Pilota

Puchol II, el quinto elemento

JUANJO MONZÓ

El de Vinalesa vence a Pere Roc II en una final muy estratégica (60-55) | El resto de 27 años accede al selecto club de ganadores de más de un Individual en el que sólo están Sarasol, Genovés, Álvaro y Soro III

Moisés Rodríguez Plaza
MOISÉS RODRÍGUEZ PLAZA

Cuando ayer, bien temprano, sonó el despertador en casa de Bene Vijuescas, acababa de comenzar la tercera final de un Individual para Puchol II. El seguidor más entusiasta, y también el más sufridor, del escaleter de Vinalesa, preparó con esmero el almuerzo para el pilotari, su cuerpo técnico y algún afortunado más de su círculo de confianza. Porque resulta difícil decantarse sobre si Bene sabe más de cocina o de pilota. Lo que sí está claro es que puede estar orgulloso de haber formado parte del dispositivo que ha convertido al resto de 27 años en el quinto elemento. Hasta ahora, en más de tres décadas de historia, sólo cuatro profesionales de la escala i corda habían alzado más de una vez el Fris Grec: Genovés I, Sarasol I, Álvaro y Soro III. Puchol II está ya en un selecto club, cuyos integrantes han marcado una época en la vaqueta. Y él lo tiene todo para hacerlo.

Esta era va a ser la de la tecnología. Hay quienes dicen y con razón que Puchol II y Pilota 3.0 -su grupo de entrenamiento- no han sido los primeros en introducir la preparación física en el deporte autóctono. Pero sí están empecinados en vivir el deporte de élite como una ciencia, donde innovar y corear los avances realizados es casi una filosofía de vida. La realidad, sin embargo, es que no solo ellos, sino todo el deporte profesional tiende a prepararlo todo. Como Froome en ciclismo, que ha pasado años compitiendo mirando más el medidor de potencia que la carretera.

Está todo más que estudiado. Pero por parte de Puchol II y su entorno, y de Pere Roc II y su círculo de confianza. La final, por lo tanto, era inevitable que concluyese 60-55. «Yo sé los puntos fuertes de Javi, los que tengo que evitar. Y él, igual. Aquí sólo te puedes sorprender tú mismo por los nervios», reflexionaba tras la partida el de Benidorm. Por ese motivo, la final de ayer en Pelayo fue un duelo táctico, casi guionizado y no un duelo con tintes épicos como antaño.

«Estos van a ir a iguales a 60», pronosticaba Antonio Reig 'Rovellet', la leyenda de Pelayo, que algo sabe de pilota, desde el primer quinze. «Ahora, con tanta preparación física... en nuestra época ibas a uno que te daba algún masaje en el tendón, luego jugabas y ya está», deslizaba el veterano expilotari. Pero muchos picaron, apostaron fuerte por Puchol II -llegaron a dar tres juegos 'd'eixida' y de 20 nada más empezar la partida- y perdieron.

Las frases

Francesc Xavier Puchol 'Puchol II' Pilotari de Vinalesa
«El primer mano a mano #es un sueño de pequeño y con este piensas: '¡Pues no lo gané de casualidad!'»
Rodrigo Sebastià 'Pere Roc II' Pilotari de Benidorm
«Esta no es la final de 2017, he hecho una muy buena partida. Tengo que ganar un Individual... como mínimo»

Porque las finales, a 2018, están amasadas y cocinadas a fuego lento. No se deja ningún detalle al azar. Está todo pensado, hasta el desayuno de Bene Vijuescas. «Hemos hecho lo mismo de 2016. Si algo va bien, no hay que tocarlo», argumentó Puchol II cuando entró en el vestuario cinco minutos antes de las 10. Lo acompañaba Domingo Palacios, uno de sus entrenadores, que media hora después le pidió un café solo en el restaurante. Mientras, el pilotari ya se estaba arreglando las manos frente a una lámpara de infrarrojos para calentar el hombro.

Pere Roc II sí tenía que cambiar algo. La final de 2017 la perdió y no la disfrutó. Aquel día se pegó un madrugón. Se despertó a las 6 en Benidorm. «Hoy me he levantado a las 8 más feliz que todo», coreaba orgulloso después de entrar pasadas las 10.30 en el vestuario. Al contrario que el año pasado, lleva desde el viernes en Valencia. Recién casado con Samantha, la preparación del Individual privó a la pareja de una luna de miel que tienen pendiente. Mientras ese gran viaje llega, decidieron venirse a la ciudad y alojarse en un hotel cercano al trinquet todo el fin de semana.

«He hecho los deberes y yo voy a intentarlo de todas las formas. El año que viene volveré a estar aquí para ganar y si pierdo de nuevo, seguiré luchando por ello. El Individual es un reto que tengo y creo que voy a lograr uno, como mínimo», señalaba ya después de la partida. Valiente. Como siempre. Ante el micrófono y frente a los rivales.

Como Puchol II, Rodrigo es también una de las figuras de la pilota moderna. Ambos traen la partida planificada y por ello la final de ayer decayó en un pulso en el que ninguno falló. Los dos se agarraron al dau como modo de supervivencia y aguardaron a una oportunidad en el resto que no llegó. «Javi tiene un muy buen dau. Los dos hacemos muy bien la faena y no hay fallo. Él sabe que debe restarla a rebote porque si entro por delante padece y yo sé que si se la doy a rebote me la tira a la galería», analizaba Pere Roc II.

La pelota se va al pasillo

Puchol II tuvo val para romper desde el resto al inicio de la partida. Pere Roc II no se vio en esa situación pero, con 45-45 e iguales a 30 gozó de lo más parecido a esa oportunidad. «La tengo de bot i braç para meterla en la galería y se me va al pasillo. Y el siguiente quinze lo hago yo», narraba. Pero esa ocasión no se dio y quien sumó fue el escaleter de Vinalesa, que celebró ese juego con especial efusividad.

«Era un momento de mucha concentración. Cada uno ha jugado sus cartas. Desde el resto era muy difícil y en el dau me he sentido muy cómodo», señalaba Puchol II. Tras ese lance en el que pudo haber cambiado la partida, ya nada salió del guión. «La satisfacción es mayor porque ha sido una partida de superación a nivel mental. No todo el mundo está preparado para aguantar esa presión de tener que mantener todo el rato la ventaja», apostilló.

Por mucho que en la pilota moderna todo esté planificado, hay un pequeño porcentaje de acciones que no se pueden predecir. Y en una partida como la de ayer, en la que se dominó desde el dau, ese pequeño terremoto pueden provocarlo los feridors. Miguelín, que sacó para Puchol II, se pasó concentrado y con la mirada perdida los 30 minutos previos al va de bo. Tras el 55-55, sabiendo que su servicio había terminado, acompañó serio al de Vinalesa hacia la parte del dau.

Oltra, el feridor que sólo había perdido una partida en todo el campeonato, podía tener la llave en favor de Pere Roc II. Pero cometió falta en el primer saque y ahí se diluyó cualquier posibilidad de desenlace épico y no planificado. Más cómodo desde entonces, Puchol II mantuvo el guión en el dau, disparando hacia la muralla proyectiles ante los que ni siquiera un zurdo como Pere Roc II puede responder. «Con lo física que es ahora la pilota y con estas pelotas, a la primera 'trompada' no da tiempo a reaccionar», subrayaba. Es el deporte moderno. El de la era que ya tiene a Puchol II como nombre propio con sus dos títulos del mano a mano, y en la que tratará de tatuar el suyo en 2019 Rodrigo Sebastià.

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