Patinaje

Javier Fernández: «Me gustaría ser entrenador y tener una escuela»

El patinador Javier Fernández. / Foto: Rodrigo Jiménez (EFE) I Vídeo: Atlas

El siete veces campeón de Europa y bicampeón mundial deja la competición de élite pero no cuelga los patines

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉSMadrid

Suena la imponente voz de Frank Sinatra en los altavoces del Palacio de Hielo de Madrid y un elegante Javier Fernández hace acto de presencia ante los medios. Calzado con sus inseparables patines, se desliza hasta el atril entre los aplausos de los presentes, que se ponen en pie para recibir al recién proclamado campeón de Europa por séptima vez. Ni siquiera ahora, en sus primeros días fuera de la competición, el patinador madrileño parece dispuesto a alejarse de esas cuchillas metálicas con las que desde que era apenas un niño lleva emocionando a todo aquel que observa sus delicados movimientos sobre el hielo.

El rostro de 'Súper Javi' refleja cansancio, pero también una reposada e íntima felicidad después de lograr lo que todo deportista sueña, poner punto final a su carrera desde lo más alto del cajón del podio. Han pasado unas horas desde que logró su séptima corona continental, tras la remontada para el recuerdo del pasado sábado sobre el hielo del Minsk Arena, y apenas le ha dado tiempo a aterrizar en su Madrid natal procedente de Bielorrusia, pero el de Cuatro Vientos ya tiene muy claro lo que quiere en su nueva vida. «Dejo la competición, pero no dejo lo que siempre me ha gustado hacer. Hay mucho futuro por delante. Tenemos las exhibiciones de 'Revolution on Ice' -el espectáculo de patinaje y música al que se dedicará en cuerpo y alma durante los próximos meses, primero en varias ciudades españolas y luego en todo el mundo, ya que su objetivo es exportar el evento y fusionarlo con el flamenco para llevarlo a Asia-, queremos seguir haciendo campamentos y seminarios y llegar a muchos países. También me gustaría ser entrenador y tener una escuela», señala, con la ilusión reflejada en sus ojos.

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Atrás queda una carrera de leyenda, en la que un niño de siete años que soñaba con patinar se convirtió en el mejor y logró dos Mundiales, siete Europeos y un bronce olímpico a pesar de haber nacido en un país más que alejado de la élite del patinaje artístico sobre hielo. No fue un camino de rosas. Con 17 años, tuvo que hacer las maletas rumbo a Estados Unidos, en el primer paso de un viaje apasionante que le llevó después a Toronto, donde en los últimos años ha pulido su inmenso talento a las órdenes del canadiense Brian Orser.

«Poco después de empezar a patinar tuve un sueño. ¿Podía un chaval de Cuatro Vientos destacar en un mundo tan diferente y complejo respecto al que estamos acostumbrados? Esa era la gran pregunta. Me atreví a seguir soñando. Viajé por el mundo y perseguí ese sueño. Como sabéis, el sábado pasado fue mi última competición y vuelvo a casa con siete campeonatos de Europa, dos campeonatos del Mundo y una medalla olímpica, ¿Pero cuán importantes son esos campeonatos? Me llevo el calor de los aficionados, eso seguro, y me llevo también el cariño con el que siempre me han tratado los medios de comunicación y el apoyo de las instituciones», recordó ante la mirada orgullosa de sus padres la que probablemente sea la figura más querida y admirada del patinaje por su humildad y su carácter siempre cercano. Prueba de ello son las muestras de cariño de compañeros, rivales y deportistas de otras disciplinas que desfilan por las pantallas y que a punto están de sacarle la lágrima.

«Os animo a conseguir vuestros sueños. Por imposibles que parezcan, muchas veces los sueños se cumplen. Incluso hay veces en las que la realidad supera al sueño, como a mí me ha ocurrido». Palabra de campeón, de pionero que con su pasión y su esfuerzo ha abierto caminos insospechados en el deporte español. Senderos por los que transitarán los niños y niñas que hoy sueñan como él lo hizo a su edad, pero con una diferencia notable: el héroe ya no es un ruso, un canadiense o un suizo. El héroe ahora se apellida Fernández y nació en Cuatro Vientos. Suenan ahora los acordes de Europe y su 'The Final Countdown' en el Palacio de Hielo. Para 'Súper Javi', la batalla de su nueva vida comienza hoy.