«La pornografía que ven los jóvenes está agravando el machismo»

Defensora de mujeres. La presidenta de Alanna, Chelo Álvarez, posa en la sede de la asociación. /Jesús signes
Defensora de mujeres. La presidenta de Alanna, Chelo Álvarez, posa en la sede de la asociación. / Jesús signes

Chelo Álvarez, psicóloga, educadora, terapeuta y presidenta de la asociación Alanna | «Conozco a mujeres muertas en vida por culpa de la violencia que padecen», confiesa la experta valenciana en auxilio social a víctimas

J. A. MARRAHÍ VALENCIA.

Chelo Álvarez es una mujer que vive por y para las mujeres. Como presidenta de la asociación Alanna conoce al dedillo su sufrimiento, ya sea por las inclemencias económicas, la discriminación o la honda (a veces incurable) huella de los malos tratos.

Nació en Valencia hace 50 años, hija de un ingeniero y una modista. «Vengo de una familia progresista y feminista. Por la manera en la que me han educado siempre he sido consciente de la desigualdad que nos afecta», asegura, «y de ahí mi voluntad por luchar y trabajar al máximo por sus derechos».

Hoy es psicóloga, terapeuta familiar y educadora social. «Elegí este camino con mucha vocación social, precisamente para trabajar con mujeres». La experta recuerda que aunque se ha avanzado en el logro de derechos, «queda mucho camino y nuevos problemas» que lastran la deseada igualdad entre mujeres y hombres. Según remarca, «no debemos olvidar que hasta hace muy pocos años ni siquiera éramos independientes y la mujer no podía trabajar sin el consentimiento de su marido o de sus padres. Es una realidad que he vivido».

«No sabemos cuántas mujeres trabajan en precario en el hogar o cuidando a mayores»

Hace ya 18 años decidió alumbrar una poderosa herramienta para ayudar a mujeres a salir del pozo: Alanna, un nombre que significa «preciosa» en su origen histórico. «Hoy luchamos para asesorar, devolver la confianza e intentar la inserción social y laboral de mujeres con pobreza económica y víctimas de la violencia machista», resume. La repetida idea de «empoderar».

Más de 2.600 asistencias

Sus sedes se reparten por Valencia o Carlet o Burjassot, entre otros pueblos. La historia de la organización se escribe con más de 2.600 mujeres asistidas. Hoy hay unas 500 bajo el paraguas de auxilio de Alanna en toda la provincia de Valencia. «De todas edades, procedencias y condiciones sociales», apostilla su presidenta.

La experiencia de Álvarez le proporciona una visión de 360 grados de los problemas que afectan al sector femenino de la población con mayor riesgo y de la problemática del machismo en general. «Aquí palpas la verdadera magnitud de la realidad. En los periódicos salen sólo los asesinatos o agresiones graves, pero hay animaladas y brutalidades cada día». Ahora mismo, lamenta, «hay mujeres que están muertas en vida por la violencia que padecen».

«La prostitución es aprovecharse de las mujeres. La necesidad no es ninguna libertad»

¿Por qué no vamos a mejor? ¿Qué falla? ¿Dónde están las coincidencias con la idea que manejan casi todos los expertos en la problemática: «Sigue fallando la educación. De raíz. Es un problema colectivo y con muchos frentes. Crecemos con un machismo imperante en todas partes: en la televisión, en las redes sociales, en las películas...» Y en la escuelas, ahonda, «se ha avanzado, pero aún queda muchísimo camino por recorrer. También en el seno de las familias. Es un problema de base estructural y también político».

Ante el machismo que se perpetúa en generaciones nuevas, Álvarez opina que hoy «se ve más este problema, pero creo que siempre ha existido, precisamente por lo mismo: la falta de educación». En su opinión, «cuando una persona crezca realmente formada en igualdad por sus padres, el colegio y el resto de agentes sociales, ya no habrá maltrato, ni agresiones sexuales ni el resto de conductas violentas que sufren las mujeres».

La era digital, aterta, ha traído un nuevo lastre para una visión igualitaria de género. «La pornografía es una gran industria que muestra el machismo mas recalcitrante». Se refiere a fotos o vídeos en los que la mujer queda reducida a un objeto de disfrute o aparece en una actitud de claro servilismo sexual o humillación. «Hoy nuestros adolescentes tienen más fácil que nunca el acceso y difusión de este material que agrava el machismo porque enseña a ser violentos en las relaciones con mujeres».

«Conocemos sólo los asesinatos, pero hay barbaridades contra la mujer a diario»

Álvarez también se muestra muy crítica con la prostitución. «No va a menos, mueve millones y aún hay quien quiere que se regule». A su entender, «un prostituta no es una mujer libre. Ni es un trabajo ni es libertad. En el 90% de los casos es simplemente tráfico de personas». Ellas, remarca, «se ven abocada por la necesidad y los proxenetas se aprovechan. Eso no es la libertad».

También le preocupa esa gran bolsa invisible de «mujeres limpiando, cocinando o cuidando a mayores y cobrando en negro, en situación de gran precariedad. Ni sabemos cuántas pueden ser». Su conclusión es contundente: «Llevamos en la sangre el patriarcado. Hemos evolucionado, vale, pero no lo suficiente. Queda mucho por cambiar».

Historias del 8-M