Patricia Campos: «La pilota es idónea para enseñarla en África y salvar vidas»

Patricia Campos, en el trinquet de Pelayo mientras unos chavales pelotean. / jesús signes
Patricia Campos, en el trinquet de Pelayo mientras unos chavales pelotean. / jesús signes

«Fuimos a aprender a Borbotó y ya había quien quería apuntarse. Son gente acostumbrada a trabajar con las manos y se les da bien», señala «En mi ONG he empleado el fútbol para que mujeres con sida o niñas vayan a la escuela. Con la vaqueta podemos hacer igual»

MOISÉS RODRÍGUEZ

valencia. Patricia Campos tiene dos pasiones: la aviación y el fútbol. Bueno, y una tercera: la lucha por la igualdad. «No sé la razón de esa inquietud. Quizás porque mi padre fue maltratador, o porque me prohibieron cosas como jugar a fútbol o tocar la trompeta. Esas injusticias me han afectado y no quiero que ninguna niña o mujer pase por lo mismo», asegura. Un día, decidió aplicar las dos primeras para pelear por lo último: no tenía un avión, así que me decanté por el balón.

Buscó un país donde las mujeres sufriesen injusticias e inmediatamente sus ojos se dirigieron a África. «Busqué un país con una situación dura. Al principio, eran reticentes a que una mujer les enseñara, incluso las propias mujeres. Ahora tenemos tres equipo, uno de mujeres con sida, otro de niños y un tercero de niñas», señala.

Patricia Campos va dos veces al año a Kajjansi, la ciudad ugandesa donde desarrolla su proyecto. Cada vez que vuela hacia África, trata de hacerlo con material que va recabando de diferentes asociaciones, clubes e instituciones. Quizás esta vez acuda con otro deporte bajo el brazo: la pilota. «Sabía que existía, pero mi primer contacto de verdad fue la semana pasada. Fuimos a conocerla con gente de la ONG -Goals for Freedom- a Borbotó», especifica: «Si te soy sincera, el raspall no me gustó tanto, pero el one wall y la escala y corda, me cautivaron».

«De la pilota me encantó la deportividad, lo de dar un tanto. Me gustaría poder trasladarla al fútbol»

«Soy de Onda y allí hay trinquet. Recuerdo preguntar de niña y que mi abuelo me decía que ese no era sitio para mujeres. Sé que si me hubiera empeñado, habría entrado, pero me decanté por el fútbol», indica. Años después, Patricia se muestra entusiasmada por haber jugado una mañana con una campeona de Europa de pelota a mano. «Compartir cancha con Ana de Borbotó, que es la mejor jugadora de Europa senior, es un lujo. Me encantó saber que hay mujeres en la pilota», señala. Pero no fue lo único que la conquistó del mundo de la vaqueta.

«Me gustó mucho el ambiente, tanto en la cancha como en el bar que hay al lado. La pilota es un deporte que forma parte de nuestra cultura y se nota en el entorno, con todo el mundo hablando en valenciano», relata Patricia Campos, que añade: «Eso, y la paella que nos hicimos después de jugar. ¡Eso no podía faltar!», relata. Como actividades de cara al futuro, propuso venir a practicar a Pelayo: «Y hacernos un almuerzo, claro está».

De todos los valores que percibió en la pilota, Patricia Campos destaca la deportividad. «Eso de que sea el propio deportista el que dé el tanto, me encantó. Esos valores me gustan y querría trasladarlos al fútbol», señala, aunque reconoce que algo así es a día de hoy impensable en el deporte rey: «Cuando estaba de entrenadora en Estados Unidos, me pasaba los partidos gesticulando. Como Simeone. Un día, vino el árbitro y me dijo: 'Aprecio su pasión pero, por favor, tranquilícese'. Soy latina, y eso me aburre, pero aquí a veces nos pasamos, con padres discutiendo o hasta pegándose».

Pero volviendo a su vocación solidaria, de la actividad de la semana pasada con Goals for Freedom en Borbotó percibió que la pilota puede ser una herramienta para la ONG. «A los inmigrantes que llevamos se les dio bien enseguida. Los africanos están acostumbrados a trabajar con las manos y trepar. Las tienen grandes y duras como la suela de una zapatilla. El raspall es ideal para ellos. Ya había algunos que querían apuntarse y son gente muy noble», comenta Patricia Campos.

Desde entonces no deja de darle vueltas a un asunto: «La pilota es idónea para enseñarla en África, como hemos hecho ya con el fútbol. Serviría para salvar vidas», asegura antes de explicar esta afirmación: «Podríamos iniciar a gente de Uganda y luego becar a algunos chicos y chicas para que vinieran a perfeccionarse a Valencia. Para ellos eso supone todo, la vida entera».

La cabeza de Patricia Campos ya le da vueltas a cómo trasladar el deporte autóctono a Kajjansi. «Se pueden hacer talleres de cómo arreglarse las manos y donde tenemos la escuela hay paredes donde podrían jugar a one wall. ¡Claro que me lo estoy planteando!», señala la castellonense, que tiene previsto viajar a Uganda en abril.

Por el momento, se queda para ella la riqueza de haber conocido una modalidad que tenía tan cerca pero que resultaba desconocida para ella. «Esto me ha servido para reflexionar. A veces te centras tanto en el fútbol que te ofrecen probar el balonmano, el baloncesto o el tenis de mesa y no... fútbol, fútbol y fútbol. También me inicié en el surf y me gustó», desliza. Pero parece que la pilota la ha cautivado más.

 

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