura de las ayudas públicas concedidas. En el informe publicado este miércoles por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) insta a que se suspendan las ayudas a la industrialización hasta que no se rediseñen por su elevado coste y su baja eficacia. Y es que el Ministerio de Industria concedió entre 2008 y 2016 préstamos por valor de 4.900 millones de euros, de los que solo se beneficiaron un 2% de las empresas industriales, unos 5.000 proyectos, según los datos del sexto informe del organismo.

La Administración ha pagado directamente por estas ayudas a la industria unos 1.200 millones de euros por el «elevado coste financiero» al que tuvo que enfrentarse el Tesoro para conseguir el dinero en los años de la crisis, y apenas ha tenido impacto positivo en la industria. Y todo a pesar de que el objetivo de este programa es la concesión de préstamos por parte del Ministerio a empresas industriales con la condición de crear empleo y aumentar la inversión productiva.

El problema es que, según los cálculos del organismo, por cada puesto de trabajo generado, el coste para el Estado es casi cinco veces más alto (25.000 euros) que el subsidio máximo por desempleo, a lo que se suma 55 céntimos para la Administración por cada euro invertido. Más allá, denuncia que estos puestos de trabajo son temporales y a los cinco años la mayoría desaparecen.

Así, entre 2008 y 2014 se calcula que se crearon unos 33.000 empleos pero que pasados cinco años desde cada convocatoria, son reabsorbidos por las empresas, aunque la AIReF tiene en cuenta que el periodo de análisis coincide con los peores años de la crisis, cuando se destruyeron miles de puestos de trabajo. De esta forma, cifra el impacto por convocatoria en 4.700 puestos de trabajo y 208 millones de euros de inversión.

Alta morosidad

Otro de los problemas que se ha encontrado la AIReF en su examen es que de los 4.900 millones en préstamos, a finales de 2017 aún quedaban pendientes de devolver unos 3.300 millones, lo que supone un alto nivel de morosidad en este tipo de ayudas, según denuncia el organismo presidido por José Luis Escrivá.

Más allá, el documento revela que solo un 4,5% de las empresas industriales han solicitado este préstamo del Ministerio de Industria, y han sido beneficiarias aproximadamente la mitad de ellas. Por ello, constata que la difusión pública del programa es «insuficiente», tiene una «alta dependencia» de intermediarios en la solicitud y concentración en empresas ya beneficiarias. Así, la AIReF señala que menos de un tercio de las compañías participantes han tenido conocimiento del programa por un medio público y que el porcentaje de repetición está en el 45%.