Adela Cortina: «Si no nos preguntamos qué es justo y bueno dejaremos de ser humanidad»

La filósofa Adela Cortina, durante la entrevista./ txema rodríguez
La filósofa Adela Cortina, durante la entrevista. / txema rodríguez

La filósofa destaca que quienes tengan pensamientos constructivos deben alzar la voz frente a los que defienden la segregación

MARÍA JOSÉ CARCHANOVALENCIA.

Tiene Adela Cortina esas buenas maneras que sólo adoptan quienes han recibido una educación exquisita y un convencimiento real de que todas las personas merecen un mismo reconocimiento. Esta filósofa recibe la noticia de que ha sido premiada por LAS PROVINCIAS con mucha alegría y al mismo tiempo algo de humildad, como quien considera que no se merece tanta distinción, que ha llegado justo en el momento de cumplir setenta años, lo que le ha permitido convertirse en profesora emérita de la Universitat de València.

-Alta Distinción de la Generalitat, medalla del Consell Valencià de Cultura, premio Valencianos para el siglo XXI... le llueven los reconocimientos.

-No creo que merezca tanto, aunque me hacen muchísima ilusión, porque yo a Valencia le tengo mucho cariño y eso de ser profeta en tu tierra siempre es una alegría y un orgullo. Es que soy muy mediterránea; nos volvimos de Alemania porque adoro estar cerca de la familia, el mar y l a huerta.

-Usted dijo en su discurso del 9 d'Octubre que debemos pensar más en lo que nos une y menos en lo que nos diferencia en un momento difícil para España.

-Es en circunstancias como las actuales cuando es necesario que aquellas personas que tengan pensamientos constructivos lo digan abiertamente, porque a veces sólo se escuchan a unos y no a otros. En la manifestación de hace unos días en Valencia vimos ese discurso de la disgregación y la separación. Somos un conjunto de pueblos que hemos hecho mucho camino juntos, nos hemos seguido uniendo con otras regiones igual que con la Unión Europea y nuestro objetivo debe ser llegar a ese ideal de sociedad en la que todas las personas se sintieran ciudadanos.

-Usted defiende la Declaración Universal de los Derechos Humanos como el gran logro de la humanidad.

-Es que es la primera vez que se dice que todo ser humano tiene derecho a la vida, al trabajo, a la consideración, al respeto. ¿Qué mejor se puede decir? Es un gran salto de la humanidad, aunque lo interesante hubiera sido la aplicación de esos derechos.

-La sensación es que todavía queda tanto por hacer. ¿Tiene esa misma percepción?

-La gente y los medios de comunicación prestamos demasiada atención a la mala noticia, pero eso es suicida para la humanidad y provoca una enorme desmoralización. No es verdad que esté todo tan mal, muchísimas cosas están maravillosamente bien. Quienes quieren un mundo más cordial deben expresarlo porque somos mejores de lo que parece que somos.

-Usted ha defendido la filosofía como una asignatura que nos permita tener unos valores que hagan que la especie humana no se autodestruya.

-Los niños y los jóvenes deben aprender ese legado que es la filosofía occidental sobre quiénes somos, qué es nuestro mundo, qué es el bien, qué es la justicia, qué es la felicidad. Yo creo que esas grandes preguntas hay que planteárselas desde pequeños, porque el día en que la humanidad deje de preguntarse qué es lo justo, qué es lo bueno, creo que sería tan irreconocible que yo no sé si se podría llamar humanidad.

-Confiéseme una curiosidad. ¿Qué conversación tuvo con Serrat que se les veía tan sonrientes tras la entrega de los premios el 9 d'Octubre?

-(Ríe) Le contaba que me sabía todas sus canciones desde 'Paraules d'amor', que si quería las cantábamos los dos, aunque yo seguro que lo hacía mucho peor que él.

Fotos

Vídeos