Malos tiempos para la ópera

El palco, ayer, sin autoridades. / LP
El palco, ayer, sin autoridades. / LP

'Don Carlo' protagoniza el inicio de temporada más deslucido en el Palau de les Arts. La programación arranca con el intendente dimitido, sin autoridades en el estreno de la pieza de Verdi y con abucheos al conseller Marzà

CARMEN VELASCO Valencia

La mención a la canción de Golpes Bajos es poco original, pero son malos tiempos para la lírica. El teatro, hasta que no se demuestre lo contrario, es un arte a prueba de crisis, austeridad, precariedad, ataques políticos, censuras.... La ópera tampoco se escapa a estas amenazas. Al Palau de les Arts, estrangulado económicamente por parte del Ministerio de Cultura (en relación con el Teatro Real y el Gran Liceu), se suma ahora el abandono institucional de la Generalitat.

El coliseo inauguró ayer su temporada 2017-2018 con 'Don Carlo', con la dirección musical de Ramón Tebar y con un elenco artístico liderado por Plácido Domingo. Les Arts alzó el telón y lo hizo sin presencia de los altos cargos de la Generalitat. No fue el conseller de Cultura, Vicente Marzà, que no suele frecuentar el coliseo. Perdió una oportunidad de mostrar un interés, como mínimo institucional, por Les Arts después de una semana aciaga para el coliseo. La dimisión de Davide Livermore ha abierto una crisis en el coliseo sin precedentes. El Palau está sin intendente, una situación que ha abierto una enorme grieta en la política cultural. El futuro de Les Arts, tal y como hoy se conoce, está en el aire. Más allá de una renovación de la estructura, una diminución en los emolumentos del futuro director artístico -que se elegirá por concurso público-, y una actualización de los estatutos, Cultura no tiene un modelo para Les Arts como casa de la ópera internacional.

Ante el vacío de poder del teatro, Marzà es el primer responsable. No acudió a la apertura de la temporada (no lo tenía previsto en agenda de la Generalitat), no ocupó el palco institucional. Quizá considera territorio hostil Les Arts y más después del terremoto generado por la marcha de Livermore, profesional que ha sido defendido públicamente por Plácido Domingo. El maestro teme el desmantelamiento del coliseo tras la salida del regista turinés. «Es peligroso que el teatro esté en manos de personas que no tengan la experiencia», apuntó respecto a los planes de Cultura de abrir un concurso público en el que, como hasta la fecha, se potencie «elementos españoles o valencianos». Según Domingo, «el mundo de la ópera está hecho de nombres internacionales».

Livermore recibió aplausos del público antes de arrancar la función de 'Don Carlo'

Marzà no fue, aunque el año pasado por estas fechas sí acudió al estreno de 'I vespri siciliani', de Giuseppe Verdi (10 de diciembre de 2016). Con esta pieza se inauguró la temporada 2016-2017, se sentó en el palco de autoridades y, entre el público de aquel día, se encontraban Alfonso Grau y su esposa María José Alcón, ambos imputados en varios casos de corrupción durante su gestión como concejales del PP en el Ayuntamiento de Valencia.

Quizá Les Arts no sea la audiencia predilecta del actual conseller de Cultura. Más valiente resultó María José Català, quien cuando decidió prescindir de Zubin Mehta, no faltó al coliseo, donde soportó los abucheos y fue objeto de octavillas con leyendas críticas respecto a la gestión del PP. Aguantó el chaparrón. No fue fácil digerir la marcha de Mehta, sobre todo para los melómanos valencianos que vieron cómo la excelencia internacional mermaba con la marcha del maestro indio.

Livermore saluda a un empleado de seguridad.
Livermore saluda a un empleado de seguridad. / Manuel Molines

La falta de autoridades deslució el arranque de temporada, pero tampoco resulta esperanzador empezar la programación con el intendente dimitido y sin sustituto a corto plazo. Livermore no faltó, ya no ejerce de intendente (dimitió el pasado martes) pero tenía invitaciones. Se sentó en una de las últimas filas del palco principal.

Antes de empezar la función y tras la salida de Ramón Tebar (el director recibió una ovación), una voz de entre el público alabó al maestro Livermore y los espectadores aplaudieron con bastante insistencia.

Si el regista turinés recibió el cariño del público, no sucedió lo mismo con el conseller. Antes del segundo acto, otra vez tras la salida de Tebar al foso de la orquesta, un asistente gritó: «Conseller cobarde». El patio de butacas, que se llenó hasta la bandera, aplaudió las palabras del espontáneo en un claro abucheó a Marzà.

Al final de la función, el equipo técnico salió al escenario y también recibió el aplauso de los asistentes. Habitualmente es el plantel artístico el que toma las tablas, pero anoche como algo excepcional o, quizá como muestra de apoyo a Livermore, la plantilla técnica dio la cara.

Otra de las peculiaridades negativas del arranque de la actual temporada de Les Arts fue el veto de Cultura, titular del coliseo, a que los fotógrafos accedieran a la sala Principal. Es habitual, como ha sucedido en anteriores inicios de programación, que los reporteros gráficos se adentren en la sala, fotografíen el palco y el patio de butacas. Son apenas unos minutos, pero en esta ocasión no se autorizó a los fotógrafos a acceder a la sala.

Entradas agotadas

Pese a todo, 'Don Carlo' ha alzado el telón con las entradas agotadas. En la función de ayer no hubo butacas vacías. La presencia de Plácido Domingo siempre es garantía de 'sould out'. Al final de la representación, Domingo confesó que si a él le ofrecieran ser director artístico tendría el mismo problema que Livermore, pero que si estuviera retirado de sus otras responsabilidades quizá se lo pensaría. En la pieza de Verdi, Domingo interpretó al Marqués de Posa, un papel como barítono en el que se estrenó el pasado 19 de mayo en la Ópera de Viena y con el que conmemoró los 50 años de sus debut como Don Carlo en ese mismo coliseo en 1967.

El montaje, una producción de la Deutsche Oper de Berlín, cuenta con Marco Arturo Marelli como director de escena. Junto a Plácido Domingo subirán el escenario María José Siri y María Katzarava (como Elisabetta di Valois), Andrea Carè (Don Carlo), Alexánder Vonigradov (Filippo II), Violeta Urmana (Eboli), Marco Spotti (Il Grande Inquisitore), Rubén Amoretti (Un frate), Karen Gardeazabal (Tebaldo) y Olga Zharikova (Voce dal cielo).

En la presentación de 'Don Carlo' el pasado lunes, Domingo apuntó que no había que juzgar esta producción por si la historia es verdadera o no», según el cantante madrileño, ya que esta ópera de Verdi, igual que el texto que la inspiró, de Friedrich Schiller, son «una fantasía», por lo que si estos autores «no siguieron la historia, tampoco la tiene que seguir un director de escena». Domingo destacó el momento en que empieza el acto de fe, cuando suenan las campanas, una escena para la que no se utiliza ninguna grabación sino que se utilizan campanas reales, cuya dimensión le ha dejado «petrificado».

El director musical, por su parte, se mostró «emocionado» y «orgulloso» de poder abrir temporada en su tierra con esta producción.

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