Ocho mujeres sin límites

Referentes en distintos sectores de la sociedad destacan el talento, el esfuerzo y la creatividad femeninas

La expiloto militar y entrenadora de fútbol Lorena Campos, sentada en una escalinata junto al MuVIM. /I. Marsilla
La expiloto militar y entrenadora de fútbol Lorena Campos, sentada en una escalinata junto al MuVIM. / I. Marsilla
ISABEL DOMINGO y JUAN ANTONIO MARRAHÍValencia

Rosa, Nuria, Amparo, Carmen, María José, Ana, Lorena o Patricia. Son los nombres de las protagonistas de hoy en LAS PROVINCIAS; mujeres valencianas que han llegado a lo más alto en sus respectivas carreras profesionales y que reflexionan sobre las barreras, las trabas o los retos a los que han tenido que enfrentarse en diferentes etapas laborales. También analizan los problemas que aún persisten entre la población femenina y que son comunes entre ellas a pesar de proceder de ámbitos tan distintos como la sanidad, la tecnología, la cultura, la gastronomía, el deporte, la policía o la iglesia.

Así, brecha salarial, desigualdad, esfuerzos personales o hacer efectiva la conciliación familiar y laboral son algunos de los términos que aparecen de forma constante en las distintas conversaciones con estas profesionales. Y todas ellas ponen sobre la mesa la educación desde pequeños como una de las claves para dar un vuelco y conseguir la igualdad real de derechos entre hombres y mujeres.

También coinciden en que la sociedad no puede permitirse perder el talento y la creatividad femeninas. «La igualdad de derechos de las mujeres no es sólo cosa de ellas, es cuestión de toda la sociedad que es, aparte de la propia mujeres, la beneficiaria del avance en este campo y, por tanto, debe ser la artífice del mismo», reflexionaba para este periódico el pasado domingo la directora de la Unidad de Igualdad de la Universidad CEU Cardenal Herrera, Ruth Abril.

Ocho mujeres sin límites, ocho referentes para el resto de la población femenina que también podrían llamarse Ana, Pilar, María, Beatriz o tantos otros rostros que hoy, Día Internacional de la Mujer, darán un paso al frente para reclamar contra las barreras, conseguir más cotas de representatividad y luchar contra la discriminación salarial. En definitiva, voces que hoy -como ya sucedió hace un año, con un 8-M calificado como agitador de conciencias- clamarán por una sociedad igualitaria.

Patricia Campos. Primera piloto naval y entrenadora «Invito a todas a pilotar su sueño sin temores»

Los 41 años de vida de Patricia Campos Domenech (Onda, 1977) son un ejemplo de superación de baches. La demostración práctica de que una mujer llega tan alto como se plantee. Pese a quien pese. Y ella ha tocado y surcado el cielo. Es ya célebre por convertirse en la primera piloto naval de las Fuerzas Armadas en España, a los mandos de un reactor o un helicóptero.

Hoy es la mujer al frente de Goals For Freedom, un proyecto humanitario en Uganda y en Valencia basado en este deporte. «Organizamos pachangas de mujeres y hombres, quienes juegan son víctimas de violencia de género, migrantes o enfermos mentales».

La infancia de Patricia fue complicada. «Mi madre, por cincunstancias de la vida, tuvo que hacer de padre y madre, de mí y de mis dos hermanos». A su progenitor prefiere «ni nombrarlo».

En Valencia estudió Comunicación Audiovisual, descubrió su atracción hacia las chicas y se lo reveló a su madre. «Si tu eres feliz, yo también», le dijo su progenitora. Y asunto zanjado. En la Facultad alimentó otro sueño: ser piloto militar. Lo logró en 2005. Durante una década sirvió en las Fuerzas Armadas. «He volado por cielos de África, España y Europa», rememora.

Pero no alberga muy buen recuerdo de su paso por la escuela naval militar: «Aires de superioridad, chistes sexistas y machistas en los comedores, humillaciones...». Pese a las dificultades, «invito a todas las chicas a hacer lo mismo, a pilotar sus sueños y a saltar todas las barreras. Siempre hay personas que intentarán complicarle la vida». Su experiencia de aquellos días está plasmada en el libro 'Tierra, Mar y Aire'.

Al cabo de ocho años, con más de 1.000 horas de vuelo, colgó el casco, pidió una excedencia y conquistó otro sector tradicionalmente masculino. Se hizo entrenadora de fútbol en Estados Unidos. «En España no me hubiera ganado la vida como entrenadora, allí no te juzgan por ser mujer».

Y después, rumbo a Uganda con su proyecto humanitario. En el país se abrió paso en un «un país de alto riesgo» donde a las lesbianas «las someten entre varios hombres en las llamadas 'violaciones correctivas'». Según recuerda, «era imposible no sentir miedo, por ser mujer y, además, por mi condición sexual». Pese a todo, no se considera valiente. «Valiente», corrige, «es una mujer que trabaja, cuida a sus hijos y vive con un maltratador», zanja.

Ahora está embarcada en el proyecto 'Supera-t', precisamente encarado a vencer desigualdades sexuales en el deporte y apoyar el deporte femenino. «Los sueños se pueden conseguir, a pesar de las barreras machistas que nos impone la sociedad y, a veces, también nosotras mismas».

-¿Cree que prevalece el machismo en el deporte?

-El deporte igualitario es una asignatura pendiente. Aún tardaremos años en ver a una entrenadora mandando en el banquillo de un equipo de Primera División. Y es muy absurdo, porque hay ya mujeres a las que les sobra capacidad y conocimiento.

La directora de arte alicantina posa en un centro cultural de Madrid, donde se ha establecido.
La directora de arte alicantina posa en un centro cultural de Madrid, donde se ha establecido. / Elvira Megías
Lorena Puerto. Directora de arte del cortometraje 'Madre' La mirada artística de una valenciana, en la nominación a los Oscar

Nacida en Aspe, con 38 años y madre de un niña, Lorena Puerto cursó Bellas Artes en la Universitat Politécnica de Valencia. Casi dos décadas después, su nombre brilla vinculado a los Oscar de Hollywood con la dirección artística del cortometraje 'Madre', Goya al mejor corto y con más de un centenar de reconocimientos. Antes fue directora artística de la exitosa 'L'Alquería Blanca'.

Puerto destaca en un mundo, el del cine, donde la dirección de películas se confía a mujeres en contadas ocasiones. Y calidad femenina hay a raudales. Bastan ejemplos como los de Jane Campion, Kathryn Bigelow, Sofia Coppola, Isabel Coixet, Pilar Miró o la también alicantina Cecilia Bartolomé.

«Mientras estudiaba me gustaba el cine, pero no conocía exactamente la dirección artística. Al acabar la Facultad, me interesé por el audiovisual y la fotografía», recuerda Puerto. Un obsequio de su padre orientó su talento. «Me regaló una cámara HD y siempre estaba grabando de todo. En el último año de carrera, escuchó en la radio algo sobre la escuela de cine de Madrid y me lo comentó». Se lanzó a las pruebas y apareció su camino.

A lo largo de su carrera, Puerto ha trabajado en numerosos cortometrajes y formó parte de la dirección artística de la exitosa serie de, entonces, Canal 9. Y finalmente llegó 'Madre', dirigida Rodrigo Sorogoyen, con el que ya había colaborado en otros dos trabajos. «No esperaba la nominación al Oscar. Era muy difícil, pero ha pasado». Finalmente, la estatuílla se marchó para 'Skin'.

Según reflexiona, «estamos en fase inicial, pero en las últimas décadas ha habido un gran avance respecto al acceso de mujeres a sectores donde el trabajo era exclusivamente desarrollado por el hombre». En su opinión, «la educación, un cambio de mentalidad y el esfuerzo de muchas mujeres que se empeñaron en trabajar en lo que querían han abierto puertas a las generaciones posteriores».

-¿Le irrita ver sólo hombres nominados a los grandes premios de dirección del cine?

-El audiovisual es un sector inestable, con jornadas laborales largas, complicado y duro. Requiere de grandes esfuerzos personales y la mujer no ha tenido un fácil acceso. Ahora hay más oportunidades y más mujeres dedicadas a dirección de foto, arte, producción, montaje... Sin embargo, en los premios de la industria sigue siendo escaso el número de mujeres directoras u otras especialidades galardonadas. Se nos resiste y queda mucho que recorrer. La igualdad debería ser un proyecto común.

La alpinista valenciana, en pleno ascenso.
La alpinista valenciana, en pleno ascenso. / LP
Rosa Real. Alpinista valenciana «No existe cima en el mundo que no pueda conquistar una mujer»

De alcanzar cimas entiende un rato Rosa Real. Es la única valenciana que ha coronado un ochomil y se quedó a 200 metros del techo del Everest. Nació en Cuenca hace 55 años, se crió en Valencia y es licenciada en Medicina y Cirugía, además de profesora de Educación Física. Y madre, condición que no la ha apartado de las alturas.

Así recuerda su infancia y juventud: «En casa poníamos mesa yo y mis hermanas. La familia prefería que el hermano no lo hiciera». Más tarde, cuando comenzó su pasión por los ascensos se encontró con pinceladas de desigualdad: «En la montaña se te censuraba si ibas con chicos, tanto en familia como en el entorno deportivo. Si salías con tres chicos de expedición o de excursión y ninguno era novio, ¿dónde ibas...?»

También sufrió la desconfianza en su talento. «Se cuestionaba que una fuera sola a la montaña, se dudaba de nuestra capacidad deportiva y solía pensarse que el montañista había seleccionado a una u otra más bien por interés sentimental, en vez de por su valía para los ascensos», lamenta. Pero ella la demostró con creces. Los 8.200 metros del Cho Oyu, entre Nepal y Tibet, no pudieron con ella. Tampoco el Gasherbrum II, en Pakistán. «No existe cima en el mundo que no pueda conquistar una mujer. Edurne Pasabán tiene todos los ochomiles, Chus Lagos fue la primera española en subir sin oxígeno al Everest y hay más ejemplos femeninos».

Hoy Real, junto a cuatro compañeras madres, integran el grupo de alpinismo femenino Mujeres Trango World. «Es un gran aliciente para mantener la ilusión junto a mujeres en mis mismas condiciones personales y físicas. Animo a todas a seguir coronando montañas».

-¿Se ha encontrado con reproches por ser madre y practicar un deporte con cierto riesgo?

-La verdad es que sí. He oído muchas veces aquello de '¿cómo te vas de expedición teniendo un hijo tan pequeño?'. Y siempre he respondido lo mismo: 'Dejándolo al cuidado de su padre. Y de la misma manera que se van muchísimos alpinistas hombres con hijos a los que nadie les hace esa pregunta'.

La inspectora Velázquez, en su despacho de la Jefatura Superior de Policía.
La inspectora Velázquez, en su despacho de la Jefatura Superior de Policía. / M. molines
Ana C. Velázquez. Inspectora de ADN «Si logro identificar a un violador salvo a sus futuras víctimas»

Cuando un hombre no respeta la libertad sexual de una mujer puede acabar en los calabazos o en la cárcel gracias al trabajo de Ana Cristina Velázquez Delgado. Con 42 años, casada y madre de dos niños, es la inspectora al frente del laboratorio territorial de ADN (Policía Científica). Ella coteja pruebas de violaciones, homicidios y otros delitos en los que la genética es clave para incriminar a los sospechosos y así lograr una condena efectiva. Con su esfuerzo se han resuelto muchos casos de agresiones sexuales u homicidios en la Comunitat, Murcia o Baleares.

Hija de un policía y una ama de casa, la inspectora Velázquez no siguió, en principio, la vocación de su padre. «De niña quería ser matrona». Ya en juventud, se licenció en Farmacia y Ciencia y Tecnología de los Alimentos. «En la infancia, lo de ser policía lo veía más de hombres, pero ahora sé que una mujer puede llegar a donde se proponga dentro de la Policía Nacional», asegura la inspectora. El consejo del novio de una amiga, policía, y la admiración por la novela negra, encaminaron su vida hacia la respetada placa que hoy luce con orgullo. Con 26 años entró en la policía, con 30 se convirtió en inspectora y, cinco años después, llegó al departamento en el que hoy trabaja: el de ADN.

Su labor ayuda a combatir el peor machismo, el criminal. «En la policía empatizamos al máximo con las víctimas, da igual que sea hombre o mujer». Su mayor satisfacción profesional es «identificar a un violador, ponerle nombre gracias al trabajo científico policial». Según reflexiona, «no puedo evitar el dolor ya sufrido por la mujer, pero al menos salvo a las futuras víctimas».

En el seno de la Policía Nacional, asegura, «no hay machismo». «El machismo está en la calle. Ahí sí te encuentras aún con comentarios soeces o algún ciudadano que te dice '¿y tú qué haces aquí?', gente de alguna culturas y religiones que no les hace ninguna gracia tener que hablar con una mujer policía».

Velázquez opina que la intuición femenina «funciona muy bien» en la lucha contra el delito, «pero, ojo, también tengo compañeros que tienen un enorme olfato policial»

-¿Considera complicado ser policía nacional y madre?

-«Yo no me puedo quejar. Dentro de la policía, los horarios relacionados con la maternidad y la conciliación se respetan. A mis hijos les encanta tener una mamá policía. Ellos lo van contando por ahí muy felices. Les digo que no, que sean discretos, pero no me hacen caso».

La chef y restauradora María José San Román, con su chaquetilla de Monastrell.
La chef y restauradora María José San Román, con su chaquetilla de Monastrell. / LP
María José San Román. Chef de Monastrell Una cocinera de igualdad con un talento de alcance internacional

Casada, madre de tres hijos y abuela de cuatro nietos, la chef y restauradora María José San Román se define como «apasionada defensora de la igualdad entre hombres y mujeres».

Nacida en Valladolid pero afincada en Alicante con su restaurante de referencia, Monastrell, encarna el ejemplo femenino de la alta cocina. Galardonada con una estrella Michelin y dos soles Repsol, es conocida por el estudio de ingredientes emblemáticos de nuestra tierra y por sus interpretaciones de la cocina española. Desde 2018 preside la asociación Mujeres en Gastronomía que pretende poner en valor el talento femenino en el sector. Y hace sólo unos días preparó el menú del almuerzo que Moncloa ofreció al presidente de Perú.

San Román ha cocinado para importantes hombres como los directores de cine Ridley Scott o Francis Ford Coppola, Gerard Depardieu o Ricardo Darín. Pero también para inmensas mujeres. Ella recuerda con mucho cariño a la actriz Naomi Watts o a Leonor Coppola. «Ella renunció a una prometedora carrera para dejar que creciera su marido y se dedicó a los niños, pero le rescató de muchos problemas».

¿Prevalece el machismo en la alta cocina? «En mi carrera», mantiene «no he tenido ningun problema y me he sentido muy apoyada pero, pero también es cierto que yo saco pecho y me hago valer. Creo que eso es lo que hay que hacer. Envalentonarse. Lo que podemos hacer las mujeres es tan importante y bueno como lo que hacen ellos».

Su madre fue ama de casa y estuvo al frente de una droguería. Su padre, empresario de galletas. Cita a su progenitora como mujer de referencia. «Olé lo que me ha dejado. Ella y mi abuela. Sentido común, autoestima, decencia... Y el amor por la cocina. En casa todo estaba bueno, pero esas croquetas con 'ropa vieja' del cocido eran las mejores del mundo».

La 'mujer en la cocina' suena a cliché machista. Pero San Román aporta los matices: «Las mujeres han estado en cocina desde siempre, sí, pero en los niveles más bajos. Deben salir de las profundidades de los segmentos bajos de la hostelería y emerger, envalentonarse».

-¿Qué piensa de todas esas madres y abuelas que han cocinado y cocinan en casa sin ver reconocida su labor?

-Ellas han preservado los conocimientos de cocina que tenemos hoy, sin ser valoradas económicamente. Y no hay trabajo más costoso que el de las madres que cocinan, crían y se ocupan del resto del hogar. Hombres y mujeres deben compartir esa tarea en equilibrio.

«Trabajo en Alicante pero mi trabajo está en el mundo gracias a la tecnología».
«Trabajo en Alicante pero mi trabajo está en el mundo gracias a la tecnología». / I. Marsilla
Nuria Oliver. Ingeniera de telecomunicaciones «Animo a las mujeres a que tengan la valentía de proponer»

«Sé el cambio que quieras que suceda». Es una de las citas preferidas de Nuria Oliver, una alicantina que está en la cima del sector tecnológico «a base de hacer lo que yo he creído que tenía que hacer». Ingeniera de telecomunicaciones y experta en inteligencia artificial por el MIT, fue la primera directora mujer en un área técnica en Telefónica aunque actualmente desarrolla su trabajo en Vodafone y en DataPop Alliance.

Nombrada ingeniera del año en 2018, Oliver fue la cuarta mujer que ingresó en la Real Academia de Ingeniería y a lo largo de su carrera ha echado en falta la presencia de referentes femeninos. De ahí que insista en la importancia de contar con «redes de apoyo, de mentorización para que quien empiece en el sector de la tecnología pueda apoyarse en otras personas». Es lo que le sucedió cuando trabajaba en Microsoft y volvió de una baja maternal. «Nunca se había planteado lo del trabajo a tiempo parcial pero lo propuse. Al principio no se entendió, pero la idea prosperó», relata.

Por eso, insiste, «animo a las mujeres a que tengan la valentía de proponer, de plantear el problema acompañado de la solución. Es sorprendente la receptividad que hay cuando se adopta ese talante».

Lamenta el escaso porcentaje de mujeres en el sector tecnológico, hecho que achaca a estereotipos, sesgo de género, una menor visibilidad y una cultura misógina y sexista, especialmente en EE UU.

-¿Cómo se acaba con los estereotipos que alejan a las mujeres de los sectores tecnológicos?

-Con muchos frentes de acción. Por ejemplo, incorporando una asignatura de pensamiento computacional, para que niños y niñas sean competentes en áreas como algoritmos, redes, programación, etc. Así conseguiríamos eliminar el género de la tecnología.

Pero también, afirma Oliver, «reforzando la inteligencia social y emocional, dando visibilidad y quitando estereotipos o cambiando la manera de enseñar la tecnología».

Carmen Moya.
Carmen Moya. / J. J. Monzó
Carmen Moya. Instituto Médico VLC «La resignación debe terminar: a igual actividad, mismo sueldo»

Carmen Moya ha sido pionera en muchos cargos (Delegada del Gobierno en la Comunitat, Sociedad Española de Epidemiología, Plan Nacional de Drogas, Instituto Médico Valenciano) pero no por ello ha notado mayor responsabilidad. «Es la misma seas la primera o la segunda. Significa otras cosas, por ejemplo, se nos exige demostrar más», dice.

A lo largo de su dilatada trayectoria profesional (ha sido también directora general en el Ministerio de Sanidad, donde ahora forma parte del Consejo Asesor) no ha encontrado trabas por ser mujer pero sí lo ha visto en su entorno. «He visto esas barreras para el desarrollo profesional, sobre todo en mujeres con hijos», relata.

«Mujeres muy valiosas han dado un paso atrás. Es una situación que se sigue dando: renunciar a un desarrollo profesional en aras del cuidado de la familia», explica. Pero se muestra esperanzada en que la cultura, «y las propias mujeres», van a cambiar la tendencia. «Tenemos que valorarnos. Es una cultura que tiene que calar en las mujeres, por ejemplo, reclamar igualdad de sueldos por la misma actividad profesional. La resignación debe terminar: a igual actividad laboral, igual sueldo», reclama al tiempo que lamenta que en Sanidad los puestos directivos sean copados por hombres incluso en profesiones más feminizadas como Enfermería.

-¿Qué mensaje lanzaría de cara al 8-M de este año?

-Hay que poner en valor el poderío de las mujeres, tenemos poder y debemos ejercerlo. Y trasladarlo así a las más jóvenes, hay que trabajar por una sociedad igualitaria. Cada vez las mujeres somos más conscientes de eso. Aceptamos situaciones que vienen dadas y hay que tener claro que la resignación no lleva a nada. Y no olvidemos que hay muchas mujeres referentes en el día a día.

Feminista convencida «desde la concepción de la igualdad, no busquemos vueltas», reitera varias veces esa palabra (igualdad) a lo largo de la conversación. «Es un requisito indispensable», resalta.

A. Estellés.
A. Estellés. / D. Torres
Amparo Estellés. Delegada episcopal «Necesitamos mayor visibilidad en la Iglesia»

Esta psicóloga de formación y funcionaria de profesión supo desde siempre que su compromiso con la Iglesia valenciana tenía que ir «más allá de ir a misa y ser creyente». Así que empezó a participar en un equipo de vida de Acción Católica General, pasó a la presidencia y hace dos años su nombre se puso sobre la mesa para la delegación episcopal de Apostolado Seglar en el Arzobispado.

Se convirtió así en la primera mujer en acceder a este cargo y a esta delegación, configurada como «órgano de participación del laicado». «Mi papel es el de coordinar y dar la cara», asegura.

Remarca que no ha encontrado «barreras ni problemas como mujer» en esta institución eclesiástica. «Sí, el clericalismo es muy importante todavía y el papel de los laicos hay que ir ganándolo pero no he tenido problemas». Eso sí, remarca que «tanto en la Iglesia como en la sociedad a la mujer se la considera y valora pero a título particular. En la práctica ya queda como relegada a un segundo término. Hay que cambiar eso».

¿Problemas? «Tenemos sin resolver el tema de la conciliación de la maternidad con la vida laboral, se ponen parches pero dista mucho de que se tomen medidas efectivas». De ahí en que insista en que «la valoración personal tan favorable que tenemos, debemos creérnosla y llevarla a la práctica».

-¿Cómo puede tener mayor presencia la mujer en la Iglesia?

-La presencia está pero necesitamos mayor visibilidad. Se debe dejar a las mujeres participar en las decisiones y en el gobierno de las estructuras eclesiales. No podemos ser sacerdotes o diáconos pero en el resto de estamentos se puede estar, porque somos iguales en una misma organización.

Datos

Menos directivas
El porcentaje de mujeres en puestos directivos en la Comunitat ha bajado hasta cuatro puntos en el último año, según Grant Thornton.
5.322
euros más al año ganan los hombres que las mujeres en la Comunitat, según CC OO.
47%
de las trabajadoras tiene estudios superiores frente al 35% de los hombres, según la EPA de 2018.
50,7%
es el porcentaje que representa la población femenina en la Comunitat, frente al 49,3% de la masculina.
Pocas publicaciones
Las mujeres no lideran el número de publicaciones científicas en ningún área de conocimiento en España, según un estudio de la OEI.
Vivienda
El porcentaje de ingresos de las mujeres destinado al pago de la hipoteca es mayor que el de los hombres: 34% frente al 28% de ellos.
Segunda huelga
El Día de la Mujer se celebra en España con la convocatoria, por segunda vez en la historia, de una huelga tanto de 24 horas como de paros parciales.
10-20%
es el porcentaje de mujeres que estudian carreras tenológicas, cuando en los años 80 era del 40%.
Ciberseguridad
Unicamente el 11% de los profesionales que se dedican a la ciberseguridad en todo el mundo son mujeres, según una mesa redonda de la VIU.
Desde la escuela
Las participantes en un congreso de ingeniería en Valencia destacaron la importancia de potenciar la vocación tecnológica en Primaria.
Rostro de la pobreza
Mujeres representantes de entidades católicas en Valencia, como Manos Unidas, advirtieron ayer sobre la «feminización de la pobreza».
Infertilidad y edad
La especialista Juana Crespo relaciona el retraso de la maternidad por las dificultades de la conciliación laboral con la infertilidad.
5
horas y media permanecerán cerradas hoy las estaciones de metro de Colón y Xàtiva (de 13.30 a 19.00h).
Visibilidad rural
Un centenar de mujeres de La Serranía tejerán hoy a las puertas de la Conselleria de Igualdad para reivindicar la visibilidad de la mujer rural.
Barreras de género
La Asociación de Jóvenes Empresarios de Valencia organizará un encuentro para divulgar las barreras de género y que ejercerá como observatorio.

Historias del 8-M