«Entre policías no hay machismo, la falta de respeto está en la calle»

Placa de mujer. Rostros femeninos, desde la veterana inspectora jefa Martínez a la joven Marta Fernández. /Damián Torres
Placa de mujer. Rostros femeninos, desde la veterana inspectora jefa Martínez a la joven Marta Fernández. / Damián Torres

Así es el lado femenino de la Jefatura Superior de Policía

Juan Antonio Marrahí
JUAN ANTONIO MARRAHÍValencia

«Si tengo un tío alto y fuerte delante, sé cómo hacer que caiga al suelo. Y en el suelo, ya todos somos iguales». Macu Hidalgo es la jefa de motoristas en la Jefatura Superior de Policía. «Ni recuerdo a cuántos 'malos' he tumbado en mi vida. Violadores, atracadores, maltratadores...». Su testimonio resume caminos como el de Antonia, Ana, Marta, Macu, Esther... En Valencia, hay mujeres policía con puestos de mando en Homicidios, Policía Científica, Motos, Personal o la UFAM, la unidad que da protección (y mucho más) a esas otras mujeres que viven aterrorizadas por culpa de los peores hombres. En España llevan 40 años en la Policía Nacional y coinciden en un punto: «Aquí dentro no hay machismo, la falta de respeto a la mujer policía está en la calle, y cada vez menos».

Falta de infraestructuras

La veterana en Jefatura es Antonia Martínez. 55 años. Casada y madre. Inspectora jefa de Personal. «Empecé trabajando de maestra y un vecino policía me ofreció la posibilidad de entrar». Su vocación de servicio hizo el resto. «Se me acogió como una compañera más, pero en aquella época no había vestuarios o cuartos de baño para mujer. Me habilitaron una habitación para poderme cambiar yo sola». Con 28 años, ya mandaba en la comisaría de Paterna. Su mensaje a las chicas que hoy sueñan con llevar placa: «Lucha por tu sueño. Persevera. Ser policía es una gratificación personal impresionante».

Macu Hidalgo, de 48 años, es la jefa del Grupo de Motos. «Mi disgusto de niña era cuando me castigaban sin ver 'Detective con Medias de Seda' o 'Los Ángeles de Charlie'. Amigos y parientes me dicen que si no hubiera sido policía hubiera sido legionaria», rememora. Amaba el deporte, las artes marciales y, ahora, su trabajo. «En la calle, en el 91, nos veían como niñas, tanto el ciudadano como el 'chorizo', pero todas tenemos gran preparación y prima lo de 'más vale maña que fuerza'». En la policía, ahonda, «muchos compañeros están orgullosos de que lleve las riendas, pero en manifestaciones me he encontrado a mujeres que me han mandado 'a fregar'».

Ana Blas Serrano entiende como pocos a las víctimas del machismo. Es la jefa de la Unidad de Familia y Mujer (UFAM). «Es duro ver el sufrimiento a diario. Hay mujeres en situaciones límite. A veces es difícil no llevarnos el trabajo a casa», confiesa. En lo profesional, «cuando entré en la policía, éramos minoría y ahora, cada vez más». De su departamento depende, por ejemplo, la asignación de agentes protectores, pendientes 24 horas de una posible llamada de la víctima para auxiliarla. Ante el maltrato que se perpetúa, Serrano propone tres simples palabras: «educación en igualdad».

A lomos de su caballo, vigila las calles Carmen Lozano. «De niña iba para piloto o policía y aquí acabé». Lleva ya 30 años en el cuerpo y ha servido en San Sebastián en momentos «muy difíciles». La policía, remarca, «implica sacrificio y esfuerzo y es bueno que lo entiendan las nuevas generaciones» de agentes.

La Jefatura tiene voz de mujer. Marta, Jezabel o Victoria dan a conocer los servicios más relevantes del cuerpo, aclaran dudas de periodistas mañana y tarde, organizan eventos y actualizan la red de Twitter @polprvalencia. Entre las jóvenes policías, encontramos a Marta Fernández, de 33 años, miembro de la Unidad de Guías Caninos. «Desde niña quería ser policía». Le marcaron las visitas a Expojove en las que conoció las patrullas o las motos. «Mis padres tenían miedo. Hoy se sienten orgullosos. Aquí todos somos iguales y se necesitan mujeres».

La comisaria Pilar Allué, un referente en toda España

La valenciana Pilar Allué Blasco es un referente en la Policía Nacional. Con 58 años, ejemplifica el ascenso de la mujer en el cuerpo estatal. Marcó un hito al convertirse en la primera comisaria de España en 1997. Hoy es comisaria principal subdirectora de Recursos Humanos y Formación. «La vocación llegó con mi padre, que fue policía local de Valencia. De niña era casi un sueño inalcanzable ser mujer y policía». Pero cuando la pequeña Pilar lo dijo en casa halló certeras palabras de su madre: «Cuando tengas edad suficiente ya habrá mujeres policías y podrás serlo tú también». ¿Machismo en el camino? «No más que en la sociedad general, a veces paternalismo, y mucho compañerismo. Con eso me quedo». Su consejo a las aspirantes: «No deis batallas por perdidas». Y una reflexión: «La educación vencerá al machismo, no los calabozos».

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